miércoles, 5 de febrero de 2014


MEMORIAS DE LA ORDENACIÓN DEL MAESTRO: JOSE N. BRICEÑO A.

Hoy escribo estas letras con tanta seguridad, al ver que han pasado 23 años ininterrumpidos en el ejercicio del Ministerio de la Enseñanza el cual recibí de Dios. Fue un reto y un desafío el dejar un mundo secular para entrar en la esfera espiritual y depender de un Dios que a decir verdad en el tiempo que tenía en el Reino de la Luz muy poco sabia de Él. Hoy puedo entender el reto y el desafío que fue para Abraham el dejar su comodidad, sus recursos, su tierra y su parentela e irse a una tierra que Dios le prometió. No es fácil dejar lo que tienes por ir en pos de lo que te ofrecen. Ese día 5 de febrero de 1991 salí al Ministerio el cual Dios me había y me ha confiado, lleno de temores, e incertidumbres, inseguridad; como lo es normal en todo comienzo.

En este momento que escribo estas líneas con lágrimas, me doy por persuadido que fue la mejor opción, el abandonarlo todo para seguir al Creador del universo. Él nunca me ha fallado y estoy seguro que nunca me fallará. Sigo en esta carrera Ministerial pese a las circunstancia negativas que puedan venir en contra, sé que el que me llamo me sostendrá hasta cumplir en mí su propósito. Hoy entiendo que nada se pierde para ganarlo a Él, como dijo el Apóstol Pablo, “Todo lo tengo como perdida para ganarlo a Él” Sé que al final de la jornada seremos galardonados por la entrega esmerada en lo que Él nos mandó hacer. Y aunque no obtengamos galardones en el futura, nuestra mayor satisfacción es haber servido al Dios vivo.

Por otro lado, le doy gracias a mi amada esposa y a mis queridos hijos por ser tan solidario y compartir con Dios parte de mi tiempo, tiempo que le pertenecen a ellos, que lo puedo decir con seguridad, que en 26 años de casado y de estar conviviendo con ellos, solo he compartido la mitad de ese tiempo, porque gran parte lo he pasado en el ejercicio del Ministerio en el establecimiento del Reino de Dios. Mil gracias doy a mi amada esposa y a mis preciosos hijo, Dios les recompensara por tan gran esfuerzo.

Tampoco me debo olvidar de mis queridos discípulos que tanto tengo, en lo personal los que me siguen en las escuelas, los que ya terminaron su siclo de estudios, los que tengo vía Internet, y aun los que me siguen y no conozco. Mil gracias a todo, ya que ustedes son el objetivo de este Ministerio de la enseñanza; perfeccionar a los santos.

Por igual doy gracias a los que me han asistido de una forma u otra en esta carrera Ministerial que no es nada fácil. ///Bendiciones a todos///