REMEMBRANZAS DEL DÍA DE MI REGENERACIÓN.
Fue un 18 de mayo de 1976 hora 7pm aproximadamente, fue día martes en el cual recuerdo que estaba frente a mi casa en un barrio de los bajos fondos de la ciudad de Maracaibo en el estado Zulia país Venezuela. Estaba frente de mi casa esperando a unos supuestos amigos para ir a delinquir, esa era la vida que desempeñaba, para eso entonces tenía16 años de edad. En el momento que estaba a la espera de quienes decían ser mis amigos, observé que venía un joven un poco mayor que yo, como de 18 años su nombre es Heber Machado, cantando una canción de alabanza al Dios que en ese momento el adoraba y que yo no conocía, me acuerdo de que se titulaba y él entonaba “Estamos de fiesta con Jesús y al cielo vamos a ir y todos reunidos en la mesa es Cristo quien va a servir”
Me llamó la atención con la seguridad, el gozo, la alegría; que la entonaba, porque escasos 15 días antes habían sepultado a su progenitora, a su querida madre. ¿Por qué cantaba? Le pregunté, si tu mamá murió, hacen 15 días la sepultamos, ¿no estas de luto? la cual me respondió, no, mi madre no ha muerto, mi madre vive, y le pregunté con mucha atención e interés en su respuesta ¿Cómo es eso que vive estando muerta? Y me respondió, Jesús dijo: “Yo Soy la resurrección y la vida, el que cree en mi aunque este muerto vivirá” Esa respuestas con esas palabras me llegaron a lo más profundo de mi ser, empecé a sollozar, se me hizo un nudo en mi garganta, hoy entiendo que era el convencimiento de pecado del Espíritu Santo que me estaba mostrando en el estado de condensación en la que me encontraba. Me hizo sentir convicto y me mostró la necesidad que tenia de un salvador el cual es Cristo.
Ese joven al verme sollozar se me acercó y me dijo: “Jesús te ama” El sollozo paso hacer un llanto que me ahogaba, lloré, lloré, y lloré mucho; sentía que en mis lagrimas se estaba depurando la vieja naturaleza de pecado, Este joven se me acercó aun más y me dio un abrazo como nunca lo había recibido, ya que yo no era querido ni bien visto por nadie, y cuando digo nadie es nadie, no tenía valores, era el desprecio de la sociedad, lo más bajo y degradante, de la gente solo salían palabras de maldición, despectivas, humillantes hacia mí; reitero, no tenía valor para nadie, aun ni para mi familia, para ellos yo era una deshonra, y razones tenía.
Cuando este joven me dijo Jesús te ama, no lo podía creer, que en medio de mi situación tan degradante, despectiva, sumergido en el pecado; hubiera alguien que me amara. Hoy lo entiendo cuan grande es el amor de Dios, que envió a su hijo a morir por nosotros. Ese día martes 18 de mayo de 1976 hacen 50 años nací de nuevo.
En el abrazo que medió Heber sentí el abrazo de Jesús, pude percibir su amor, su compasión, su misericordia, su gracia, su perdón. Hoy formo parte de la familia de Dios, soy su hijo, formo parte del cuerpo de Cristo, soy la morada de Dios por el Espíritu Santo que habita en mí, soy real sacerdocio, nación santa, formo parte del pueblo adquirido por Dios. Hoy celebro el día más grande de mi vida, el día de mi regeneración, el día que pase hacer parte de los que van a ser salvos por la eternidad.
Hoy desarrollo y llevo a cabo una gran misión para alcanzar una gran visión, hoy soy un receptor de las verdades del Reino Eterno, verdades que se me han sido iluminadas, que el conjunto de la Deidad me ha confiado. Hoy soy un Obispo representante aquí en la tierra de la trinidad Divina. Se cumple en mí su Palabra cuando dice: que Dios escoge al vil para avergonzar a los sabios, que lo menospreciado del mundo a estos Dios escogió para su propósito Eterno.
Termino mi reflexión no si antes decir que, ese momento tan maravilloso que obtuve en mi encuentro con mi Salvador Jesús, hoy se puede hacer una realidad en ti. No importa en la condición en la que estés, Él te ama, Jesús dijo: “Venid a mi todos los que estéis trabajados y cargados que yo los hare descansar” Ven al Él, ahora es el día de tu salvación.
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