lunes, 20 de junio de 2011

SANTIDAD DEL ALMA # 4

MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACIÓN
“JESÚS SOBERANO SEÑOR”
ESCUELA DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN TEOLÓGICA

SANTIDAD DEL ALMA # 4
EL ALMA DESDE EL PUNTO DE VISTA TRICOTOMATICO.
La Tricotomía es la Escuela que enseña y afirma que el hombre es un espíritu, tiene un alma y vive en un cuerpo. Según la Tricotomía, el espíritu es la facultad gobernante en el hombre; el alma es el asiento de sus impulsos y afecciones, el centro de su personalidad; y el cuerpo es el eslabón que lo conecta al mundo material, es el instrumento de sus hechos externos.
Viéndolo desde otro punto, para la Tricotomía el espíritu es la persona, el alma es la personalidad y en el cuerpo se manifiesta.
Según 1ª Tesalonicenses 5:23 y Hebreos 4:12, el hombre es tricótomo. Pasemos a estudiar los pasajes:
“y el mismo Dios de paz os santifique por completo; y todo vuestro ser, espíritu, alma y cuerpo,…”.    (1ª Tesalonicenses 5:23)
Tomemos en cuenta desde el punto de vista etimológico que el término “Completo” en el griego es“Holoteles”, que indica las varias partes que lo constituyen. El término “Vuestro” para hacer referencia al ser, indica: Cada parte de cada uno de vosotros. Según estos términos desde el punto etimológico el hombre es tricotomático.
En cuanto al “...espíritu, el alma y el cuerpo...” que se expresa en el texto, debemos tomar en cuenta que en los textos originales para hacer mención de cada uno de estos componentes se usa el artículo determinado “el”, término que se omite en la mayoría de nuestras traducciones, el texto original lo expresa de esta forma: “y todo vuestro ser, el espíritu, el alma y el cuerpo...”,indicando que son tres cosas diferentes, con funciones diferentes.
En cuanto la expresión “…sea guardado...” en su singular, el hecho de que el verbo “guardar” aparezca en singular no le quita el sentido tricótomo, sino que expresa la integridad de cada parte separada. Es decir, el Apóstol Pablo utilizó el término “guardar” en singular refiriéndose al componente del hombre como un conjunto o un ser, pero en ningún momento está negando la tricotomía.
Por otra parte, en Hebreos nos da información que le da fuerza a la posición tricótomática. El texto expresa lo siguiente:
“porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas...”. (Hebreos 4:12)
El término “Partir” viene del griego “Merismo”, y tiene que ver con hacer una separación o distribución. En castellano su equivalente debería ser “dividir”, debido a que Merismo no tiene que ver con el fragmentar, el romper, tampoco da la idea ni es el acto de partir por la mitad un objeto de un sólo cuerpo, como cuando Jesús partió el pan y se lo dio a sus discípulos; el “Merismo” tiene que ver con hacer una separación de dos elementos para colocar uno a un lado del otro, es “Trazar” una línea en medio de, sin hacer o producir ninguna ruptura.
Tomando en cuenta las propiedades del término “Merismo” del griego, debemos aceptar que el espíritu, el alma y el cuerpo, son tres elementos diferentes, con funciones propias que se ajustan a cada una de ellas.
Pero hay que tomar en cuenta que aunque en el ser integral del hombre se puede producir merismos, el espíritu y el alma son inseparables; no porque no se puedan separar, bien dice la Escritura que la Palabra divide o separa el espíritu del alma, pero en caso de funciones es imposible que el alma abandone el cuerpo; cuando el hombre muera, el espíritu se dirige aunado al alma a su destino. En la muerte del ser hay una separación de éstos (espíritu y alma) en relación al cuerpo.
¿QUÉ ES EL ALMA?
El término alma es “Suche” del griego y “Nefesh” del hebreo. Aparece en los textos sagrados más de 400 veces, con diferentes aplicaciones y es utilizado para hacer referencia, al ser, a la vida, al hombre como persona en lo integral.
¿De qué se compone el alma?
El alma se compone de mente, voluntad y emociones, y a su vez, todos estos componentes tienen sus elementos. Pasemos a definirlas comenzando con la mente.
La mente: La mente se compone de pensamientos, razonamientos, lógicas, intelectos e imaginaciones (Proverbios. 2:10; 3:21.22; 19:2; 24:14; 24:25; Lamentaciones 3:20; Hebreos. 4:23).
La mente es el instrumento de nuestros pensamientos y manifiesta nuestro poder intelectual. Es la fuente de la inteligencia, el conocimiento y del razonamiento. Su ausencia hace que un hombre sea tonto e inepto.
En cuanto a la mente, Pablo presenta siete estados de mente, de los cuales seis están completamente ajenos al carácter de Dios. Que son: Mente carnal - mente corrompida - mente entenebrecida - mente vana o vanidosa - mente
cauterizada - mente reprobada – y de último tenemos la mente espiritual, que está acorde con el pensamiento de Dios.
Definición de cada uno de los estados de Mente:
a) Mente carnal.
Es aquella que vive meditando en las cosas de la carne más que en las del Espíritu (Romanos 8:5). La mente carnal no es aquella a la cual le vienen pensamientos carnales, sino la que medita en dichos pensamientos.
El término meditar significa hacer un estudio preciso, conciso y detallado de los pensamientos. Ser carnal es la posición que se obtiene como resultado de vivir una vida en la carne, el vivir en la carne es el resultado de tener una mente carnal y el tener una mente carnal es el resultado de vivir meditando en las cosas de la carne.
En Romanos 8:5 Pablo dijo: “porque los que son de la carne piensan en las cosas de la carne”… Aquí se da el principio de reciprocidad, el pensar en la carne te lleva a ser un carnal y ser carnal te lleva a meditar en las cosas de la carne.
Este principio de reciprocidad nos conduce a vivir en un círculo vicioso que nos llevará a un estado de mente: la mente corrompida.
El término que Pablo usó en griego para hacer referencia a la mente carnal es “Fronema”, y esta palabra abarca la disposición habitual de la facultad intelectual de la persona, su forma de pensar y sus inclinaciones, literalmente, es la propensión o inclinación hacia la carne.
Debemos entender que pensar en las cosas de la carne no se limita a los pensamientos exclusivamente malos. El pensamiento carnal no lo define la naturaleza del pensamiento, sino la intención y el motivo que nos lleva a meditar en dichas cosas. Podemos estar meditando en lo bueno pero con motivos incorrectos. El motivo es lo que define la naturaleza del pensamiento.

El hecho de que estemos pensando en las cosas de Dios, el cómo llevar a cabo su obra con el fin de obtener lucro, fama, proyección, estatus, elogios, son pensamientos que proceden de la carne, del ego y esto define y caracteriza que el pensamiento es carnal.

Pablo dijo: “…algunos, a la verdad, predican a Cristo por envidia y contienda; pero otros de buena voluntad. Los unos anuncian a Cristo por contención, no sinceramente, pensando añadir aflicción a mis prisiones”. (Filipenses 1:15.16)
Según este pasaje, el predicar el Evangelio es bueno en gran manera, pero el motivo era incorrecto, indica que sus actos estaban siendo impulsados por un pensamiento carnal que se descubre por el motivo incorrecto.
Hay dos términos en el griego para hacer referencia a la contienda, uno es “dialogismo”, que tiene que ver con un razonamiento interno, una opinión sugiriendo una separación. El otro es “eris” que indica propiamente rivalidad o partidismo. Este término fue el que se utilizó en el pasaje para hacer referencia a los que predican el Evangelio por rivalidad y para contienda.
Analizando etimológicamente el término “eris” del griego relacionado a la Contención, el propósito de los que predicaban no era primordialmente exaltar a Cristo a través del Evangelio, sino promover sus intereses particulares y políticos.
Por otra parte, el término “no sinceramente” que aparece en el pasaje, indica la falta de pureza y tiene que ver con el motivo incorrecto, aunque dicen una verdad, sólo dicen lo que les conviene a fin de alcanzar sus objetivos. Observe que la obra es buena pero el motivo es incorrecto, por consiguiente también lo era el pensamiento caracterizándolo como carnal.
b) Mente corrompida.
El término corrompido viene del griego “Miano” que significa: alterar, pudrir, pervertir, contaminar, dañar.
La mente corrompida es aquella que ha llegado al nivel más alto de carnalidad. Es cuando en la mente hay un porcentaje superior de pensamientos carnales y muy pocos pensamientos procedentes del Espíritu (Gálatas 6:8).
c) Mente entenebrecida.
El término “Entenebrecida” del griego es “Skotoo”, con su derivado “Skotizo”, que significa: Oscurecido, sin luz, en tinieblas. Estos son los términos utilizados en Romanos 1:21 y Efesios 4:17.20.
Se debe destacar que estos mismos términos los utilizó Jesús en Mateo 24:2 y Marcos 13:24, para hacer referencia al fenómeno que se dará con los cuerpos celestes donde expresa: “... el sol se oscurecerá, y la luna no dará su esplandor”. Esta medida de tinieblas es comparada una mente que ha llegado al estado “Entenebrecida”.
La mente entenebrecida es aquella que está totalmente escasa del conocimiento de Dios, producto de la falta de iluminación de la Palabra. (Romanos 1:21, Efesios 4:20).
Según Efesios 4:17 el estado de mente entenebrecida te lleva al estado de mente vanidosa o vana, la cual vamos a definir a continuación:
d) Mente vana o vanidosa.
El término vanidad utilizado del griego es: “Mataiotes” que significa falta de propósito; denota las características de ser inútil o de estar vacío. En este contexto la palabra toma la connotación de futilidad, cosas sin importancia, espejismo completo, fracaso moral. Según las características de este estado de mente, es el camino seguro para delinquir.
Sin la iluminación del Espíritu de Dios la senda del hombre le conduce sólo hacia todo aquello que frustra, porque esencialmente queda entregado a cosas carentes de valor o realidad. Éstas son las características que se dan en el hombre sin Dios y en todo aquel que teniendo a Dios y rechaza el conocimiento. Este estado de mente te lleva a la necedad y obstinación, trayendo como consecuencia el caos total (Efesios 4:17).
e) Mente cauterizada.
El término en griego es “Kausteriazo” que indica tener una conciencia endurecida, marcada por un hierro ardiente y que queda destinada para tal acción, lo cual implica que no hay marcha atrás (Tito 4:2).
Según lo dicho por Pablo en Efesios 4:19 y Tito 4:2 quienes están en tal condición moral, ya perdieron toda sensibilidad hasta el punto que para las personas que tienen este tipo de mente, se aleja la posibilidad de que el Espíritu Santo pueda redargüirlos y conducirlos a la verdad, debido a que ellos están conscientes del estado en el cual se encuentran.
Lo más duro del caso es que en su mayoría, el tipo de personas que caen en este extremo fueron conocedoras de la verdad; de allí que el término que Pablo utilizó es un verbo que viene del sustantivo Apostasía, que implica negar una verdad después de haberla conocido y declarado (1ª Timoteo 4:2, Efesios 4:19).
f) Mente reprobada o desaprobada.
Del griego “Adokimon”. Se dice de aquel que no pasó la prueba o el análisis. La mente reprobada o desaprobada es aquella que después de haber sido probada o analizada por Dios fue descalificada por causa de haber llegado al estado de mente cauterizada (Romanos 1:28).
Cuando Dios desaprueba la condición mental de un individuo es porque en dicha condición no hay nada que hacer y nada favorable para Dios buscar, esto es por consecuencia de rehusar tener en cuenta a Dios.
La reprobación es el estado último de aquel que ha sido controlado completamente por una mente reprobada. Tal persona ha rechazado absoluta y deliberadamente la gracia de Dios y al rechazarla se ha puesto intencionalmente fuera de Su alcance. Su mente está tan torcida y deformada por la saturación del pecado que no puede percibir nada en relación a Dios, sino el mal.
El término reprobado es utilizado en Hebreo 6:8, en Jeremías 6:30, y se usa el sinónimo desechado, ambos en referencia a una prueba para determinar lo puro del metal, moneda o terreno. Si la prueba indicaba que la muestra no tenía valor, era reprobada, es decir, rechazada.
El uso severo de la palabra en Romanos 1:28, 2ª Timoteo: 3:8 y Tito 1:16 implica rechazo deliberado y alteración de la verdad. La falsedad no sólo es aceptada, sino promovida.
La mente del reprobado está pervertida al punto que lo normal y lo hermoso es deformado hasta ser depravado, anormal y feo. Esta condición es el horroroso resultado final de continuas malas decisiones.
El verbo “Entregar” que aparece en Romanos 1:28 indica sufrir el abandono de Dios; dicho abandono no se originó en el corazón de Dios sino que se dio por causa del estado mental en el que el hombre venía cayendo en una forma progresiva. El texto originalmente dice: “Dios rechazó su actitud mental y los abandonó a merced del pecado”.
g) Mente Espiritual.
Viene del griego Phronema y denota lo que uno tiene en la mente, el pensamiento, el contenido del proceso expresado.
El término “Ocuparse” que aparece en Romanos 8:6, tiene que ver con la intención. Cuando Pablo dijo: “El ocuparse de…” quiso decir: “La intención de la carne es muerte, la intención del Espíritu es vida y paz”.

La intención de la carne nace como producto de una formación que has adquirido como resultado de una información que obtuviste del ambiente que te rodea. Pablo, en Efesios 4:22, dice que la mente de los hombres ha quedado viciada (acostumbrada) por los deseos engañosos que le ofrece el mundo.
La intención del espíritu renacido es producto de la inspiración, revelación e iluminación del Espíritu Santo. Tener la mente del Espíritu trae como resultado lo que se conoce en el griego como Phronesis derivado de Phronema.
Phronesis: Indica un entendimiento conducente a una acción correcta y prudente, y tiene que ver con un uso recto de la mente (Lucas 1:17).
¿Cómo se obtiene una mente espiritual?

La única forma de obtener una mente espiritual es meditando en los asuntos del Espíritu. Meditar en los asuntos del Espíritu indica meditar en la Palabra de Dios. El término meditar indica: hacer un estudio preciso y conciso, detallado de los pensamientos.
No se deben cambiar los valores, no se tiene una mente espiritual porque se vive en el Espíritu, se vive en el Espíritu porque se obtiene una mente espiritual. Según lo dicho por Pablo en Efesios, de acuerdo al estado de mente que obtengamos, tendremos unos comportamientos y unas actitudes.
“Entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos”. (Efesios 2:3)
Esto indica que nuestra vida se moverá en pos de nuestros pensamientos más dominantes, todos nuestros hechos y nuestros dichos están en proporción directa a lo que pensamos hacer.
Toda acción tiene como precedente un pensamiento. El problema del hombre no está en lo que hace, sino en lo que pensó hacer, porque conforme piensa, actúa.
Alguien dijo: “Siembra un pensamiento cosecharás una acción, siembra una acción y cosecharás un
hábito, siembra un hábito y cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino”.

Por eso es imposible controlar los deseos e impulsos de la carne si primero no tomamos control de los pensamientos que los activan. (Efesios 4:22.23)
Según lo dicho por Pablo a los Corintios, nunca progresaremos en la vida espiritual a menos que nuestros pensamientos se pongan en armonía con Dios y con su Palabra. Lo podemos ver en este pasaje:
Porque las armas de nuestras milicias no son carnales, sino poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas. Derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo pensamiento a la obediencia de Cristo. Y estando pronto para castigar toda desobediencia, cuando vuestra obediencia sea perfecta”. (2ª Corintio 10:4.6)
Lo primero que hay que desglosar es el término fortaleza y argumento que aparece en el verso 4
.
Fortaleza: Del griego “Ochuroma”, tiene que ver con una fortificación que es producto de una serie de pensamientos y razonamientos en la que reposa la confianza meramente humana, en estos está su deleite y de ellos dependen sus decisiones y acciones.
Fortaleza: Es una muralla en la mente que no le da cabida a los pensamientos de Dios
.
Argumento: Término del Griego “Logismo”, que indica unos pensamientos o razonamientos cargados de mala intención.
Debemos tomar en cuenta, que lo que levanta la fortaleza y a su vez la sostiene son los argumentos.
También se puede entender como fortaleza, todo tipo de pensamientos o razonamientos productos de las malas interpretaciones y aplicaciones de la Palabra. Aunado a esto las costumbres, estatutos, falsas doctrinas, recuerdos por heridas internas, también forman parte de estas fortalezas.
El dogmatismo es una de las fortalezas más prevaleciente en el seno de la Iglesia. Entiéndase por dogmas: la firme convicción de una creencia que gobierna gran parte del pensamiento; desde el punto de vista negativo, el dogma es una firme convicción ajena a la verdad de Dios.
El termino Dogma es utilizado en Hechos 16:4 para referirse a las ordenanzas o doctrinas que los Apóstoles habían acordado con los Ancianos. Con el transcurrir del tiempo este término perdió su verdadero sentido etimológico.
También se entiende por dogma aquello que se denomina “eisegesis”, que es toda interpretación humana de una verdad Bíblica que pasa a ser una doctrina fundamental y que predomina en la mala formación del creyente. Es decir, cuando se interpreta personalmente una verdad Bíblica y dicha interpretación se enseña como doctrina o verdad, y que dicha enseñanza toma fuerza en la formación de un individuo, conduciéndolo a un estilo de vida. Todas estas fortalezas se destruyen cuando se derriban los argumentos.
¿Cómo se derriban los argumentos?
A través de la verdad y el conocimiento de Dios que está revelado en su Palabra. Si los argumentos vienen a estar en contra del conocimiento de Dios, es lógico que el conocimiento de Dios (su Palabra) sea el que derribe todo argumento.
Al derribar el argumento se destruyen las fortalezas - al destruir las fortalezas, hay lugar para el conocimiento de Dios - al darle lugar al conocimiento, viene como resultado la obediencia - al estar en obediencia, se acaba la altivez - al no haber altivez, se castiga toda desobediencia porque no hay lugar para la rebeldía.

Para no tener argumentos que levanten fortalezas que estén en contra de la verdad de Dios y que, por ende, nos lleven a la desobediencia, debemos tener cuidado con todo aquello que perciben nuestros sentidos físicos, y filtrarlo por la Palabra de Dios. Debemos ser selecto con lo que: leemos, oímos, y vemos.
Pablo dijo: “todo lo verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo amable, todo lo de buen nombre, todo lo virtuoso, en esto pensad”. (Filipenses 4:18).
¿Por qué Pablo nos manda a meditar en estas virtudes? Porque ellas no corromperán nuestra mente, y al no corromper nuestra mente, no corromperán nuestras acciones.
Pablo dijo: “Las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres”. (1ª Corintios 15:33)
¿Por qué corrompen las buenas costumbres las malas conversaciones? Porque al corromper tu mente corromperán tus acciones.
De allí la importancia de que Dios logre renovar nuestra mente, llevándonos a una mente espiritual para conducirnos a la Santidad (1ª Corintios 2:16).
Una vez que Dios logre renovar la mente del hombre, que es su propósito (Jeremías 31:33; Hebreos 8:10, 10:16; Efesios 4:20.24), pasa a trabajar con la voluntad, tratando de producir un quebrantamiento para que haya una obediencia (Efesios 4:24. Colosenses 3:12).

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lunes, 13 de junio de 2011

SANTIDAD DEL ALMA # 3

MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACIÓN
“JESÚS SOBERANO SEÑOR”
ESCUELA DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN TEOLÓGICA

SANTIDAD DEL ALMA # 3
ELEMENTOS DE COOPERACION PARA LA CONDUCCIÓN A LA SANTIDAD
Estos elementos son: La Palabra, los dones Ministeriales, y los dones Espirituales. Estos elementos de santificación son medios para alcanzar un fin, el cual es un estado de Santidad para ser santo.

LA PALABRA:
La Palabra es el complemento del Espíritu para llevar a cabo su obra. Veamos algunos ejemplos Bíblicos, usando algunos pasajes paralelos que tienen un mismo sentido:
Juan 3:5 “...De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios”.
1ª Pedro 1:22.24 “Siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre”.

Si observamos, el nuevo nacimiento lo produce el Espíritu Santo por una palabra.
Mateo 12:28 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios;...”
Mateo 8:16 “Y cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios,...”

Jesús llevó a cabo la expulsión del demonio con una palabra específica mediante el Espíritu. Después del Espíritu Santo, la Palabra es el fundamento y elemento principal de la Santidad.
Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad.                                (2ª Tesalonicenses 2:13.17)
La oración o la vida devocional nos puede inspirar o darnos un sentido de Santidad, pero lo que produce la Santidad es la Palabra cuando nos sometemos a ella. Jesús dijo:
“Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad”. (Juan 17:17).
“...y todo pámpano que lleve fruto, lo limpiaré, para que lleve más frutos, ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado”. (Juan 15:2.3)
El Salmo 119:9, dice: “¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra”.

El Salmo 119:11, dice: “En mi corazón he guardado tus dichos, para no pecar contra ti”.
LOS DONES MINISTERIALES:

Jesús constituyó -según Efesios 4:11.12-, cinco oficios ministeriales con el propósito de perfeccionar a los santos.
El término “perfección” viene del griego “Katartismo”, que indica ajustar con la plena preparación y la formación de un carácter, madurar, completar, equipar.
Los Ministerios también fueron constituidos para edificar al Cuerpo. El término edificar viene del griego “Oikodomeo” que indica: Promover el crecimiento espiritual, desarrollando el buen carácter de la Iglesia.
Cabe destacar que estas dos características forman parte del pastorado, que viene del término apacentar, del griego “Bosko”, que indica: alimentar, instruir, proveer comida, cuidar. El único elemento que un ministro tiene para alcanzar los objetivos antes mencionados es la Palabra. Para ello necesitamos Ministerios que sepan trazar bien la Palabra, que sean amantes de su estudio y que dediquen y tengan el tiempo para hacerlo. (1ª Timoteo: 4:13).
Una de las características de un Ministerio calificado para perfeccionar, es que usa bien la Palabra y es retenedor de ella. El término usar del griego es “Orthotomeo” y su equivalente en el español viene a ser “Trazar”. (2ª Timoteo 2:15)

Trazar: Indica cortar por lo recto. Es un término compuesto del Griego orthos- recto = temno- cortar

Trazar: No tiene que ver con dividir ni cortar por la mitad, sino con el buen trato y el verdadero significado de las cosas. Es no exponer una eiségesis, o decir lo que las Escrituras dicen, sino transmitir lo que ellas quieren decir.

Trazar: No da la idea de la descontextualización de los pasajes de las Escrituras, sino la enseñanza en una forma sistemática, exegética, y polifacética; de manera precisa, acertada para dirigir los pasos de otros.

Retenedor: Viene del griego “Antecho” y su equivalente en español es estimar.
Estimar: Que indica “ser adicto a”. También da la idea de mantenerte en una forma adherida con el fin de no dejártela quitar. Tiene que ver con aquello que viene a ser inherente en ti, algo que es parte de tu naturaleza, de tu existir, de tus propiedades.
Estas dos grandes virtudes sólo se pueden encontrar en aquellos que son amantes de las Escrituras y diligentes para el estudio de ellas. Sólo a través de estos Ministerios calificados con estas grandes virtudes, un pueblo puede alcanzar madurez, que equivale a una vida de Santidad.
LOS DONES ESPIRITUALES:
A través de los Dones Espirituales, el Espíritu Santo puede hacer ciertas correcciones e instrucciones en lo personal para dirigirte a la verdad, formando un carácter de Santidad y conducirte a ella. Debemos entender que los dones, como elementos de santificación, son su última opción.
¿QUÉ ES LO QUE DIOS SANTIFICA?
Una vez que Dios ha justificado al hombre en el espíritu pasa a santificar su alma. Debemos aclarar que la Santidad en el espíritu es instantánea, en el alma es progresiva. La Santidad en el espíritu es un suceso, en el alma es un proceso. La Santidad en el espíritu es equivalente a la justicia.
Antes de hacer un análisis de la Santidad en el alma, debemos estudiar algunos factores que presentan las Escuelas dicotomática y tricotomática:
EL ALMA DESDE EL PUNTO DE VISTA DICÓTOMATICO.
La dicotomía enseña que el espíritu y el alma son una misma cosa, que son términos intercambiables con el mismo significado. Para la dicotomía, el espíritu y el alma como términos simplemente son sinónimos que tienen un mismo sentido. Para la dicotomía, en el ser del hombre se da lo que se conoce como un dualismo, es decir, el hombre es un espíritu, que es equivalente al alma, y vive un cuerpo.
La Escuela que apoya la dicotomía cuestiona el versículo de 1ª Tesalonicenses 5:23 y descartan que es una afirmación analítica del ser integral del hombre en sus tres componentes, y afirman más bien que se trata de una declaración descriptiva que se refiere a todo el ser humano como el caso registrado en Marcos 12:30, que menciona cuatro partes sin que se requiera una cuádruple división del hombre:
“Y amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente y con todas tus fuerzas”
Lo que la Dicotomía no ha podido comprender es lo siguiente: que si en el hombre hay una especie de dualismo, ¿por qué las Escrituras hacen mención del espíritu y el alma como algo individual, como componentes distintos?
El texto expresa lo siguiente: “...engrandece mi alma al Señor; y mi espíritu se regocija en Dios mi Salvador”      (Lucas 1:46.47). Según este pasaje el espíritu y el alma son totalmente diferentes, con funciones diferentes.
También la Biblia hace referencia al cuerpo y al alma como elementos distintos, con diferentes funciones.
“…por tanto, no os afanéis por vuestra vida (alma=suche)... ni por vuestro cuerpo...”.(Mateo 6:25)
“Y no temáis a los que matan el cuerpo más el alma no pueden matar...”. (Mateo 10:28)
También la Biblia hace referencia al espíritu y al cuerpo por separado, indicando que son dos elementos diferentes.
“ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu... el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne (cuerpo), a fin de que el espíritu sea salvo...”. (1ª Corintios 5:3.5)
“el polvo (cuerpo) vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dió”.(Eclesiastés 12:7)
Según estos pasajes y otros que mostraremos, la Dicotomía pierde fuerza en la teología, prevaleciendo la Escuela de la Tricotomía.

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lunes, 6 de junio de 2011

SANTIDAD DEL ALMA # 2

MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACIÓN
“JESÚS SOBERANO SEÑOR”
ESCUELA DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN TEOLÓGICA

SANTIDAD DEL ALMA # 2
>LA SANTIDAD NO ES PRODUCTO DE LA MANIPULACIÓN, LA INTIMIDACIÓN NI EL CONTROL.
Manipular: Es el acto de intervenir de forma poco escrupulosa para obtener beneficios propios, ajenos a la voluntad de otros. Aunque no es un término que pertenece a la teología desde el punto de vista literal, dicha acción rompe con el principio de Santidad.
Intimidar: El término en griego “Pturo” que indica: aterrar, amedrentar, asustar (Filipenses 1: 28). La intimidación es el acto de causar temor sobre una persona con el fin de controlar su voluntad.
Controlar: indica intervenir, dirigir, dominar. El control es el acto de intervenir, dirigir, dominar la voluntad y los deseos de una persona.
Nota: Manipulación, intimidación y control son factores que rompen con el principio de Santidad, y a su vez son principios satánicos con los que se mueve el ocultismo. Cuando tratemos el tópico de la voluntad, relativo a la Santidad, daremos mayores detalles.

¿QUÉ ES LA SANTIDAD?
En las Sagradas Escrituras los términos Santidad y santos tienen dos aplicaciones: Uno es adjudicado a la Santidad posicional y el otro a la Santidad práctica.
a) SANTIDAD POSICIONAL: Tiene que ver, con la posición espiritual que el creyente tiene producto del nuevo nacimiento en Cristo por el Espíritu Santo. Esto indica que la Santidad posicional es producto del nuevo nacimiento y no está relacionada con las obras.
Tomando en cuenta este tipo de Santidad, ante los ojos de Dios somos santos, independientemente del pecado en el que estemos sumergidos. Prueba de esto es que Pablo en 1ª Corintios 3:1.3 llama a los creyentes carnales y niños inmaduros, a los mismos que llamó santificados y santos al comienzo de la carta en sus primeros tres versículos.
“Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, a los santificados en Cristo Jesús, llamados a ser santos…” 1ª Corintio 1:1.2.
“De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales;…” 1ª Corintio3:1.3.
En la mayoría de sus cartas, Pablo al comienzo se dirige a los creyentes como los santos o santificados, reconociendo la posición de Santidad que equivale a la justicia en el Espíritu.
“Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a la Iglesia de Dios que está en Corinto, con todos los santos que están en toda Acaya:...”. (2ª Corintios 1:1)
“Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, a los santos y fieles en Cristo Jesús que están en Efeso:...”. (Efesios 1:1)
“Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos,…”. (Filipenses 1:1)

“Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, a los santos y fieles hermanos en Cristo que están en Colosas:…”. (Colosenses 1:1.2)
b) SANTIDAD PRÁCTICA: Es el estado de integridad que el creyente logra alcanzar y debe mantener delante de Dios (1ª Tesalonicenses 3:13. Hebreos 12:14), y se obtiene por medio de un proceso que se llama “santificación”. Por lo tanto, la Santidad viene como producto de someterse a la santificación. Indica que la santificación es única y exclusivamente responsabilidad de Dios, vivir en Santidad es responsabilidad del creyente. (Romanos 6:19. Apocalipsis 22:11)
“¿Qué, pues? ¿Pecaremos, porque no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia? En ninguna manera. ¿No sabéis que si os sometéis a alguien como esclavos para obedecerle, sois esclavos de aquel a quien obedecéis, sea del pecado para muerte, o sea de la obediencia para justicia? Pero gracias a Dios, que aunque erais esclavos del pecado, habéis obedecido de corazón a aquella forma de doctrina a la cual fuisteis entregados; y libertados del pecado, vinisteis a ser siervos de la justicia. Hablo como humano, por vuestra humana debilidad; que así como para iniquidad presentasteis vuestros miembros para servir a la inmundicia y a la iniquidad, así ahora para santificación presentad vuestros miembros para servir a la justicia. Porque cuando erais esclavos del pecado, erais libres acerca de la justicia. ¿Pero qué fruto teníais de aquellas cosas de las cuales ahora os avergonzáis? Porque el fin de ellas es muerte. Más ahora que habéis sido libertados del pecado y hechos siervos de Dios, tenéis por vuestro fruto la santificación, y como fin, la vida eterna”. (Romanos 6:15.22)
¿QUÉ ES LA SANTIFICACIÓN?
Del griego “Hagiasmo”, se conoce como la conformación progresiva y el proceso mediante el cual el hombre alcanza la Santidad. Es una acción única y exclusiva de Dios (Juan 17:17. 1ª Tesalonicenses 5:23).
Santificación: También se conoce como el estado predeterminado de Dios para los creyentes. Es aquella relación con Dios en la que entran los hombres en una forma progresiva y paulatina, en la cual Dios -a través del Espíritu Santo como agente, y a su vez el Espíritu con sus instrumentos de cooperación- lleva al hombre a un estado de Santidad. (Romanos 15:16. 2ª Tesalonicenses 2:13. 1ª Pedro 1:2)
“Más os he escrito, hermanos, en parte con atrevimiento, como para haceros recordar, por la gracia que de Dios me es dada para ser ministro de Jesucristo a los gentiles, ministrando el evangelio de Dios, para que los gentiles le sean ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo”. (Romanos 15:15.17)
“Pero nosotros debemos dar siempre gracias a Dios respecto a vosotros, hermanos amados por el Señor, de que Dios os haya escogido desde el principio para salvación, mediante la santificación por el Espíritu y la fe en la verdad,…”. (2ª Tesalonicenses 2:13)
“Pedro, apóstol de Jesucristo, a los expatriados de la dispersión en el Ponto, Galacia, Capadocia, Asia y Bitinia, elegidos según la presciencia de Dios Padre en santificación del Espíritu,...”. (1ª Pedro 1:1.2)
Debemos aclarar que la santificación es un proceso de Dios con el individuo en lo personal, no es algo que puede ser transferido, imputado; es algo que se recibe de Dios, se aprende y se asume (Juan 13:15 Efesios 4:17-32).
La santificación comienza en el mismo momento en que el hombre es regenerado del estado de condenación en el cual se encontraba. Allí Dios comienza a trabajar en la formación del individuo para llevarlo a un nivel de madurez que lo puede conducir al estado de Santidad.
El término santificación es traducido de la palabra griega “hagiasmo”, y en el Nuevo Testamento aparece 10 veces en su sustantivo “Hagiozo”, que es el término “santificar”; y en su adjetivo “hagios”, que el equivalente es “santo”, aparece en los escritos sagrados 229 veces.
El término santificación o santificar en el Antiguo Testamento también es usado en referencia a cosas o lugares, tales como: días, montañas, altares, ciudades, vestiduras, una nación, ejércitos; u otros.
Aclaramos que tal retribución (el santificar las cosas) no es por causa del objeto o lugar, sino que es algo determinado por Dios por causa y en pro de la relación y asociación que el hombre tiene con la presencia de Dios. Tiene que ver con un estado de conciencia, responsabilidad, seriedad, rectitud, devoción y adoración. Es decir, la retribución de la Santidad no se hizo por causa de los objetos o lugares porque son cosas inanimadas que no pueden alcanzar Santidad, esto Dios lo estableció por la condición del hombre en su estado de pecado para producir y conducirlo a un estado de Santidad que esté acorde con Su Santidad.
En el Nuevo Testamento los principios han cambiado, las cosas no son santificadas por causa de nosotros, nosotros somos los llamados a santificar las cosas, entendiendo que dicha santificación está en el uso adecuado que se le dé a lo recibido de Dios, y todo se hace por un estado de conciencia, responsabilidad, agradecimiento y adoración, ante Dios que es pura Santidad.
ELEMENTOS QUE DIOS USA PARA LA SANTIDAD DEL HOMBRE.
Además de tener sus elementos, Dios tiene un agente, que es el Espíritu Santo.
El Espíritu Santo es el encargado de mostrarnos la verdad de Dios, de guiarnos y conducirnos en justicia (1ª Corintio 6:11; Romanos 15:16; 1ª Pedro 1:2).
Jesús dijo -refiriéndose al Espíritu- Él tomará de lo mío y se los hará saber (Juan 16:14), y el Apóstol Pablo dijo que el Espíritu escudriñará la mente del Padre y se lo revelará a la Iglesia (1ª Corintios 2:10.13). De modo que no hay nada que sepamos de Dios y de sus propósitos si no es por el Espíritu, y no hay un alcance de nivel de Santidad que Dios logre en nosotros si no es por el Espíritu.
Pero debemos tomar en cuenta, que el Espíritu Santo por sí solo no puede conducirnos a la Santidad; no descarto que con su presencia nos pueda inspirar, instar y darnos el deseo de vivir en Santidad, pero le es imposible conducirnos a la Santidad sin los elementos de cooperación utilizados en el proceso de santificación.
La Santidad viene como producto de tener una información y un conocimiento del carácter, la voluntad y los preceptos de Dios; y, por consiguiente, someternos y ajustarnos a ellos, y esta información y conocimiento vienen a través de estos elementos de cooperación.

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viernes, 3 de junio de 2011

SANTIDAD EN EL ALMA #1

MINISTERIO DE LA ENSEÑANZA Y LA EVANGELIZACIÓN
“JESÚS SOBERANO SEÑOR”
ESCUELA DE FORMACIÓN Y CAPACITACIÓN TEOLÓGICA

SANTIDAD EN EL ALMA #1
INTRODUCCIÓN.
Muchos exponentes del tema de la Santidad lo presentan de manera compleja por no tener un concepto preciso y conciso acerca del mismo, hasta el punto de que le han adjudicado la acción de pecar -que está en oposición a la Santidad - sólo a las acciones malas, pasando por alto que aún haciendo lo bueno se puede pecar en contra de Dios. Otros hacen sólo de lo inmoral un acto de pecado, ignorando que aún haciendo actos morales se peca en contra de Dios, y aunque parezca paradójico hay actos inmorales que no atentan en contra de la Santidad de Dios.
En esta materia daremos con precisión todo lo relacionado a la Santidad, la santificación, y qué significa ser santo. Según lo principios de la pedagogía la mejor forma de enseñar lo que “es”, es exponiendo lo que “no es” concerniente al tema. Voy a presentar lo que “no es” la Santidad, y automáticamente se va sobrentendiendo lo que “es” la Santidad.
LO QUE “NO ES” LA SANTIDAD.
LA SANTIDAD NO CONSISTE EN UNA LISTA DE COSAS QUE TÚ TIENES O NO TIENES QUE HACER.
La Santidad además de tener que ver con principios está muy relacionada con el motivo del corazón. Esto va más allá de lo que tienes que hacer y de lo que no tienes que hacer.
Es cierto que la Santidad tiene que ver con hacer de los preceptos de Dios un estilo de vida, que a su vez pasan a ser principios para la vida, pero sobre todas estas cosas está el motivo del corazón, que es lo que indica el carácter de las cosas. Es decir, no es lo que haces lo que caracteriza el pecado, sino cuál fue el motivo que te condujo a hacer las cosas.
Según la Hamartología, Dios no juzga el pecado por las obras, sino por el motivo que te conduce a hacer las cosas y cuáles fueron sus consecuencias.

La Hamartología: Es la ciencia que se encarga de estudiar y juzgar el pecado, no por los hechos sino por el motivo del corazón, y las consecuencias que éste produjo.
Hacer algo -sea bueno o sea malo- sabiendo los daños que se van a producir, es premeditación, y ante Dios es contado como pecado, no tanto por lo que hiciste, sino por los daños que causaste sabiendo de antemano los resultados nocivos que ibas a tener.
El término pecado en su etimología es “Amartia”, que indica: “Errar al blanco”.  Por lo general se denomina pecado toda falta, iniquidad, rebelión, injusticia, inmoralidad, disociedad; no entendiendo que hay acciones que están en total contraste con lo antes dicho, que en su apariencia no parecen pecados, sin embargo, ante los ojos de Dios se está incurriendo en éste.
Pecar indica: Errar al blanco, entendiendo que el blanco es el centro de la perfecta voluntad de Dios. Todo lo que hacemos que no esté acorde con el propósito, el carácter, el deseo, los designios, y la Palabra de Dios, se cuenta como pecado ante Él, aunque lo que hagamos sea bueno.
Una de las cosas que debemos entender es que aún haciendo cosas buenas podemos quebrantar un principio de Santidad, porque no es lo bueno que tú haces, sino el por qué lo haces. Observa que Dios por una mentira preservó la vida de una mujer, a Rahab la ramera (Josué 6:17.23); y por otra parte, por la mentira le quitó la vida a dos personas: a Safira y Ananías. (Hechos 5:1.11). Dios en ambos casos no juzgó la mentira, sino el motivo que tuvieron para mentir.
Toma en cuenta que Rahab fue justificada por la fe que tuvo para mentir, no tomando Dios en cuenta la mentira que dijo, sino la fe y el motivo que tuvo para mentir, hasta el punto de que aparece entre la lista de los héroes de la fe (Hebreos 11:31, Santiago 2:25.26).
Como otro ejemplo, vemos que David no fue juzgado por Dios por haber tomado de los panes de la propiciación, que sólo le era permitido al sumo sacerdote, porque su motivo fue correcto. David no lo hizo como un acto de rebeldía, sino por la falta de provisión (1º Samuel 21:1.6). Éste es un acto relatado por Jesús en una reprensión que les hizo a los fariseos precisamente juzgando el motivo equivocado del corazón.
“Pero él les dijo: ¿No habéis leído lo que hizo David, cuando él y los que con él estaban tuvieron hambre; cómo entró en la casa de Dios, y comió los panes de la proposición, que no les era lícito comer ni a él ni a los que con él estaban, sino solamente a los sacerdotes?” . (Mateo 12:3.4)
“Pero él les dijo: ¿Nunca leísteis lo que hizo David cuando tuvo necesidad, y sintió hambre, él y los que con él estaban; 26cómo entró en la casa de Dios, siendo Abiatar sumo sacerdote, y comió los panes de la proposición, de los cuales no es lícito comer sino a los sacerdotes, y aun dio a los que con él estaban?”. (Marcos 2:25.26)
En el caso de David y Betsabé Dios no lo juzgó porque estuvo con una mujer, Dios lo juzgó por la mujer con la cual estuvo, si hubiese tomado a otra, probablemente Dios no le hubiera dicho nada (2ª Samuel 12: 1.9).
Ten presente que la Santidad nace del corazón y radica en su motivo. Si el motivo es incorrecto ya has pecado, aunque no lo ejecutes.
Por esta razón, no te guardes ni te cohíbas simplemente de hacer las cosas, sino que analicemos el motivo. Si nos cohibimos de hacer algo pero en nuestro corazón nace y está la intención ajena al propósito y a los designios de Dios, ya hemos quebrantado un principio de Santidad; dicha intención ajena a los designios de Dios se cuenta como un pecado de omisión aunque sea buena la intención.
Jesús dijo: “Pero yo os digo que cualquiera que mire a una mujer para codiciarla, ya adúltero con ella en su corazón”. Mateo 5:28
Por esta causa afirmo que la Santidad no es una lista de cosas que puedes o no puedes hacer, o que tienes o no tienes que hacer, sobre estas cosas está el motivo del corazón, que es de donde proceden las cosas.
En cuanto al motivo en relación a la Santidad, se debe tomar en cuenta que aún haciendo las cosas con motivos correctos, ante Dios lo que haces se puede considerar pecado, porque no es lo que haces para Dios lo que cuenta, es que hagas lo que Él te mando a hacer.
David propuso en su corazón construir un templo para Dios y su motivo era correcto, pero si lo hubiera hecho le hubiera sido contado como pecado porque no fue a él a quien Dios escogió para tal fin, sino a su hijo Salomón.
Nunca olvides esta verdad: Ninguna de nuestras mejores intenciones y motivaciones pueden ocupar el lugar de la obediencia en la perfecta voluntad de Dios.
“Llamó entonces David a Salomón su hijo, y le mandó que edificase casa a Jehová Dios de Israel. 7Y dijo David a Salomón: Hijo mío, en mi corazón tuve el edificar templo al nombre de Jehová mi Dios. 8Mas vino a mí palabra de Jehová, diciendo: Tú has derramado mucha sangre, y has hecho grandes guerras; no edificarás casa a mi nombre, porque has derramado mucha sangre en la tierra delante de mí”. (1º Crónicas 22:6.8)

>LA SANTIDAD NO TIENE NADA QUE VER CON LA MORAL.
La moral: Relativa a la conducta, la ética y las reglas de urbanidad, tiene que ver con las buenas costumbres y es adaptable a las culturas.Toma en cuenta que una persona puede tener comportamientos inmorales y no estar pecando. La esquizofrenia puede llevar a una persona a tener una conducta inmoral sin quebrantar los principios de Santidad. Su estado patológico lo excluye -según la hamartología- de la posibilidad de pecar; dicho estado se considera en lo similar al de la inocencia que es el estado donde se desenvuelven los niños en su primera etapa. Un niño no puede ser juzgado por las autoridades ni siquiera por Dios, mientras esté en la inocencia sea cuál sea su comportamiento.
Por otra parte, hay que entender que para nosotros algo puede considerarse pecado desde el punto de vista moral, y podemos hacer juicio sobre ello, por no conocer las culturas, y al analizarlo lo que juzgamos desde el sentido cultural está muy distante de lo que es pecado.
En una ocasión la conocida predicadora Daisy Osborn cometió una imprudencia en una tribu en el África al mandar a colocar brassier a las mujeres que habitaban en una aldea. Según esa cultura era normal no usar esta prenda. Sin embargo, ella vio el acto como inmoral y lo juzgó como pecado, pero según la cultura africana eso era normal. De hecho las únicas mujeres que se cubrían los senos eran las prostitutas.
Hay términos que según el lenguaje, los idiomas, los dialectos, las culturas, no deben pronunciarse en ciertas naciones, países, estados, pueblos o aldeas; porque el hacerlo se te puede considerar pecado bajo el conocimiento que se obtenga en la intención del corazón al decirlo.
Por otro lado, hay quienes obran en forma apegada a la moral y a la ética de sus creencias, pero con motivos equivocados, y ante Dios es pecado lo que están haciendo porque el motivo es incorrecto. Éste fue el caso juzgado por Jesús cuando hizo referencia a la posición de los fariseos que actuaban con toda la moral y la ética pero en su corazón había perversidad hasta el punto de que Jesús los llamó“sepulcros blanqueados y generación de víboras”.
“¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque limpiáis lo de fuera del vaso y del plato, pero por dentro estáis llenos de robo y de injusticia. 26¡Fariseo ciego! Limpia primero lo de dentro del vaso y del plato, para que también lo de fuera sea limpio ¡Ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque sois semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera, a la verdad, se muestran hermosos, más por dentro están llenos de huesos de muertos y de toda inmundicia. (Mateo 23:25.27)
La expresión “Sepulcros blanqueados” y la acción de “limpiar lo de afuera del vaso y del plato”, culturalmente tienen que ver con la ética, la moral, con reglas de urbanidad en la que los fariseos se movían; pero, la expresión “huesos de muertos y de toda inmundicia”, en contraste a lo hermoso del sepulcro por la parte de afuera, refleja el motivo incorrecto, la hipocresía, el engaño, la falsedad, la mentira, en la que los fariseos se movían en su apariencia, cubriéndose con la moral y la ética; pero en cuanto a Dios -que no puede ser burlado- estaban confinados al infierno.
“Así también vosotros por fuera, a la verdad, os mostráis justos a los hombres, pero por dentro estáis llenos de hipocresía e iniquidad”. (Mateo 23:28)
Éste es el tipo de ministros que en parte tenemos en nuestras iglesias, ministrando con apariencia de piedad (con toda la moral y la ética del mundo), pero por dentro son como los sepulcros: llenos de podredumbre, de mentiras, engaños, falsedad, fatuos, rebeldes, promiscuos, fornicarios, altivos, prepotentes, soberbios, amadores de sí mismos, crueles, avaros, ingratos, implacables, calumniadores, traidores; de esto hace mención el Apóstol Pablo en sus cartas. Ante los ojos de Dios están reprobados y Él les dará su destino.
“Porque habrá hombres amadores de sí mismos, avaros, vanagloriosos, soberbios, blasfemos, desobedientes a los padres, ingratos, impíos, sin afecto natural, implacables, calumniadores, intemperantes, crueles, aborrecedores de lo bueno, traidores, impetuosos, infatuados, amadores de los deleites más que de Dios, que tendrán apariencia de piedad, pero negarán la eficacia de ella; a éstos evita. Porque de éstos son los que se meten en las casas y llevan cautivas a las mujercillas cargadas de pecados, arrastradas por diversas concupiscencias. Éstas siempre están aprendiendo, y nunca pueden llegar al conocimiento de la verdad. Y de la manera que Janes y Jambres resistieron a Moisés, así también éstos resisten a la verdad; hombres corruptos de entendimiento, réprobos en cuanto a la fe”. (2ª Timoteo 3:2.8)
> LA SANTIDAD NO ES UNA IMPOSICIÓN, NI NACE DE ELLA.
La Santidad no es producto de lo que se impone hacer, sino de lo que se expone para hacer.La Santidad es producto de conocer ciertos principios, de cosas que se “deben” hacer y no que se“tienen” que hacer. Cuando no se tiene poder de decisión y elección no se puede conducir a la Santidad.
En el Huerto del Edén, Dios le presentó al hombre el bien y el mal, pero le dio derechos para escoger respetando su libre albedrío. Dios nunca impone su Palabra ni su voluntad, Dios la expone, de nosotros depende que la obedezcamos. La Santidad es producto de una decisión muy personal, producto de la sumisión, en un sometimiento a los principios de Dios con motivos correctos.
La voluntad de Jesús no era la voluntad del Padre, Jesús tuvo de parte de Dios poder de elección, Él dejó de hacer lo que Él podía hacer, para hacer y cumplir con las demandas del Padre (Marcos 14:36. Lucas 22:42). Cuando se viola el libre albedrío del hombre no hay lugar para la Santidad genuina.

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