
ESTAR EN SU PRESENCIA, Y SU PRESENCIA MANIFESTADA EN MÍ, ME PRODUCE TODA LA PAZ QUE NECESITO PARA VIVIR CONFIADO. "MI PAZ OS DEJO MI PAZ OS DOY, NO COMO EL MUNDO LA DA" . De la paz, podemos decir que forma parte de la naturaleza del Espíritu (Gálatas 5:22), es propiedad de Dios (Filipenses 4:7), es parte de las propiedades del Espíritu Santo impartidas al hombre como producto del nuevo nacimiento, y que debe desarrollar en su espíritu, formar el alma y manifestarlo en su diario vivir. El término “paz” viene del griego “Eirene”, y del hebreo “Shalom”, que tienen que ver -desde la perspectiva teológica- con la quietud del alma. La paz no es bonanza, la bonanza viene como producto de tener paz (Juan 16:33). La paz es endógena, la bonanza es exógena. Los prerrequisitos de la paz no son libertad de las necesidades, del dolor físico; la paz es un descansar en Dios en medio de las más grandes adversidades. La paz que ofrece el mundo está en total contraste a la paz de Dios....