LA VIVENCIA ES FACTOR DETERMINANTE PARA LLEVAR CON ÉXITO UN MINISTERIO.
La vivencia en lo que hemos aprendido en los principios de Dios, es un factor muy determinante para conducir a otros a la perfección, y a la consolidación.
Los Apóstoles instaron mucho acerca de la vida intachable en la que nos debemos conducir para apacentar la grey de Dios.
Es de suma importancia en el sistema del Reino de Dios, el ser perfeccionado para mantenerse en el propósito de Dios y ser promovido en el. Pablo dijo a Timoteo “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad…” (2ªTimoteo 2:15)
El original lo expresa como sigue “Pon diligencia en ti mismo ser aprobado para presentarte ante Dios como un obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa correctamente la Palabra de la verdad”
El término procurar que se utilizó en el griego da la idea de: la diligencia, el apresurarse, ser celoso, con un arduo deseo, con una intensa pasión; entre otros.
El término “presentarse” del griego es “Parastesai” que tiene que ver con el estar ante un escenario como un modelo a seguir, con una figura ilustrativa como ejemplo cabal, como una figura digna de ser imitada.
El término Aprobado viene del griego Dokimos que describe lo que fue hallado acto útil para el servicio. Este término (aprobado) es utilizado para hacer referencia al oro o la plata, que por el fuego han sido purificados de toda aleación y que al ser analizado minuciosamente después de dicho proceso queda apto y útil para ser presentado en el mercado.
Cuando Pablo le dijo a Timoteo “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad…”
Según las características de los términos antes mencionado y analizados, lo que le quiso decir fue: “Timoteo trata de mantenerte en los principios del Reino, en el carácter de Dios y en sus demandas, en sujeción, en sumisión y en obediencia; haciendo una vivencia lo que has aprendido de su Palabra, para cuando seas analizado por Dios estés acto para ser promovido en el Reino”.
Por otra parte Pedro le insta a los ancianos a mantener una conducta intachable en el apacentamiento de la grey. “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1ª Pedro 5:1.3.
1) “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su verg:uenza; que sólo piensan en lo terrenal” Filipenses 3:17.20.
2) “Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” 1ª Timoteo 1:18.20.
3) “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” 1ª Timoteo 4:6.16.
4) “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador;… Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” Tito 2:1.15.
La moral, la integridad, la ética, y la equidad; es como un gran piso, que con derechos podemos desarrollar nuestra fe, podemos ejercer autoridad, y podemos ser administradores de los bienes del Reino. Por lo contrario perderíamos ante Dios y el mundo que nos rodea todos los derechos para seguir fungiendo en el llamado que hemos recibido de Dios.
Charles Swindoll plasmo en uno de su libro una verdad que me hizo reflexionar en grande, él dijo:
“Podemos seguir siendo el mejor cirujano del mundo, siendo el más grande de los promiscuos”.
“Podemos seguir siendo el mejor juez de una nación, siendo el más arrogante y soberbio que haya existido en el mundo”.
“Podemos seguir siendo el magnate más prestigioso de las naciones con los más altos niveles de corrupción financiera en la que se haya vivido”.
“Pero nunca, nunca, nunca; podemos desarrollar en éxito el Don Ministerial que hemos recibido de Dios sumergidos en el pecado. Porque el Don Ministerial no es una Profesión es una Vocación es un llamado, y te debes a un ser que su naturaleza es pura santidad”.
No te engañes, Dios no puede ser burlado, lo que tu siembra lo vas a recibir. En Dios no hay atajo como para caerle adelante.
Charles Swindoll, le dijo a Dios en una de sus oraciones al ver la urgencia que hay en nuestras congregaciones de la vida de santidad en nuestros Ministerios, dijo: “Señor porque los tiempos de Safira y Ananias no vuelven” El cual tuvo una respuesta muy acertada: “Si esos tiempos volvieran, cada templo en su sótano tendría que tener una morgue para depositar los muertos que hubieran” y agregó: “Conforme Yo comencé la obra la voy a terminar, voy a marcar un precedente en los tiempos fínale como lo marque en el principio de una Iglesia naciente. Yo vengo a buscar una Iglesia sin manchas y sin contaminación”
Juan el Apóstol dice: “Hijitos, guardaos de los ídolos” 1ª Juan 5:21.
Según el pensamiento del que escribe y el contexto, el término “ídolo” que aparéese en el pasaje no se refiere a imágenes, sino a todo lo que el mundo te ofrece que te llama la atención, dándole lugar en tu vida fascinándote por completo, pasando a tener dominio de ti quitándole a Dios el lugar que le pertenece.
Ten presente esta verdad: hay cuatro áreas en las que te tienes que guardar, y evitar caer en ellas. De lo contrario estarás creando un ídolo que ocupara el lugar de Dios, y a su vez crearas un Frankeisteins, un monstruo que no vas a poder dominar.
I) La Fortuna: La codicia al dinero, si no tienes dominio de ella te destruirá. Pablo dijo: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” 1ª Timoteo 6:10.
La codicia al dinero puede llevar a una persona a: Mentir, engañar, traicionar, competir, difamar, calumniar, cometer acto de homicidio; entre otros. Y finalmente lo puede conducir a su propia destrucción. El ejemplo más claro lo tenemos en Judas que por dinero traiciono a su mejor amigo, a su maestro.
II) La Fama: Relativo a la sed de prestigio, el ser aplaudido y reconocido. Alguien dijo, que la sed de prestigio es más tentadora que las riquezas mismas, que por igual te pueden desviar de la fe e impulsarte a cometer actos impuros con el fin de alcanzar el estrellato. La sed de prestigio es un principio satánico que viene del mismo infierno.
III) El Poder: deseo de controlar y estar sobre otro.
IV) Placer Sexual: Cualquier tipo de Fornicación.
El tener dominio sobre estas cosas es producto de tener un carácter formado en línea con los principios del Reino de Dios. Un hombre con el carácter ajustado a las demandas de Dios, siempre tendrá sentido de conveniencia, tomando decisiones sabias evitando que la vida se le desmorone. Él sabe que le conviene y por tal sentido vive una vida sobre las tentaciones y las ofertas de la vida. Pablo tuvo siempre un sentido de conveniencia y esto lo llevó a ser un triunfador en la vida. Él dijo: “Todas las cosas me son lícitas, mas no todas convienen; todas las cosas me son lícitas, mas yo no me dejaré dominar de ninguna. Las viandas para el vientre, y el vientre para las viandas; pero tanto al uno como a las otras destruirá Dios. Pero el cuerpo no es para la fornicación, sino para el Señor, y el Señor para el cuerpo 1ª Corintio 6:12.13.
El simple hecho de entender que lo que me ofrece el mundo o el tentador destruye el propósito de Dios en mí, y con el las demás cosas, es suficiente para tener un sentido de conveniencia y accionar en el dominio propio y no optar por estas cosas y decidir por aquello que le agrada Dios y me mantiene en su propósito siendo de bendición para mi vida.
E sido testigo de hombres de Dios que no tuvieron un sentido de conveniencia y por tal causa no tuvieron dominio sobre la vanagloria de la vida (igual decir la sed de prestigio), sobre la codicia por el dinero, y la fornicación: y se dejaron llevar por estos flagelos y fueron traspasados de muchos dolores, Perdiendo el derecho de ejercer el Ministerio, su hogar, la salud, entre otras cosas.
Alguien dijo: “Dale dinero al que nunca tuvo y sabrás quien es, dale poder al que no tiene y lo conocerás mejor”. Cuando alguien recibe de Dios dinero, fama, prestigio; y se mantiene en los principios del Reino, siempre será aprobado por Dios para seguir recibiendo de Él, pero cuando alguien cambie su manera de ser por causa de tener estos bienes, no es que cambió sino que está manifestando lo que siempre ha sido, y tal persona no es confiable para Dios en los asuntos del Reino.
MAESTRO: JOSE N. BRICEÑO
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Maestro Jose Briceño
MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACION “JESÚS SOBERANO SEÑOR” ASOCIACIÓN CIVIL SIN FINES DE LUCRO, CON PERSONERIA JURIDICA, INSCRITO EN EL MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA EL INTERIOR Y JUSTICIA, DIRECCIÓN DE JUSTICIA Y CULTO. MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A. DIRECTOR PRESIDENTE
lunes, 21 de mayo de 2012
EL ESFORZARNOS, OCUPARNOS Y DEDICARNOS EN LAS LABORES QUE DIOS HA CONFIADO EN NUESTRAS MANOS, ES UN PRINCIPIO DEL REINO PARA SER PROSPERADO FINANCIERAMENTE.
En las Escrituras encontramos un sinnúmero de textos que tienen relación con la pereza, la flojera y la negligencia, que traen como producto la escasez.
A continuación, vamos a transcribirlos textualmente como se encuentra en la versión Reina Valera.
Proverbios 10:4: “La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece”.
Proverbios 19:15: “La pereza hace caer en profundo sueño y el alma negligente padecerá hambre”.
Proverbios 20:4: “El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará el fruto”.
Proverbios 20:13: “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan”.
Debemos tomar en cuenta que Dios no trabaja con negligentes ni con perezosos. En Mateo 25:14.30, nos da un ejemplo acerca de lo importante que es dedicarse y esforzarse en el trabajo para producir y ser prosperado.
Las Escrituras afirman que un mayordomo les dio a sus siervos talentos para la producción. Al que le dio cinco, produjo cinco; al que le dio dos, produjo dos; pero al que le dio uno, no tuvo producción. A este último se le dio el calificativo de “Siervo malo y negligente”, por no producir con lo que se le dio.
La responsabilidad, el esfuerzo, la dedicación, la ocupación, la perseverancia, la diligencia, el compromiso y la abstinencia, son factores determinantes en la vida para tener éxito financiero.
Ser un mantenido pudiendo laborar, es vivir con viveza, es ser una sanguijuela, un parasito; es ser un ave de rapiña, es consumir sin producir, es aprovecharse de otros. Pablo condena estas actitudes, condena el vivir de la vagancia y lo dejó establecido en las Escrituras, y fue ejemplo en sus labores en el comienzo de su ministerio.
“Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (1ª Tesalonicenses 3:10).
“Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:33.35).
El trabajo es un principio del Plan Financiero de Dios, hasta el punto que Él mandó a trabajar seis días y a descansar uno. Hay quienes hacen lo contrario, trabajan uno y descansan seis.
Quedó establecido como principio y mandamiento de Dios, que te ganaras el pan de cada día con el sudor de tu frente, no con el sudor de el del frente (Génesis 3:19).
Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y se valiente”. (Josué 1:6.7)
Por lo mismo le dijo a Esdras: “Levántate y pon manos a la obra, y yo estaré contigo”. (Esdras 10:4)
El mismo caso se dio con David: “Anímate, esfuérzate y manos a la obra”. (1º Crónicas 28:20)
Debemos tomar en cuenta que Dios no le da dinero a nadie. Según Deuteronomio 8:18: “Dios te da el poder para hacer las riquezas”.
Job 1:10 dice: “Dios bendecirá las obras de tus manos”. Si tú trabajas Dios se encargará de añadir bendiciones a tus labores.
Observa que de Dios viene el poder, es decir, la habilidad, la capacidad, las fuerzas, la sabiduría para hacer riquezas; pero somos nosotros los que tenemos que obrar, ejecutar, accionar, ejercer; para que las riquezas se den.
Dios pone en nuestras manos los recursos, bien sea: un don, el conocimiento, la capacidad (desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo), un capital, una herencia, un empleo, u otros; de nosotros depende que lo pongamos a producir.
Proverbios 13:11, dice: “Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con manos laboriosas las aumentará”.
Proverbios 28:19, dice: “El que labra su tierra se saciará de pan, más el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza”.
Si estamos esperando que Dios produzca milagros en nuestras finanzas sin haber hecho ningún esfuerzo y dedicación constante en las labores, estamos esperando en vano porque nunca vendrán.
No descarto que Dios pueda producir un milagro financiero en nuestras vidas, pero dicho milagro viene como resultado de la diligencia, del esfuerzo, de la dedicación y del trabajo constante, cualquiera que sea, en una forma honrada. Esto lo digo, debido a que encontramos el tipo de personas en nuestras congregaciones que quieren vivir de milagros financieros, no sabiendo que los milagros pueden venir como producto de la diligencia, la constancia y la fidelidad en lo que Dios te puso a hacer. Dios puede cambiar tu economía de un día para otro, pero todo será resultado de lo dedicado y ocupado que seas en lo que Él te llamó a hacer. Debemos salir del mundo de la fantasía, poner los pies sobre la tierra, y entender de una vez por todas que la única forma de ser prosperados honradamente en el área de las finanzas es “trabajando”.
Las Escrituras nos corroboran el principio de producir para prosperar: “Ve que van bien sus negocios, su lámpara no se apaga de noche”. Proverbios 31:18.
Nunca olvides esta verdad: La nación de Israel vivió de milagros mientras estuvieron en el desierto, cuando llegaron a la tierra prometida los milagros se acabaron, y tuvieron que trabajar.
MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO.
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En las Escrituras encontramos un sinnúmero de textos que tienen relación con la pereza, la flojera y la negligencia, que traen como producto la escasez.
A continuación, vamos a transcribirlos textualmente como se encuentra en la versión Reina Valera.
Proverbios 10:4: “La mano negligente empobrece; más la mano de los diligentes enriquece”.
Proverbios 19:15: “La pereza hace caer en profundo sueño y el alma negligente padecerá hambre”.
Proverbios 20:4: “El perezoso no ara a causa del invierno; pedirá, pues, en la siega, y no hallará el fruto”.
Proverbios 20:13: “No ames el sueño, para que no te empobrezcas; abre tus ojos y te saciarás de pan”.
Debemos tomar en cuenta que Dios no trabaja con negligentes ni con perezosos. En Mateo 25:14.30, nos da un ejemplo acerca de lo importante que es dedicarse y esforzarse en el trabajo para producir y ser prosperado.
Las Escrituras afirman que un mayordomo les dio a sus siervos talentos para la producción. Al que le dio cinco, produjo cinco; al que le dio dos, produjo dos; pero al que le dio uno, no tuvo producción. A este último se le dio el calificativo de “Siervo malo y negligente”, por no producir con lo que se le dio.
La responsabilidad, el esfuerzo, la dedicación, la ocupación, la perseverancia, la diligencia, el compromiso y la abstinencia, son factores determinantes en la vida para tener éxito financiero.
Ser un mantenido pudiendo laborar, es vivir con viveza, es ser una sanguijuela, un parasito; es ser un ave de rapiña, es consumir sin producir, es aprovecharse de otros. Pablo condena estas actitudes, condena el vivir de la vagancia y lo dejó establecido en las Escrituras, y fue ejemplo en sus labores en el comienzo de su ministerio.
“Si alguno no quiere trabajar, tampoco coma” (1ª Tesalonicenses 3:10).
“Ni plata ni oro ni vestido de nadie he codiciado. Antes vosotros sabéis que para lo que me ha sido necesario a mí y a los que están conmigo, estas manos me han servido. En todo os he enseñado que, trabajando así, se debe ayudar a los necesitados, y recordar las palabras del Señor Jesús, que dijo: Más bienaventurado es dar que recibir” (Hechos 20:33.35).
El trabajo es un principio del Plan Financiero de Dios, hasta el punto que Él mandó a trabajar seis días y a descansar uno. Hay quienes hacen lo contrario, trabajan uno y descansan seis.
Quedó establecido como principio y mandamiento de Dios, que te ganaras el pan de cada día con el sudor de tu frente, no con el sudor de el del frente (Génesis 3:19).
Dios le dijo a Josué: “Esfuérzate y se valiente”. (Josué 1:6.7)
Por lo mismo le dijo a Esdras: “Levántate y pon manos a la obra, y yo estaré contigo”. (Esdras 10:4)
El mismo caso se dio con David: “Anímate, esfuérzate y manos a la obra”. (1º Crónicas 28:20)
Debemos tomar en cuenta que Dios no le da dinero a nadie. Según Deuteronomio 8:18: “Dios te da el poder para hacer las riquezas”.
Job 1:10 dice: “Dios bendecirá las obras de tus manos”. Si tú trabajas Dios se encargará de añadir bendiciones a tus labores.
Observa que de Dios viene el poder, es decir, la habilidad, la capacidad, las fuerzas, la sabiduría para hacer riquezas; pero somos nosotros los que tenemos que obrar, ejecutar, accionar, ejercer; para que las riquezas se den.
Dios pone en nuestras manos los recursos, bien sea: un don, el conocimiento, la capacidad (desde el punto de vista cuantitativo y cualitativo), un capital, una herencia, un empleo, u otros; de nosotros depende que lo pongamos a producir.
Proverbios 13:11, dice: “Las riquezas de vanidad disminuirán; pero el que recoge con manos laboriosas las aumentará”.
Proverbios 28:19, dice: “El que labra su tierra se saciará de pan, más el que sigue a los ociosos se llenará de pobreza”.
Si estamos esperando que Dios produzca milagros en nuestras finanzas sin haber hecho ningún esfuerzo y dedicación constante en las labores, estamos esperando en vano porque nunca vendrán.
No descarto que Dios pueda producir un milagro financiero en nuestras vidas, pero dicho milagro viene como resultado de la diligencia, del esfuerzo, de la dedicación y del trabajo constante, cualquiera que sea, en una forma honrada. Esto lo digo, debido a que encontramos el tipo de personas en nuestras congregaciones que quieren vivir de milagros financieros, no sabiendo que los milagros pueden venir como producto de la diligencia, la constancia y la fidelidad en lo que Dios te puso a hacer. Dios puede cambiar tu economía de un día para otro, pero todo será resultado de lo dedicado y ocupado que seas en lo que Él te llamó a hacer. Debemos salir del mundo de la fantasía, poner los pies sobre la tierra, y entender de una vez por todas que la única forma de ser prosperados honradamente en el área de las finanzas es “trabajando”.
Las Escrituras nos corroboran el principio de producir para prosperar: “Ve que van bien sus negocios, su lámpara no se apaga de noche”. Proverbios 31:18.
Nunca olvides esta verdad: La nación de Israel vivió de milagros mientras estuvieron en el desierto, cuando llegaron a la tierra prometida los milagros se acabaron, y tuvieron que trabajar.
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sábado, 12 de mayo de 2012
CARACTERISTICAS DE UN DOMATA O DON MINISTERIAL
CARACTERISTICAS DE UN DOMATA O DON MINISTERIAL
Para mayor comprensión de la honra que se tiene al ser un Ministro del Dios altísimo y la responsabilidad que esto conlleva, pasemos e analizar minuciosamente las características que están inherentemente en el don, y los frutos que se deben reflejar en quien posee departe de Dios un Don Ministerial.
>El singular del plural Domata. Efesios 4:8.
>En este don está incluida la misma naturaleza de Dios, por esta causa podemos entender y aceptar ciertas características y valores que son propiedades del don. (Doma)
I) Es una naturaleza adquirida de parte de Dios, es algo inherente a la Vida Eterna. El Doma es como la Vida Eterna, solo Dios la puede impartir.
II) El que tiene este don (Doma) y lo ejerce, por la naturaleza del don se le abre el camino, alcanza nuevos horizontes, rompe toda barrera y oposición, convirtiéndose en un gran líder hasta el punto que el pueblo puede percibir su liderato y le sigue. (Romanos 15:18-20) El que posee este don no tiene límites ni fronteras en el ejercicio del don.
III) El que posee este don (Doma) no tiene necesidad de: Manipular, intimidar, controlar, imponerse, engañar, estafar, mentir, congraciarse, o entrar en el terreno de la conmiseración para mantener un pueblo, solamente ejerce el don y el pueblo le sigue.
IV) El Doma es inocultable, no se puede disimular ni esconder. Nunca pasa desapercibido; el pueblo se va a dar cuenta si está en ti el don, es algo que ante el pueblo no puedes fingir.
V) El Doma tiene una característica que te lleva a ser líder de líderes, por lo tanto el Domata es líder entre los líderes.
VI) Una de las señales inequívocas del Doma, es que durante su carrera Ministerial deja líderes formados, por causa de la naturaleza del don. Pablo dijo a Timoteo: “Lo que oíste de mí (aprendiste) encárgaselo (enséñaselo) a otros”. 2ª Timoteo 2:2.
VII) Cuando alguien posee este don (Doma) de parte de Dios, y lo ejerce a cabalidad, se dan ciertas características favorables a su personalidad por causa del don.
Es digno de ser: Imitado, seguido, es un modelo, es agradable, confiable y lleno de gracia, inspirador, es un guía, es un instructor en todas las facetas, en forma verbal, con su personalidad y actitudes; es una Escuela Ambulante.
VIII) El que posee este don (Doma) tiene la habilidad y la capacidad de guiarse a sí mismo y de guiar a otros, ya que tiene una relación directa con Dios por causa del don.
Un hombre que haya recibido este don, (Doma) solamente lo dirige Dios. Por lo tanto, no debe ser dirigido por ningún tipo de organización, federación, concilio, directiva, o Iglesia.
El modelo Bíblico del gobierno de la Iglesia, es netamente Teocrático. No es autocrático pues no es un hombre el que la dirige por si solo, ni es democrático porque no es el pueblo que se dirige a sí mismo. Es Dios dirigiendo a través de hombres llenos del Espíritu, con una pasión, una misión, una Visión por causa del llamado. En otras palabras, una persona que haya recibido este Don (Doma) de parte de Dios, ha recibido un Poder absoluto y por ende solo lo puede dirigir Dios. Está totalmente bajo la cobertura, la dirección, y la Autoridad de Dios.
El poder que Dios da a un Ministro para gobernar es tan absoluto, que son los Ministerio que le van a dar cuenta a Dios por los creyentes. No son los concilios, las organizaciones, las directivas, ni la Iglesia en si misma como cuerpo quien le dará cuenta a Dios. El escritor de a los Hebreos es claro en el asunto cuando escribe.
“Obedeced a vuestros pastores, (Lideres) y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta;…” Hebreos 13:17.
La versión Dios habla hoy dice: “Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuenta a Dios…”
La versión Textual dice: “Dejaos persuadir por los que os dirigen y someteos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta a Dios…”
La versión Recobro dice: “Obedeced a vuestros guías, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestra almas, como quienes han de dar cuentas a Dios…”
La versión Interlineal griego dice: “Obedeced a los lideres de vosotros y estad sumisos a ellos, porque ellos velan por las almas de vosotros como quienes cuenta han de rendir;…”
El sentido que le da la versión Imágenes verbales es: “Sometanse y humíllense cediendo su voluntad a vuestros dirigentes, porque ellos se develan por vuestro cuidado, como quienes han de dar y rendir cuentas a al creador”
Alguien dijo que el poder absoluto corrompe al hombre absolutamente, esto es una verdad relativa. Es cierto que se conoce de hombres en nuestros tiempos y en tiempos pasados que se corrompieron por haber abusado del Poder y de la Autoridad absoluta que Dios puso en sus manos, ejemplos de esto está en: Saúl, Balaán, Sansón; entre otros.
Pero también es cierto que se conoce hombres en nuestros tiempos y en el modelo Bíblico que fueron fieles a Dios, hombres como: Job, Samuel, Daniel, Jacob, Enoc, Noé, Pablo, entre otros. Hombres que fueron dirigidos única y exclusivamente por Dios mediante el Espíritu Santo. ( Hechos: 5:32; 8:29; 10:19; 11:12; 13:2; 13:4; 15:28;16:6.7; 19:19; 20:23; 20:28; 21:4; 21:11; Apocalipsis capítulos 1, 2, y 3)
En 2ª Crónicas 16:9 dice: “Que Dios anda buscando hombres que tengan motivo correcto en su corazón para depositar en ellos, todo su poder” y sin lugar a duda toda su confianza. De nosotros los líderes, depende el corrompernos y fracasar.
Según Apocalipsis capítulos 1, 2, y 3 las cartas fueron enviadas a las Iglesias, pero dirigidas al Ángel de la Iglesia.
Nunca Dios podrá desarrollar su visión y establecer el Reino en la tierra, a través de una Iglesia que es dirigida por el capricho y la obstinación de los hombres, y menos cuando la Iglesia toma el gobierno por si mismo.
El error más garrafal que se podría establecer en la Iglesia, es someter a un hombre que ha sido llamado, capacitado, y enviado por Dios; bajo las directrices de quienes no tienen autoridad de parte de Dios para dirigir lo que solo Dios puede dirigir.
El sentido de cobertura en su realidad.
El sentido de Cobertura se ha tergiversado en lo absoluto perdiendo sus propiedades. Se entendiéndose por cobertura, el controlar, manipular, intimidar, imponerse; haciendo desprovisto a los hombres que Dios ha llamado, capacitado y enviado de la única y absoluta dirección de Dios, desviándolos a caminos equivocados y a llegar a destinos que Dios nunca designo.
El término cobertura según las Escrituras lo presenta tácitamente, da la idea de: Paternidad que tiene relación con la protección, la bendición, la amistad, la hermandad, la aceptación, el acobijar, la conserjería, el proveer, el de dar soluciones. Esto fue lo que hizo Jesús con sus discípulos, y con los que le rodearon.
Un padre provee a sus hijos seguridad, y por medio de una cobertura adecuada, les brinda el espacio y recursos suficientes para que ellos se puedan desarrollar libremente en su destino profético. La paternidad no implica control, ni manipulación, ni intimidación; es más bien, el establecimiento activo de una relación integral sobre un ministerio donde se la provee una gracia que desata su llamado, lo encamina a mejores dimensiones, lo anima en sus momentos difíciles, lo exhorta en amor y lo promueve a otros niveles.
Aunque Timoteo no fue hijo engendrado en el ministerio de Pablo, el Apóstol lo adopto como hijo dándole una cobertura paternal. Lo llamaba “Verdadero hijo de la fe…” (1ª Timoteo 1:18) “Amado hijo” (2ª Timoteo 1:2) “mi hijo amado…” 1ª Corintio.4:17)
Hay cuatro factores que determinan lo que es una cobertura, y se dieron en Melquisedec para con Abraham.
I) La cobertura nunca niega la paternidad independientemente de lo que haya pasado entre él y sus hijos siempre seguirá siendo padre. Como padre debemos entender que nunca podemos negar nuestros genes en nuestros hijos por mucha deshonra que ellos nos causen. El que me arrepienta de haber engendrado un hijo no resta la verdad de que sea mi hijo.
II) La cobertura siempre fungirá como proveedor. Él no está a la espera que le des, lo de él es dar.
III) La cobertura nunca te maldice, siempre será de bendición.
IV) La cobertura nunca será tu enemigo, bajo cualquier circunstancia siempre te brindara su amistad.
“…Cuando volvía Abram de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abran del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.” Génesis 14:17.20.
MAESTRO: JOSE. N BRICEÑO A.
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Venezuela-Maracaibo-Zulia
Para mayor comprensión de la honra que se tiene al ser un Ministro del Dios altísimo y la responsabilidad que esto conlleva, pasemos e analizar minuciosamente las características que están inherentemente en el don, y los frutos que se deben reflejar en quien posee departe de Dios un Don Ministerial.
>El singular del plural Domata. Efesios 4:8.
>En este don está incluida la misma naturaleza de Dios, por esta causa podemos entender y aceptar ciertas características y valores que son propiedades del don. (Doma)
I) Es una naturaleza adquirida de parte de Dios, es algo inherente a la Vida Eterna. El Doma es como la Vida Eterna, solo Dios la puede impartir.
II) El que tiene este don (Doma) y lo ejerce, por la naturaleza del don se le abre el camino, alcanza nuevos horizontes, rompe toda barrera y oposición, convirtiéndose en un gran líder hasta el punto que el pueblo puede percibir su liderato y le sigue. (Romanos 15:18-20) El que posee este don no tiene límites ni fronteras en el ejercicio del don.
III) El que posee este don (Doma) no tiene necesidad de: Manipular, intimidar, controlar, imponerse, engañar, estafar, mentir, congraciarse, o entrar en el terreno de la conmiseración para mantener un pueblo, solamente ejerce el don y el pueblo le sigue.
IV) El Doma es inocultable, no se puede disimular ni esconder. Nunca pasa desapercibido; el pueblo se va a dar cuenta si está en ti el don, es algo que ante el pueblo no puedes fingir.
V) El Doma tiene una característica que te lleva a ser líder de líderes, por lo tanto el Domata es líder entre los líderes.
VI) Una de las señales inequívocas del Doma, es que durante su carrera Ministerial deja líderes formados, por causa de la naturaleza del don. Pablo dijo a Timoteo: “Lo que oíste de mí (aprendiste) encárgaselo (enséñaselo) a otros”. 2ª Timoteo 2:2.
VII) Cuando alguien posee este don (Doma) de parte de Dios, y lo ejerce a cabalidad, se dan ciertas características favorables a su personalidad por causa del don.
Es digno de ser: Imitado, seguido, es un modelo, es agradable, confiable y lleno de gracia, inspirador, es un guía, es un instructor en todas las facetas, en forma verbal, con su personalidad y actitudes; es una Escuela Ambulante.
VIII) El que posee este don (Doma) tiene la habilidad y la capacidad de guiarse a sí mismo y de guiar a otros, ya que tiene una relación directa con Dios por causa del don.
Un hombre que haya recibido este don, (Doma) solamente lo dirige Dios. Por lo tanto, no debe ser dirigido por ningún tipo de organización, federación, concilio, directiva, o Iglesia.
El modelo Bíblico del gobierno de la Iglesia, es netamente Teocrático. No es autocrático pues no es un hombre el que la dirige por si solo, ni es democrático porque no es el pueblo que se dirige a sí mismo. Es Dios dirigiendo a través de hombres llenos del Espíritu, con una pasión, una misión, una Visión por causa del llamado. En otras palabras, una persona que haya recibido este Don (Doma) de parte de Dios, ha recibido un Poder absoluto y por ende solo lo puede dirigir Dios. Está totalmente bajo la cobertura, la dirección, y la Autoridad de Dios.
El poder que Dios da a un Ministro para gobernar es tan absoluto, que son los Ministerio que le van a dar cuenta a Dios por los creyentes. No son los concilios, las organizaciones, las directivas, ni la Iglesia en si misma como cuerpo quien le dará cuenta a Dios. El escritor de a los Hebreos es claro en el asunto cuando escribe.
“Obedeced a vuestros pastores, (Lideres) y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta;…” Hebreos 13:17.
La versión Dios habla hoy dice: “Obedezcan a sus dirigentes y sométanse a ellos, porque ellos cuidan sin descanso de ustedes, sabiendo que tienen que rendir cuenta a Dios…”
La versión Textual dice: “Dejaos persuadir por los que os dirigen y someteos a ellos, porque ellos velan por vuestras almas, como quienes han de dar cuenta a Dios…”
La versión Recobro dice: “Obedeced a vuestros guías, y sujetaos a ellos; porque ellos velan por vuestra almas, como quienes han de dar cuentas a Dios…”
La versión Interlineal griego dice: “Obedeced a los lideres de vosotros y estad sumisos a ellos, porque ellos velan por las almas de vosotros como quienes cuenta han de rendir;…”
El sentido que le da la versión Imágenes verbales es: “Sometanse y humíllense cediendo su voluntad a vuestros dirigentes, porque ellos se develan por vuestro cuidado, como quienes han de dar y rendir cuentas a al creador”
Alguien dijo que el poder absoluto corrompe al hombre absolutamente, esto es una verdad relativa. Es cierto que se conoce de hombres en nuestros tiempos y en tiempos pasados que se corrompieron por haber abusado del Poder y de la Autoridad absoluta que Dios puso en sus manos, ejemplos de esto está en: Saúl, Balaán, Sansón; entre otros.
Pero también es cierto que se conoce hombres en nuestros tiempos y en el modelo Bíblico que fueron fieles a Dios, hombres como: Job, Samuel, Daniel, Jacob, Enoc, Noé, Pablo, entre otros. Hombres que fueron dirigidos única y exclusivamente por Dios mediante el Espíritu Santo. ( Hechos: 5:32; 8:29; 10:19; 11:12; 13:2; 13:4; 15:28;16:6.7; 19:19; 20:23; 20:28; 21:4; 21:11; Apocalipsis capítulos 1, 2, y 3)
En 2ª Crónicas 16:9 dice: “Que Dios anda buscando hombres que tengan motivo correcto en su corazón para depositar en ellos, todo su poder” y sin lugar a duda toda su confianza. De nosotros los líderes, depende el corrompernos y fracasar.
Según Apocalipsis capítulos 1, 2, y 3 las cartas fueron enviadas a las Iglesias, pero dirigidas al Ángel de la Iglesia.
Nunca Dios podrá desarrollar su visión y establecer el Reino en la tierra, a través de una Iglesia que es dirigida por el capricho y la obstinación de los hombres, y menos cuando la Iglesia toma el gobierno por si mismo.
El error más garrafal que se podría establecer en la Iglesia, es someter a un hombre que ha sido llamado, capacitado, y enviado por Dios; bajo las directrices de quienes no tienen autoridad de parte de Dios para dirigir lo que solo Dios puede dirigir.
El sentido de cobertura en su realidad.
El sentido de Cobertura se ha tergiversado en lo absoluto perdiendo sus propiedades. Se entendiéndose por cobertura, el controlar, manipular, intimidar, imponerse; haciendo desprovisto a los hombres que Dios ha llamado, capacitado y enviado de la única y absoluta dirección de Dios, desviándolos a caminos equivocados y a llegar a destinos que Dios nunca designo.
El término cobertura según las Escrituras lo presenta tácitamente, da la idea de: Paternidad que tiene relación con la protección, la bendición, la amistad, la hermandad, la aceptación, el acobijar, la conserjería, el proveer, el de dar soluciones. Esto fue lo que hizo Jesús con sus discípulos, y con los que le rodearon.
Un padre provee a sus hijos seguridad, y por medio de una cobertura adecuada, les brinda el espacio y recursos suficientes para que ellos se puedan desarrollar libremente en su destino profético. La paternidad no implica control, ni manipulación, ni intimidación; es más bien, el establecimiento activo de una relación integral sobre un ministerio donde se la provee una gracia que desata su llamado, lo encamina a mejores dimensiones, lo anima en sus momentos difíciles, lo exhorta en amor y lo promueve a otros niveles.
Aunque Timoteo no fue hijo engendrado en el ministerio de Pablo, el Apóstol lo adopto como hijo dándole una cobertura paternal. Lo llamaba “Verdadero hijo de la fe…” (1ª Timoteo 1:18) “Amado hijo” (2ª Timoteo 1:2) “mi hijo amado…” 1ª Corintio.4:17)
Hay cuatro factores que determinan lo que es una cobertura, y se dieron en Melquisedec para con Abraham.
I) La cobertura nunca niega la paternidad independientemente de lo que haya pasado entre él y sus hijos siempre seguirá siendo padre. Como padre debemos entender que nunca podemos negar nuestros genes en nuestros hijos por mucha deshonra que ellos nos causen. El que me arrepienta de haber engendrado un hijo no resta la verdad de que sea mi hijo.
II) La cobertura siempre fungirá como proveedor. Él no está a la espera que le des, lo de él es dar.
III) La cobertura nunca te maldice, siempre será de bendición.
IV) La cobertura nunca será tu enemigo, bajo cualquier circunstancia siempre te brindara su amistad.
“…Cuando volvía Abram de la derrota de Quedorlaomer y de los reyes que con él estaban, salió el rey de Sodoma a recibirlo al valle de Save, que es el Valle del Rey. Entonces Melquisedec, rey de Salem y sacerdote del Dios Altísimo, sacó pan y vino; y le bendijo, diciendo: Bendito sea Abran del Dios Altísimo, creador de los cielos y de la tierra; y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó tus enemigos en tu mano.” Génesis 14:17.20.
MAESTRO: JOSE. N BRICEÑO A.
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sábado, 28 de abril de 2012
¿QUÉ ES LA ORACIÓN?
¿QUÉ ES LA ORACIÓN?
>La Oración es una conversación, es una plática.
La Oración, según el testimonio de las Escrituras, es una plática, una conversación. Vamos presentar un ejemplo:
“Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración,…” Daniel 9:20.21.
En el diálogo, o la conversación, hay ciertos elementos a cumplir para que se pueda caracterizar como tal.
En el diálogo se platica, se conversa en una forma pausada, sin algarabías ni gritos. El diálogo es la forma de expresión donde se comparte la forma de pensar. La oración éticamente es un “Coloquio”, que según sus características es: Un lenguaje desarrollado en forma correcta y organizada con sentido común.
Por lo tanto, el grito y la algarabía son principios de violencia e instinto de locura, y rompen con los principios y la ética de la oración. El gritar y formar algarabía en la oración es producto de la desesperación, la inseguridad, e impotencia. En este terreno cayeron los sacerdotes de baal al no tener respuesta a su clamor.
“Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase” 1ª Reyes 18:27.29.
En esta lectura tenemos una gran enseñanza que se presenta en el lenguaje antónimo. El hecho, de que el profeta Elías se burlara de ellos irónicamente incitándole de que gritara a su dios, es una enseñanza de que al Dios nuestro no lo tenemos que gritar, Él escucha nuestras oraciones.
Un silencio dice más que mil palabras: A veces una lágrima, un gemido o el silencio pueden convertirse delante de Dios en la oración de más alto nivel y puede llegar hacer la que más se escucha en los cielos. No es el timbre de voz lo que Dios toma en cuenta en la oración, sino el motivo y el contenido de ella.
La algarabía y los gritos son condenados por Jesús y Dios los aborrece, el Maestro no solo criticó el motivo de la oración sino la forma de hacerlo, ÉL dijo: “Ora en lo secreto”, es decir: “Ora de tal manera que nadie te vea y nadie te escuche, solamente Dios porque lo estás haciendo para Él”.
No te olvides de esta verdad: Dios tiene más deseos de escucharte que tú de hablar, se moderado y disciplinado en la oración, conversa con Dios no lo grites.
>Protocolo y la verborrea como parte de la oración.
Veamos que son verborrea y protocolos.
Verborrea: Tendencia o inclinación a emplear más palabras de las necesarias para decir o trasmitir algo. Es la locuacidad excesiva.
Protocolo: Reglas ceremoniales y diplomáticas establecidas que se dan en por decretos o por costumbres para anticipar un discurso.
Estas acciones son condenadas por Jesús, y de paso son aborrecidas por Él. Jesús dijo: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa..., y orando, no uséis vanas repeticiones como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oído”. Mateo 6:5.7.
El término “Vanas repeticiones” que aparece en el pasaje antes mencionado, hace referencia a Oraciones formularias o frases vacías, repeticiones sin sentido que no hacen falta en el comienzo ni en el desarrollo de la oración.
El término “Palabrerías” que utilizo Jesús en el discurso es relativo a la verborrea. Es el término compuesto del griego “Polulogia” Polus=mucho. Logos= palabras. Que indica: El exceso de palabras, el hablar mucho para decir poco. Palabrerías es relativo a la locuacidad.
Los paganos tenían la creencia que mediantes sus repeticiones incesantes y muchas palabreríos, informarían a sus dioses sus necesidades, y de esta forma convencerlo para recibir gratificación por causa de sus vanas repeticiones.
Lo de Jesús no era condenar toda repetición que se haga en la oración si es necesario hacerlo, ya que Él mismo oro tres veces en Getsemaní diciendo las mismas palabras. La condena está, en que todo el tiempo comiences la oración con palabras preestablecidas y rebuscadas marcando un patrón, que a la verdad ante Dios no tienen valor, ya que Él toma en cuenta el motivo y el contenido de la oración; el por qué dices las cosas, y si es razonable lo que dices.
Otro de los factores que podría entrar en “vanas repeticiones”, son las muletillas que a menudo usamos con el fin de rellenar o coordinar una oración, siendo las más usadas: “gloria a Dios, aleluya, santo su nombre, alabado sea el Señor, gloria sea el nombre del Señor, a su nombre gloria, oh dios mío, amen, amen, amen, alabanza alabanza alabanza”. Incluyendo el chastiar en medio en la oración. Nada de esto ante Dios no tiene sentido.
>El balbucear lenguas desconocidas en medio de la oración
El hablar en lengua en forma intercalada en la oración cuando se hace en público es condenado. El Apóstol Pablo hace correcciones sobre esta práctica, dice que si el hablar en lengua en público no tiene interpretación calle y hable para sí y para Dios. Con este tipo de intercalaciones con supuestas lenguas espirituales, dejan sin sentido la oración ante los oyentes, Pablo dice que como te dirá amen o secundara tu oración los que te oyeren si no entienden nada.
“Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 16Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida…” 1ª Corintio 14:13.19.
“Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios” 1ª Corintios 14:28.
>El cambiar el timbre de voz en la oración.
El cambiar el timbre de voz sufriendo una transformación en el momento de orar y hablan como nunca lo han hecho engolando la voz, no le da ningún sentido, valor, o fuerza a la oración; pienso que este acto es aborrecido por Dios porque se entra en el campo del espectáculo queriendo impresionar a los oyentes.
El acto de engolar la voz se conoce fonéticamente como: Afectar, distorsionar, pronunciar la voz poco natural, es el acto de querer ser resonante.
Debemos ser naturales en la forma de hablar con Dios y usar nuestra propia voz, a Él no lo asombra ni lo convence el cambio del timbre de nuestra voz. Tampoco tratemos de impactar a los que nos oyen, la oración no es para ellos, estamos hablando con nuestro Dios.
B) La oración es un diálogo, no un monólogo.
Monólogo: Es el acto de hablar consigo mismo, es una conversación donde no se espera respuesta de nadie, y en su mayoría se cree tener toda la razón.
En este terreno un gran porcentaje de los creyentes han caído, conversan con Dios sin esperar respuesta de Él. La oración es un medio para alcanzar un fin, y el fin de la oración es tener respuesta de ella. Una oración sin respuesta pierde su significado. El mismo tiempo que apartamos para hablar debemos apartar para escuchar. Es ilógico que entremos en la recámara a tener una conversación con Dios para luego no tener respuesta de Él, Dios quisiera contestar nuestras oraciones pero uno de los motivos por la cual no lo hace es que nunca le cedemos el tiempo para que lo haga. Si en el momento del tiempo de la espera no tenemos respuestas a la oración, debemos en el transcurso del día estar atentos, Dios se valdrá de cualquier medio para dar respuesta a la oración, pero debemos estar en la sintonía del Espíritu para poder escuchar la respuesta de Dios. En la carne nunca podemos sintonizar al Espíritu, es un principio que el Apóstol Pablo presentó, Él dijo: “Acomodando lo espiritual a lo espiritual”
La Biblia nos da registros de hombres que tomaron decisiones y llevaron a cabo obras como resultado de las respuestas que recibieron de Dios en sus oraciones. El interés de Dios no es solo que hables sino que lo escuches, y tengas resultado de la oración que hiciste.
Ejemplo: “Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos… Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre;…” Josué 10:12.14.
Ejemplo: Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado .Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.
Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” 1ª Reyes 18:30.39.
Ejemplo: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”. Lucas 41:44.
Ejemplo: “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo había antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. Hechos 4:23.31.
En conclusión. Cuando tu oras y esperas respuestas de Dios la obtendrás, pero si entras en un monologo indica que no estas esperando respuestas y por ende no la obtendrás.
E-mail: meejesussoberano77@hotmail.com /www.reformafm.net
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>La Oración es una conversación, es una plática.
La Oración, según el testimonio de las Escrituras, es una plática, una conversación. Vamos presentar un ejemplo:
“Aún estaba hablando y orando, y confesando mi pecado y el pecado de mi pueblo Israel, y derramaba mi ruego delante de Jehová mi Dios por el monte santo de mi Dios; aún estaba hablando en oración,…” Daniel 9:20.21.
En el diálogo, o la conversación, hay ciertos elementos a cumplir para que se pueda caracterizar como tal.
En el diálogo se platica, se conversa en una forma pausada, sin algarabías ni gritos. El diálogo es la forma de expresión donde se comparte la forma de pensar. La oración éticamente es un “Coloquio”, que según sus características es: Un lenguaje desarrollado en forma correcta y organizada con sentido común.
Por lo tanto, el grito y la algarabía son principios de violencia e instinto de locura, y rompen con los principios y la ética de la oración. El gritar y formar algarabía en la oración es producto de la desesperación, la inseguridad, e impotencia. En este terreno cayeron los sacerdotes de baal al no tener respuesta a su clamor.
“Y aconteció al mediodía, que Elías se burlaba de ellos, diciendo: Gritad en alta voz, porque dios es; quizá está meditando, o tiene algún trabajo, o va de camino; tal vez duerme, y hay que despertarle. Y ellos clamaban a grandes voces, y se sajaban con cuchillos y con lancetas conforme a su costumbre, hasta chorrear la sangre sobre ellos. Pasó el mediodía, y ellos siguieron gritando frenéticamente hasta la hora de ofrecerse el sacrificio, pero no hubo ninguna voz, ni quien respondiese ni escuchase” 1ª Reyes 18:27.29.
En esta lectura tenemos una gran enseñanza que se presenta en el lenguaje antónimo. El hecho, de que el profeta Elías se burlara de ellos irónicamente incitándole de que gritara a su dios, es una enseñanza de que al Dios nuestro no lo tenemos que gritar, Él escucha nuestras oraciones.
Un silencio dice más que mil palabras: A veces una lágrima, un gemido o el silencio pueden convertirse delante de Dios en la oración de más alto nivel y puede llegar hacer la que más se escucha en los cielos. No es el timbre de voz lo que Dios toma en cuenta en la oración, sino el motivo y el contenido de ella.
La algarabía y los gritos son condenados por Jesús y Dios los aborrece, el Maestro no solo criticó el motivo de la oración sino la forma de hacerlo, ÉL dijo: “Ora en lo secreto”, es decir: “Ora de tal manera que nadie te vea y nadie te escuche, solamente Dios porque lo estás haciendo para Él”.
No te olvides de esta verdad: Dios tiene más deseos de escucharte que tú de hablar, se moderado y disciplinado en la oración, conversa con Dios no lo grites.
>Protocolo y la verborrea como parte de la oración.
Veamos que son verborrea y protocolos.
Verborrea: Tendencia o inclinación a emplear más palabras de las necesarias para decir o trasmitir algo. Es la locuacidad excesiva.
Protocolo: Reglas ceremoniales y diplomáticas establecidas que se dan en por decretos o por costumbres para anticipar un discurso.
Estas acciones son condenadas por Jesús, y de paso son aborrecidas por Él. Jesús dijo: “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa..., y orando, no uséis vanas repeticiones como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oído”. Mateo 6:5.7.
El término “Vanas repeticiones” que aparece en el pasaje antes mencionado, hace referencia a Oraciones formularias o frases vacías, repeticiones sin sentido que no hacen falta en el comienzo ni en el desarrollo de la oración.
El término “Palabrerías” que utilizo Jesús en el discurso es relativo a la verborrea. Es el término compuesto del griego “Polulogia” Polus=mucho. Logos= palabras. Que indica: El exceso de palabras, el hablar mucho para decir poco. Palabrerías es relativo a la locuacidad.
Los paganos tenían la creencia que mediantes sus repeticiones incesantes y muchas palabreríos, informarían a sus dioses sus necesidades, y de esta forma convencerlo para recibir gratificación por causa de sus vanas repeticiones.
Lo de Jesús no era condenar toda repetición que se haga en la oración si es necesario hacerlo, ya que Él mismo oro tres veces en Getsemaní diciendo las mismas palabras. La condena está, en que todo el tiempo comiences la oración con palabras preestablecidas y rebuscadas marcando un patrón, que a la verdad ante Dios no tienen valor, ya que Él toma en cuenta el motivo y el contenido de la oración; el por qué dices las cosas, y si es razonable lo que dices.
Otro de los factores que podría entrar en “vanas repeticiones”, son las muletillas que a menudo usamos con el fin de rellenar o coordinar una oración, siendo las más usadas: “gloria a Dios, aleluya, santo su nombre, alabado sea el Señor, gloria sea el nombre del Señor, a su nombre gloria, oh dios mío, amen, amen, amen, alabanza alabanza alabanza”. Incluyendo el chastiar en medio en la oración. Nada de esto ante Dios no tiene sentido.
>El balbucear lenguas desconocidas en medio de la oración
El hablar en lengua en forma intercalada en la oración cuando se hace en público es condenado. El Apóstol Pablo hace correcciones sobre esta práctica, dice que si el hablar en lengua en público no tiene interpretación calle y hable para sí y para Dios. Con este tipo de intercalaciones con supuestas lenguas espirituales, dejan sin sentido la oración ante los oyentes, Pablo dice que como te dirá amen o secundara tu oración los que te oyeren si no entienden nada.
“Por lo cual, el que habla en lengua extraña, pida en oración poder interpretarla. Porque si yo oro en lengua desconocida, mi espíritu ora, pero mi entendimiento queda sin fruto. ¿Qué, pues? Oraré con el espíritu, pero oraré también con el entendimiento; cantaré con el espíritu, pero cantaré también con el entendimiento. 16Porque si bendices sólo con el espíritu, el que ocupa lugar de simple oyente, ¿cómo dirá el Amén a tu acción de gracias? pues no sabe lo que has dicho. Porque tú, a la verdad, bien das gracias; pero el otro no es edificado. Doy gracias a Dios que hablo en lenguas más que todos vosotros; pero en la iglesia prefiero hablar cinco palabras con mi entendimiento, para enseñar también a otros, que diez mil palabras en lengua desconocida…” 1ª Corintio 14:13.19.
“Y si no hay intérprete, calle en la iglesia, y hable para sí mismo y para Dios” 1ª Corintios 14:28.
>El cambiar el timbre de voz en la oración.
El cambiar el timbre de voz sufriendo una transformación en el momento de orar y hablan como nunca lo han hecho engolando la voz, no le da ningún sentido, valor, o fuerza a la oración; pienso que este acto es aborrecido por Dios porque se entra en el campo del espectáculo queriendo impresionar a los oyentes.
El acto de engolar la voz se conoce fonéticamente como: Afectar, distorsionar, pronunciar la voz poco natural, es el acto de querer ser resonante.
Debemos ser naturales en la forma de hablar con Dios y usar nuestra propia voz, a Él no lo asombra ni lo convence el cambio del timbre de nuestra voz. Tampoco tratemos de impactar a los que nos oyen, la oración no es para ellos, estamos hablando con nuestro Dios.
B) La oración es un diálogo, no un monólogo.
Monólogo: Es el acto de hablar consigo mismo, es una conversación donde no se espera respuesta de nadie, y en su mayoría se cree tener toda la razón.
En este terreno un gran porcentaje de los creyentes han caído, conversan con Dios sin esperar respuesta de Él. La oración es un medio para alcanzar un fin, y el fin de la oración es tener respuesta de ella. Una oración sin respuesta pierde su significado. El mismo tiempo que apartamos para hablar debemos apartar para escuchar. Es ilógico que entremos en la recámara a tener una conversación con Dios para luego no tener respuesta de Él, Dios quisiera contestar nuestras oraciones pero uno de los motivos por la cual no lo hace es que nunca le cedemos el tiempo para que lo haga. Si en el momento del tiempo de la espera no tenemos respuestas a la oración, debemos en el transcurso del día estar atentos, Dios se valdrá de cualquier medio para dar respuesta a la oración, pero debemos estar en la sintonía del Espíritu para poder escuchar la respuesta de Dios. En la carne nunca podemos sintonizar al Espíritu, es un principio que el Apóstol Pablo presentó, Él dijo: “Acomodando lo espiritual a lo espiritual”
La Biblia nos da registros de hombres que tomaron decisiones y llevaron a cabo obras como resultado de las respuestas que recibieron de Dios en sus oraciones. El interés de Dios no es solo que hables sino que lo escuches, y tengas resultado de la oración que hiciste.
Ejemplo: “Entonces Josué habló a Jehová el día en que Jehová entregó al amorreo delante de los hijos de Israel, y dijo en presencia de los israelitas: Sol, detente en Gabaón; Y tú, luna, en el valle de Ajalón. Y el sol se detuvo y la luna se paró, Hasta que la gente se hubo vengado de sus enemigos… Y el sol se paró en medio del cielo, y no se apresuró a ponerse casi un día entero. Y no hubo día como aquel, ni antes ni después de él, habiendo atendido Jehová a la voz de un hombre;…” Josué 10:12.14.
Ejemplo: Entonces dijo Elías a todo el pueblo: Acercaos a mí. Y todo el pueblo se le acercó; y él arregló el altar de Jehová que estaba arruinado .Y tomando Elías doce piedras, conforme al número de las tribus de los hijos de Jacob, al cual había sido dada palabra de Jehová diciendo, Israel será tu nombre edificó con las piedras un altar en el nombre de Jehová; después hizo una zanja alrededor del altar, en que cupieran dos medidas de grano. Preparó luego la leña, y cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña. Y dijo: Llenad cuatro cántaros de agua, y derramadla sobre el holocausto y sobre la leña. Y dijo: Hacedlo otra vez; y otra vez lo hicieron. Dijo aún: Hacedlo la tercera vez; y lo hicieron la tercera vez, de manera que el agua corría alrededor del altar, y también se había llenado de agua la zanja.
Cuando llegó la hora de ofrecerse el holocausto, se acercó el profeta Elías y dijo: Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos. Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: ¡Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!” 1ª Reyes 18:30.39.
Ejemplo: “Entonces quitaron la piedra de donde había sido puesto el muerto. Y Jesús, alzando los ojos a lo alto, dijo: Padre, gracias te doy por haberme oído. Yo sabía que siempre me oyes; pero lo dije por causa de la multitud que está alrededor, para que crean que tú me has enviado. Y habiendo dicho esto, clamó a gran voz: ¡Lázaro, ven fuera! Y el que había muerto salió, atadas las manos y los pies con vendas, y el rostro envuelto en un sudario. Jesús les dijo: Desatadle, y dejadle ir”. Lucas 41:44.
Ejemplo: “Y puestos en libertad, vinieron a los suyos y contaron todo lo que los principales sacerdotes y los ancianos les habían dicho. Y ellos, habiéndolo oído, alzaron unánimes la voz a Dios, y dijeron: Soberano Señor, tú eres el Dios que hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que en ellos hay; que por boca de David tu siervo dijiste: ¿Por qué se amotinan las gentes, Y los pueblos piensan cosas vanas? Se reunieron los reyes de la tierra, Y los príncipes se juntaron en uno Contra el Señor, y contra su Cristo. Porque verdaderamente se unieron en esta ciudad contra tu santo Hijo Jesús, a quien ungiste, Herodes y Poncio Pilato, con los gentiles y el pueblo de Israel, para hacer cuanto tu mano y tu consejo había antes determinado que sucediera. Y ahora, Señor, mira sus amenazas, y concede a tus siervos que con todo denuedo hablen tu palabra, mientras extiendes tu mano para que se hagan sanidades y señales y prodigios mediante el nombre de tu santo Hijo Jesús. Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios”. Hechos 4:23.31.
En conclusión. Cuando tu oras y esperas respuestas de Dios la obtendrás, pero si entras en un monologo indica que no estas esperando respuestas y por ende no la obtendrás.
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domingo, 22 de abril de 2012
LA FE SE DA EN CUATRO PASOS
LA FE SE DA EN CUATRO PASOS.
OIR > ACEPTAR > CONFESAR > ACTUAR.
Estos cuatro pasos se dieron en la mujer que tenía el flujo de sangre. Pasemos analizar el pasaje.
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote, Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”. (Marcos 5:25)
OIR:
El oír es uno de los pasos fundamentales para que la fe se desarrolle y se manifieste, ya que no podemos creer o darle credibilidad, confesar y actuar sobre lo que no hemos oído acerca de la Palabra de Dios, debido a que la fe tiene fundamento en lo que Dios ha dicho y ha establecido en su Palabra. Del oír depende los otro pasos.
Jesús dijo: “El que tenga oídos para oír, oiga” Mateo 11:15.
Oír: Equivale al conocimiento que tengamos de la Palabra y la atención a ella; esto lo presenta Pablo en una de sus cartas.
“Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe”. (Galatas 3:2)
Oír: Es algo más que escuchar. No se limita al oído físico, tiene que ver con percibir con el corazón, aceptar con el entendimiento.
Alguien dijo: “Para mirar al cielo tengo que observarlo unas cuantas veces para poder verlo, porque podemos tener nuestra mirada en el cielo, y tener la vista en otras cosas”.
Por igual, podemos estar escuchando algo y no oír nada. Por esta causa, decimos que el oír no se limita al oído físico, sino a la atención y la diligencia que tengamos de aquella información que percibimos a través de los sentidos físicos en relación con la Palabra de Dios.
Oír: tiene que ver con el conocimiento, la comprensión, el escudriñar, el indagar, el investigar, la búsqueda, el meditar, estar atento y diligente, ser amante de la verdad y apropiarse de ésta.
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. (Hebreos 5:11.12)
El oír la Palabra nos permite desarrollar y preparar un fundamento sólido para desarrollar una vida de fe. Nunca descuidemos el estudio de la Palabra y lo que conlleva. Pedro dijo: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas…Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”. (Hechos 6:2,4)
ACEPTAR.
Aceptar: Tiene que ver con la aprobación, con un secundar, con una conformación.
Aceptar: Tiene que ver con entender que la Palabra de Dios no falla.
Aceptar: Tiene que ver con el entender que la Palabra de Dios no regresa vacía.
Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios no miente.
Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios primero deja de ser Dios antes de dejar de cumplir su Palabra.
Nota: Una vez que oigo la Palabra debo aceptarla sin cuestionar ni vacilar, ni opinar; entendiendo que ésta es la verdad de Dios y que Él no miente.
Más adelante cuando tratemos el punto de la integridad de Dios y de su Palabra desarrollaremos mejor este punto.
Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí,…”. (2ª Corintios 4:13)
CONFESAR:
En la carta del Apóstol Pablo a los Romanos encontramos el principio Bíblico acerca de confesar sobre lo que se ha creído y se ha oído. Pasemos analizar el pasaje.
“…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. (Romanos 10:9.10)
El principio radica en que “todo lo que tú creas o aceptes en tu corazón y lo confieses con tu boca, lo vas a recibir”.
>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu sanador y lo confiesas con tu boca, vas a recibir sanidad.
>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu proveedor y lo confiesas con tu boca, vas a recibir la provisión.
El texto dice: Con el corazón se cree, y con la boca se confiesa, éste es el principio. Esto lo debemos adaptarlo a todas las áreas de nuestra vida.
Jesús dijo: “Cualquiera que le dijere (decir es confesar) a este monte quítate y échate al mar y no dudare en su corazón sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho” (Marcos 11:23). Según el pasaje, lo que digas y creas, será hecho.
El evangelio de Mateo nos da un ejemplo como la confesión tiene que ver con la fe.
“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor (kirio = palabra que no debían de salir de la boca de un centurión solo para dirigirse al cesar), mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Jesús le dijo: yo iré y le sanare.
Respondió el centurión y dijo: señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la Palabra, y mi criado sanará. Porque también soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús (observe el término oír que tiene que ver con la confesión), se maravilló, y dijo a los que le seguían: de cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. (Mateo 8:5.10)
Pregunta: ¿Cómo supo Jesús que el centurión tenía fe?
Respuesta: Por su confesión.
Cuando analizamos el caso de la mujer cananea, tomando en cuenta el evangelio de Mateo y Marcos en forma paralela, podemos percibir, que Jesús se percata de la fe de la mujer por su confesión (Mateo 15:21.28. Marcos 7:24.30) Según estas dos versiones, Jesús le dijo a la mujer: “Por lo que has dicho, grande es tu fe”.
Cuando analizamos el caso de la mujer que tenía el flujo de sangre, tomando en cuenta las culturas, podemos inferir fácilmente que esta mujer tenía una fe impresionante.
Toda persona que era inmunda, y su inmundicia estaba oculta, debía vociferarla con el fin de que nadie se le acercase y evitar tener roces para no “contaminar” con su inmundicia. La persona que no vociferaba su inmundicia era merecedora de la pena capital; en este caso la lapidación.
La inmundicia de esta mujer estaba oculta ya que se trataba de un flujo de sangre. La fe en su confesión estuvo en que sobre todo los riesgos que se dieron, en vez de vociferar su inmundicia, confesaba su sanidad, porque decía: “Si tan siquiera tocase el manto seré sana”.
“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva”. (Marcos 5:27.28)
Nuestra fe o nuestra incredulidad se determinan por nuestra confesión. Alguien dijo: “Nunca estuve tan derrotado hasta el mismo momento en que confesé mi derrota”.
Proverbios 6:2 dice: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en lo dicho de tus labios”.
Proverbios 18:20 dice: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; y será saciado del fruto de sus labios”.
El Apóstol Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2ª Corintio 4:13)
¿A QUE SE DEBE LA CONFESIÓN NEGATIVA EN EL CREYENTE?
Respuesta: A la poca formación de la Palabra. A través de la confesión, puedes captar hasta donde la Palabra se ha formado o desarrollado en la vida de un creyente.
Jesús dijo: “porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
Proverbios 23:7 dice: “Lo que el hombre tiene en el pensamiento, así es en el corazón”.
Según estos dos pasajes, el problema del hombre no está en la lengua, sino en el corazón.
Cuando hablamos de la formación de la Palabra de Dios en el creyente estamos expresando: La necesidad de un cambio de carácter y conducta que corresponda con la condición espiritual interna, a fin de que pueda darse conformidad moral con la Palabra, y que de ello dependan nuestras acciones y nuestras confesiones.
Pablo expresa la necesidad que hay de la formación de la Palabra en el creyente.
“hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. (Gálatas 4:19)
El término griego que el Apóstol Pablo utilizó para hacer referencia a la formación es: “Morpho”. Según los valores etimológicos del término, se dice de aquello que se viene desarrollando en el interior de algo o de alguien y que con el tiempo tiene su manifestación.
El deseo del Apóstol, es que la Palabra llegue a ser uno con el creyente, ya que todas sus acciones y sus confesiones están en proporción directa con la formación que haya tenido el alma producto de la iluminación, por la revelación que haya tenido el espíritu renacido de la Palabra de Dios. De modo que de acuerdo a su formación así será su confesión.
ACTUAR:
Para mayor comprensión del tópico, debemos hacer una diferencia, de los términos “Creer y Fe”.
El término “Fe” viene del griego “Pistis”, que gramaticalmente se conoce como un sustantivo. La fe es la fuerza que está en el espíritu renacido, y que lo capacita para aceptar la verdad de Dios sin vacilación alguna.
El término “Creer” viene del griego “Pisteos”, que gramaticalmente es un verbo que indica una acción. En la expresión de algunas personas: “Yo sé que la Biblia es la Verdad de Dios, pero me cuesta creerla”, implícitamente hay fe, que es la capacidad que se tiene para aceptar la Verdad de Dios, lo que le falta es “Creer”, que tiene que ver con la acción. El creer es el “ejecútese” de la fe.
El actuar es uno de los pasos de la fe y es el más determinante, ya que es como el detonador que activa el poder de Dios para que se alcance el objetivo para lo cual se creyó. Nada hacemos con oír, aceptar, confesar y no actuar; es como que si no hubiésemos creído. Daremos ejemplos en lo concerniente a la fe que están registrados en las Escrituras:
La Biblia nos narra que estando Jesús enseñando y sanando en una casa las multitudes venían a Él. Y aglomerándose la gente impedía la entrada a unos hombres que traían a un paralítico en su lecho, y procuraban llevarlo adentro y ponerlo delante de Jesús; pero no hallando como hacerlo decidieron abrir un hueco en el tejado, y por allí bajaron al paralítico. El texto dice que Jesús, “viendo la fe de ellos” sanó al paralítico.
La pregunta es: ¿Cómo pudo Jesús ver la fe de los que traían al paralítico en su lecho si la fe no se puede ver? La respuesta es: Por la acción. Jesús conocía estos principios y se movía en ellos.
En el evangelio de Marcos, vemos a Jesús incluyendo la acción en la fe, lo que indica una creencia.
“Cuando al salir de la sinagoga, fue a la casa de Pedro y encontraron a la suegra de este con fiebre. Jesús le tomó la mano y la levantó; al instante la fiebre la dejó”. (Marcos 1:30.31)
Nótese que Jesús no le dijo a la suegra de Pedro que se quedara durmiendo, sino que la tomó de la mano y la levantó, accionando en fe, que indica una creencia que conlleva una acción.
En el evangelio de Lucas tenemos otro ejemplo relevante:
“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados”. (Lucas 17:11.15)
Si analizamos el caso en el contexto cultural, Jesús mandó a hacer a estos leprosos todo lo contrario a lo establecido por la Ley bajo un principio de fe, sirviendo la fe como salvoconducto. La Ley establecía, en el caso de que un leproso fuera sanado, debería presentarse al Sumo Sacerdote para testificar su sanidad, y bajo una serie de rituales el Sumo Sacerdote lo declaraba limpio, y de esta forma se le daba carta de convivencia para que volviera a formar parte de la sociedad.
Pero antes de presentarse al Sumo Sacerdote, primero tenía que hacerlo ante los setenta Sacerdotes que formaban parte del Sanedrín, y lo debían hacer en perfecta sanidad, sino eran apedreados en el momento. Jesús conociendo que la fe debe llevar implícita la acción, que indica una creencia, les dio el mandamiento en prueba de fe, para hacer todo lo contrario a lo establecido por la ley.
Los leprosos hicieron lo que Jesús les dijo a todo riesgo, no dependiendo de las circunstancias y los acontecimientos, cuando emprendieron el camino fueron sanados. El resultado se dio porque actuaron conforme a las palabras que oyeron de Jesús, y esto es fe.
Para darle fuerza a lo dicho en cuenta a la acción, contaré una historia de un hecho real que se dio con un prestigioso malabarista en las cataratas del Niágara. Este malabarista colocó una guaya de un extremo al otro cruzando parte de las cataratas. El espectáculo consistía en llegar de un extremo al otro sobre la guaya haciendo malabarismo, acto que realizó con facilidad, ante los aplausos de la multitud vislumbrados por dicha hazaña. En medio de la algarabía, el malabarista preguntó: “¿Cuántos creen que puedo cruzar hacia el otro extremo con una carretilla en la mano?” A lo que el público respondió al unísono: “Lo creemos, lo creemos, lo creemos”. En ese momento, en medio de la muchedumbre, le preguntó a uno que tenía a su lado: “¿Tú lo crees?”, A lo cual el espectador le respondió firmemente: “Lo creó”, y seguidamente el malabarista le hizo una invitación: “Si lo crees, móntate en la carretilla”
Éste es el lamentable caso de muchos, que cuando les toca accionar en lo que han oído, aceptado y confesado, pierden la bendición al no atreverse a hacerlo.
Alegóricamente lo digo: En ocasiones difíciles de la vida, me ha tocado montarme en la carretilla y accionar en fe, y lo he hecho confiadamente, porque la carretilla la lleva Jesús y Él no me va a dejar caer, ni perecer. Él es el autor y consumador de la fe.
MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A.
E-mail: meejesussoberano77@hotmail.com /www.reformafm.net
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Venezuela-Maracaibo-Zulia
OIR > ACEPTAR > CONFESAR > ACTUAR.
Estos cuatro pasos se dieron en la mujer que tenía el flujo de sangre. Pasemos analizar el pasaje.
“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote, Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”. (Marcos 5:25)
OIR:
El oír es uno de los pasos fundamentales para que la fe se desarrolle y se manifieste, ya que no podemos creer o darle credibilidad, confesar y actuar sobre lo que no hemos oído acerca de la Palabra de Dios, debido a que la fe tiene fundamento en lo que Dios ha dicho y ha establecido en su Palabra. Del oír depende los otro pasos.
Jesús dijo: “El que tenga oídos para oír, oiga” Mateo 11:15.
Oír: Equivale al conocimiento que tengamos de la Palabra y la atención a ella; esto lo presenta Pablo en una de sus cartas.
“Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe”. (Galatas 3:2)
Oír: Es algo más que escuchar. No se limita al oído físico, tiene que ver con percibir con el corazón, aceptar con el entendimiento.
Alguien dijo: “Para mirar al cielo tengo que observarlo unas cuantas veces para poder verlo, porque podemos tener nuestra mirada en el cielo, y tener la vista en otras cosas”.
Por igual, podemos estar escuchando algo y no oír nada. Por esta causa, decimos que el oír no se limita al oído físico, sino a la atención y la diligencia que tengamos de aquella información que percibimos a través de los sentidos físicos en relación con la Palabra de Dios.
Oír: tiene que ver con el conocimiento, la comprensión, el escudriñar, el indagar, el investigar, la búsqueda, el meditar, estar atento y diligente, ser amante de la verdad y apropiarse de ésta.
“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. (Hebreos 5:11.12)
El oír la Palabra nos permite desarrollar y preparar un fundamento sólido para desarrollar una vida de fe. Nunca descuidemos el estudio de la Palabra y lo que conlleva. Pedro dijo: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas…Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”. (Hechos 6:2,4)
ACEPTAR.
Aceptar: Tiene que ver con la aprobación, con un secundar, con una conformación.
Aceptar: Tiene que ver con entender que la Palabra de Dios no falla.
Aceptar: Tiene que ver con el entender que la Palabra de Dios no regresa vacía.
Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios no miente.
Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios primero deja de ser Dios antes de dejar de cumplir su Palabra.
Nota: Una vez que oigo la Palabra debo aceptarla sin cuestionar ni vacilar, ni opinar; entendiendo que ésta es la verdad de Dios y que Él no miente.
Más adelante cuando tratemos el punto de la integridad de Dios y de su Palabra desarrollaremos mejor este punto.
Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí,…”. (2ª Corintios 4:13)
CONFESAR:
En la carta del Apóstol Pablo a los Romanos encontramos el principio Bíblico acerca de confesar sobre lo que se ha creído y se ha oído. Pasemos analizar el pasaje.
“…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. (Romanos 10:9.10)
El principio radica en que “todo lo que tú creas o aceptes en tu corazón y lo confieses con tu boca, lo vas a recibir”.
>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu sanador y lo confiesas con tu boca, vas a recibir sanidad.
>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu proveedor y lo confiesas con tu boca, vas a recibir la provisión.
El texto dice: Con el corazón se cree, y con la boca se confiesa, éste es el principio. Esto lo debemos adaptarlo a todas las áreas de nuestra vida.
Jesús dijo: “Cualquiera que le dijere (decir es confesar) a este monte quítate y échate al mar y no dudare en su corazón sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho” (Marcos 11:23). Según el pasaje, lo que digas y creas, será hecho.
El evangelio de Mateo nos da un ejemplo como la confesión tiene que ver con la fe.
“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor (kirio = palabra que no debían de salir de la boca de un centurión solo para dirigirse al cesar), mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Jesús le dijo: yo iré y le sanare.
Respondió el centurión y dijo: señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la Palabra, y mi criado sanará. Porque también soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús (observe el término oír que tiene que ver con la confesión), se maravilló, y dijo a los que le seguían: de cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. (Mateo 8:5.10)
Pregunta: ¿Cómo supo Jesús que el centurión tenía fe?
Respuesta: Por su confesión.
Cuando analizamos el caso de la mujer cananea, tomando en cuenta el evangelio de Mateo y Marcos en forma paralela, podemos percibir, que Jesús se percata de la fe de la mujer por su confesión (Mateo 15:21.28. Marcos 7:24.30) Según estas dos versiones, Jesús le dijo a la mujer: “Por lo que has dicho, grande es tu fe”.
Cuando analizamos el caso de la mujer que tenía el flujo de sangre, tomando en cuenta las culturas, podemos inferir fácilmente que esta mujer tenía una fe impresionante.
Toda persona que era inmunda, y su inmundicia estaba oculta, debía vociferarla con el fin de que nadie se le acercase y evitar tener roces para no “contaminar” con su inmundicia. La persona que no vociferaba su inmundicia era merecedora de la pena capital; en este caso la lapidación.
La inmundicia de esta mujer estaba oculta ya que se trataba de un flujo de sangre. La fe en su confesión estuvo en que sobre todo los riesgos que se dieron, en vez de vociferar su inmundicia, confesaba su sanidad, porque decía: “Si tan siquiera tocase el manto seré sana”.
“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva”. (Marcos 5:27.28)
Nuestra fe o nuestra incredulidad se determinan por nuestra confesión. Alguien dijo: “Nunca estuve tan derrotado hasta el mismo momento en que confesé mi derrota”.
Proverbios 6:2 dice: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en lo dicho de tus labios”.
Proverbios 18:20 dice: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; y será saciado del fruto de sus labios”.
El Apóstol Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2ª Corintio 4:13)
¿A QUE SE DEBE LA CONFESIÓN NEGATIVA EN EL CREYENTE?
Respuesta: A la poca formación de la Palabra. A través de la confesión, puedes captar hasta donde la Palabra se ha formado o desarrollado en la vida de un creyente.
Jesús dijo: “porque de la abundancia del corazón habla la boca”.
Proverbios 23:7 dice: “Lo que el hombre tiene en el pensamiento, así es en el corazón”.
Según estos dos pasajes, el problema del hombre no está en la lengua, sino en el corazón.
Cuando hablamos de la formación de la Palabra de Dios en el creyente estamos expresando: La necesidad de un cambio de carácter y conducta que corresponda con la condición espiritual interna, a fin de que pueda darse conformidad moral con la Palabra, y que de ello dependan nuestras acciones y nuestras confesiones.
Pablo expresa la necesidad que hay de la formación de la Palabra en el creyente.
“hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. (Gálatas 4:19)
El término griego que el Apóstol Pablo utilizó para hacer referencia a la formación es: “Morpho”. Según los valores etimológicos del término, se dice de aquello que se viene desarrollando en el interior de algo o de alguien y que con el tiempo tiene su manifestación.
El deseo del Apóstol, es que la Palabra llegue a ser uno con el creyente, ya que todas sus acciones y sus confesiones están en proporción directa con la formación que haya tenido el alma producto de la iluminación, por la revelación que haya tenido el espíritu renacido de la Palabra de Dios. De modo que de acuerdo a su formación así será su confesión.
ACTUAR:
Para mayor comprensión del tópico, debemos hacer una diferencia, de los términos “Creer y Fe”.
El término “Fe” viene del griego “Pistis”, que gramaticalmente se conoce como un sustantivo. La fe es la fuerza que está en el espíritu renacido, y que lo capacita para aceptar la verdad de Dios sin vacilación alguna.
El término “Creer” viene del griego “Pisteos”, que gramaticalmente es un verbo que indica una acción. En la expresión de algunas personas: “Yo sé que la Biblia es la Verdad de Dios, pero me cuesta creerla”, implícitamente hay fe, que es la capacidad que se tiene para aceptar la Verdad de Dios, lo que le falta es “Creer”, que tiene que ver con la acción. El creer es el “ejecútese” de la fe.
El actuar es uno de los pasos de la fe y es el más determinante, ya que es como el detonador que activa el poder de Dios para que se alcance el objetivo para lo cual se creyó. Nada hacemos con oír, aceptar, confesar y no actuar; es como que si no hubiésemos creído. Daremos ejemplos en lo concerniente a la fe que están registrados en las Escrituras:
La Biblia nos narra que estando Jesús enseñando y sanando en una casa las multitudes venían a Él. Y aglomerándose la gente impedía la entrada a unos hombres que traían a un paralítico en su lecho, y procuraban llevarlo adentro y ponerlo delante de Jesús; pero no hallando como hacerlo decidieron abrir un hueco en el tejado, y por allí bajaron al paralítico. El texto dice que Jesús, “viendo la fe de ellos” sanó al paralítico.
La pregunta es: ¿Cómo pudo Jesús ver la fe de los que traían al paralítico en su lecho si la fe no se puede ver? La respuesta es: Por la acción. Jesús conocía estos principios y se movía en ellos.
En el evangelio de Marcos, vemos a Jesús incluyendo la acción en la fe, lo que indica una creencia.
“Cuando al salir de la sinagoga, fue a la casa de Pedro y encontraron a la suegra de este con fiebre. Jesús le tomó la mano y la levantó; al instante la fiebre la dejó”. (Marcos 1:30.31)
Nótese que Jesús no le dijo a la suegra de Pedro que se quedara durmiendo, sino que la tomó de la mano y la levantó, accionando en fe, que indica una creencia que conlleva una acción.
En el evangelio de Lucas tenemos otro ejemplo relevante:
“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados”. (Lucas 17:11.15)
Si analizamos el caso en el contexto cultural, Jesús mandó a hacer a estos leprosos todo lo contrario a lo establecido por la Ley bajo un principio de fe, sirviendo la fe como salvoconducto. La Ley establecía, en el caso de que un leproso fuera sanado, debería presentarse al Sumo Sacerdote para testificar su sanidad, y bajo una serie de rituales el Sumo Sacerdote lo declaraba limpio, y de esta forma se le daba carta de convivencia para que volviera a formar parte de la sociedad.
Pero antes de presentarse al Sumo Sacerdote, primero tenía que hacerlo ante los setenta Sacerdotes que formaban parte del Sanedrín, y lo debían hacer en perfecta sanidad, sino eran apedreados en el momento. Jesús conociendo que la fe debe llevar implícita la acción, que indica una creencia, les dio el mandamiento en prueba de fe, para hacer todo lo contrario a lo establecido por la ley.
Los leprosos hicieron lo que Jesús les dijo a todo riesgo, no dependiendo de las circunstancias y los acontecimientos, cuando emprendieron el camino fueron sanados. El resultado se dio porque actuaron conforme a las palabras que oyeron de Jesús, y esto es fe.
Para darle fuerza a lo dicho en cuenta a la acción, contaré una historia de un hecho real que se dio con un prestigioso malabarista en las cataratas del Niágara. Este malabarista colocó una guaya de un extremo al otro cruzando parte de las cataratas. El espectáculo consistía en llegar de un extremo al otro sobre la guaya haciendo malabarismo, acto que realizó con facilidad, ante los aplausos de la multitud vislumbrados por dicha hazaña. En medio de la algarabía, el malabarista preguntó: “¿Cuántos creen que puedo cruzar hacia el otro extremo con una carretilla en la mano?” A lo que el público respondió al unísono: “Lo creemos, lo creemos, lo creemos”. En ese momento, en medio de la muchedumbre, le preguntó a uno que tenía a su lado: “¿Tú lo crees?”, A lo cual el espectador le respondió firmemente: “Lo creó”, y seguidamente el malabarista le hizo una invitación: “Si lo crees, móntate en la carretilla”
Éste es el lamentable caso de muchos, que cuando les toca accionar en lo que han oído, aceptado y confesado, pierden la bendición al no atreverse a hacerlo.
Alegóricamente lo digo: En ocasiones difíciles de la vida, me ha tocado montarme en la carretilla y accionar en fe, y lo he hecho confiadamente, porque la carretilla la lleva Jesús y Él no me va a dejar caer, ni perecer. Él es el autor y consumador de la fe.
MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A.
E-mail: meejesussoberano77@hotmail.com /www.reformafm.net
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miércoles, 18 de abril de 2012
¿QUÉ PRODUCE LA FE EN EL CREYENTE?
¿QUÉ PRODUCE LA FE EN EL CREYENTE?
Lo primero que hay que dejar en claro es que la fe como fruto, como don espiritual o para salvación, en sustancia y naturaleza es la misma, pero en operaciones es diferente.
Una cosa es tratar la fe como fruto producto del nuevo nacimiento; otra, es verla como manifestación del Espíritu en el don espiritual en un momento determinado; y otra, es verla como aquella que produce la predicación del Evangelio a los incrédulos. A continuación voy a dar información acertada con bases Bíblicas para responder a la interrogante: ¿Qué produce la fe en el creyente?
Muchos han alegado que la fe es producto de la Palabra, tomando como base lo dicho por el Apóstol Pablo en Romanos 10:17.
Si analizamos bien el pasaje tomando en cuenta la ilación del pensamiento, nos podemos dar por enterado que el Apóstol no viene haciendo referencia a la fe del creyente, sino a la fe que produce la predicación del Evangelio a quienes se les predica. Analicemos el texto.
“Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! más no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:5.17)
En Romanos 10:17 se está tratando la fe que produce el mensaje del Evangelio a los incrédulos para que se conviertan a Jesucristo y puedan así aceptar el don de la salvación.
En cuanto al creyente, la fe es algo natural en Dios, y viene a ser depositada en el creyente a través del nuevo nacimiento por el Espíritu; es decir, la fe es un fruto del Espíritu que viene a depositarse en el creyente como producto del nuevo nacimiento. Así lo describe el Apóstol Pablo en Gálatas.
“…Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;…”Gálatas 5:22.23.
Según Romanos 12:3 cada creyente ha recibido de Dios una medida de fe, el término griego que se utilizó para hacer referencia a la medida de fe es “Metron pisteo”, que define: el poder o la sustancia que viene de Dios para hacer logros y producir milagros.
Por otra parte, el término “Metro pisteo” que indica una medida de fe, no tiene nada que ver con porcentaje de fe, sino con una capacidad absoluta total y completa que recibe el creyente mediante el nuevo nacimiento por el Espíritu. De modo que todo creyente tiene la fe de Dios absoluta en él, no tiene que pedir fe.
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. (Romanos 12:3)
El caso registrado en Lucas donde los discípulos le piden a Jesús que les aumente la fe, no se ajusta a nuestros tiempos ni a nuestra posición, ellos no habían nacido de nuevo estaban en la dispensación de la ley.
“Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe…”. (Lucas 17:5)
¿QUÉ PAPEL JUEGA LA PALABRA EN EL CREYENTE?
La Palabra viene siendo el fundamento, la plataforma y el complemento de la fe, esto indica que mientras más conozco las promesas, bendiciones, legados o herencias que están registradas en la Palabra, más terreno tengo donde caminar y depositar mi fe. Por lo tanto, puedo tener toda la fe del mundo pero si no conozco la Palabra y lo que ella encierra, como fundamento de la fe, de nada me sirve.
Por esta causa alegamos que la fe no viene por la Palabra; la fe se desarrolla y se manifiesta por la Palabra.
El Apóstol Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: creí…”. (2ª Corintio 4:13)
Debemos dejar en claro que la gente del Antiguo Testamento sí necesitaba una palabra para caminar en fe, a ellos sí le producía la fe la Palabra, no habían nacido de nuevo. Ellos debían escuchar una palabra y en obediencia a ella tenían sus acciones en fe.
LA FE NO LA PRODUCE LA PRUEBA
Según el Apóstol Santiago, la prueba no produce fe, ella viene con el fin de derrumbar la fe que has depositado en la Palabra. Lo que sí produce la prueba es paciencia.
Cada vez que tú determines creerle a Dios, vas a tener oposición de parte de las tinieblas, dicho ataque viene con el fin de detenerte en la fe que has depositado en la Palabra y que de este modo no recibas la bendición o no se alcance el objetivo. Por esta causa, es necesaria la paciencia para mantenernos en fe y alcanzar el objetivo de la fe.
A continuación haremos un estudio etimológico del término “paciencia” del griego, para conocer los valores y las propiedades de la paciencia, y la función que tiene como complemento en la fe.
Hupumone: es el carácter que no sucumbe ante cualquier sufrimiento; es firmeza, solidez, estabilidad. Es la consistencia de la fe.
Hupumone: es el poder sobrenatural que Dios añade a la fe con el fin de que no desmayes en la confianza que has depositado en la Palabra, y al permanecer firme recibas lo prometido. Así lo describen las Escrituras.
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. (Hebreos 6:11.12)
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. (Hebreos 10:35.39)
Alguien dijo que “lo importante no es tener fe, sino ser sólido en ella”.
Jesús dijo: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedís todo lo que queráis, y os será hecho”. (Juan 15:7)
Según Santiago, una vez que tú hayas depositado tu fe en la Palabra y te mantengas en ella por el “Hupumone” (paciencia), formas un carácter, te perfeccionas y pasas a ser cabal.
“sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:3.4)
MAESTRO: JOSE N. BRICEÑO A.
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Lo primero que hay que dejar en claro es que la fe como fruto, como don espiritual o para salvación, en sustancia y naturaleza es la misma, pero en operaciones es diferente.
Una cosa es tratar la fe como fruto producto del nuevo nacimiento; otra, es verla como manifestación del Espíritu en el don espiritual en un momento determinado; y otra, es verla como aquella que produce la predicación del Evangelio a los incrédulos. A continuación voy a dar información acertada con bases Bíblicas para responder a la interrogante: ¿Qué produce la fe en el creyente?
Muchos han alegado que la fe es producto de la Palabra, tomando como base lo dicho por el Apóstol Pablo en Romanos 10:17.
Si analizamos bien el pasaje tomando en cuenta la ilación del pensamiento, nos podemos dar por enterado que el Apóstol no viene haciendo referencia a la fe del creyente, sino a la fe que produce la predicación del Evangelio a quienes se les predica. Analicemos el texto.
“Porque de la justicia que es por la ley Moisés escribe así: El hombre que haga estas cosas, vivirá por ellas. Pero la justicia que es por la fe dice así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo? (esto es, para traer abajo a Cristo); o, ¿quién descenderá al abismo? (esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos). Mas ¿qué dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Ésta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado. Porque no hay diferencia entre judío y griego, pues el mismo que es Señor de todos, es rico para con todos los que le invocan; porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.
¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas! más no todos obedecieron al evangelio; pues Isaías dice: Señor, ¿quién ha creído a nuestro anuncio? Así que la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios. (Romanos 10:5.17)
En Romanos 10:17 se está tratando la fe que produce el mensaje del Evangelio a los incrédulos para que se conviertan a Jesucristo y puedan así aceptar el don de la salvación.
En cuanto al creyente, la fe es algo natural en Dios, y viene a ser depositada en el creyente a través del nuevo nacimiento por el Espíritu; es decir, la fe es un fruto del Espíritu que viene a depositarse en el creyente como producto del nuevo nacimiento. Así lo describe el Apóstol Pablo en Gálatas.
“…Mas el fruto del Espíritu es amor, gozo, paz, paciencia, benignidad, bondad, fe, mansedumbre, templanza;…”Gálatas 5:22.23.
Según Romanos 12:3 cada creyente ha recibido de Dios una medida de fe, el término griego que se utilizó para hacer referencia a la medida de fe es “Metron pisteo”, que define: el poder o la sustancia que viene de Dios para hacer logros y producir milagros.
Por otra parte, el término “Metro pisteo” que indica una medida de fe, no tiene nada que ver con porcentaje de fe, sino con una capacidad absoluta total y completa que recibe el creyente mediante el nuevo nacimiento por el Espíritu. De modo que todo creyente tiene la fe de Dios absoluta en él, no tiene que pedir fe.
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”. (Romanos 12:3)
El caso registrado en Lucas donde los discípulos le piden a Jesús que les aumente la fe, no se ajusta a nuestros tiempos ni a nuestra posición, ellos no habían nacido de nuevo estaban en la dispensación de la ley.
“Dijeron los apóstoles al Señor: Auméntanos la fe…”. (Lucas 17:5)
¿QUÉ PAPEL JUEGA LA PALABRA EN EL CREYENTE?
La Palabra viene siendo el fundamento, la plataforma y el complemento de la fe, esto indica que mientras más conozco las promesas, bendiciones, legados o herencias que están registradas en la Palabra, más terreno tengo donde caminar y depositar mi fe. Por lo tanto, puedo tener toda la fe del mundo pero si no conozco la Palabra y lo que ella encierra, como fundamento de la fe, de nada me sirve.
Por esta causa alegamos que la fe no viene por la Palabra; la fe se desarrolla y se manifiesta por la Palabra.
El Apóstol Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: creí…”. (2ª Corintio 4:13)
Debemos dejar en claro que la gente del Antiguo Testamento sí necesitaba una palabra para caminar en fe, a ellos sí le producía la fe la Palabra, no habían nacido de nuevo. Ellos debían escuchar una palabra y en obediencia a ella tenían sus acciones en fe.
LA FE NO LA PRODUCE LA PRUEBA
Según el Apóstol Santiago, la prueba no produce fe, ella viene con el fin de derrumbar la fe que has depositado en la Palabra. Lo que sí produce la prueba es paciencia.
Cada vez que tú determines creerle a Dios, vas a tener oposición de parte de las tinieblas, dicho ataque viene con el fin de detenerte en la fe que has depositado en la Palabra y que de este modo no recibas la bendición o no se alcance el objetivo. Por esta causa, es necesaria la paciencia para mantenernos en fe y alcanzar el objetivo de la fe.
A continuación haremos un estudio etimológico del término “paciencia” del griego, para conocer los valores y las propiedades de la paciencia, y la función que tiene como complemento en la fe.
Hupumone: es el carácter que no sucumbe ante cualquier sufrimiento; es firmeza, solidez, estabilidad. Es la consistencia de la fe.
Hupumone: es el poder sobrenatural que Dios añade a la fe con el fin de que no desmayes en la confianza que has depositado en la Palabra, y al permanecer firme recibas lo prometido. Así lo describen las Escrituras.
“Pero deseamos que cada uno de vosotros muestre la misma solicitud hasta el fin, para plena certeza de la esperanza, a fin de que no os hagáis perezosos, sino imitadores de aquellos que por la fe y la paciencia heredan las promesas”. (Hebreos 6:11.12)
“No perdáis, pues, vuestra confianza, que tiene grande galardón; porque os es necesaria la paciencia, para que habiendo hecho la voluntad de Dios, obtengáis la promesa. Porque aún un poquito, Y el que ha de venir vendrá, y no tardará. Mas el justo vivirá por fe; Y si retrocediere, no agradará a mi alma. Pero nosotros no somos de los que retroceden para perdición, sino de los que tienen fe para preservación del alma”. (Hebreos 10:35.39)
Alguien dijo que “lo importante no es tener fe, sino ser sólido en ella”.
Jesús dijo: “Si permanecéis en mí y mis palabras permanecen en vosotros, pedís todo lo que queráis, y os será hecho”. (Juan 15:7)
Según Santiago, una vez que tú hayas depositado tu fe en la Palabra y te mantengas en ella por el “Hupumone” (paciencia), formas un carácter, te perfeccionas y pasas a ser cabal.
“sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna”. (Santiago 1:3.4)
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