miércoles, 24 de julio de 2013

EL FUERZA DE LA PROPICIACIÓN

EL FUERZA DE LA PROPICIACIÓN.

La palabra del griego es “Jilasterion” de donde se deriva el término propiciar, propicio, que indica apaciguar, volver favorable, conciliar. 

En su más amplio concepto, propiciar indica: Calmar la ira de un Dios ofendido, y está relacionado con la compasión y la misericordia (Romanos 3:25. Hebreos 8:12. 1ª Juan 2:2; 4:10).

Hebreos 8:8.12 Dice: “Porque reprendiéndolos dice: He aquí vienen días, dice el Señor, en que estableceré con la casa de Israel y la casa de Judá un nuevo Pacto; No como el pacto que hice con sus padres el día que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto; porque ellos no permanecieron en mi pacto, y yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Por lo cual, este es el pacto que haré con la casa de Israel: Después de aquellos días, dice el Señor, pondré mis leyes en la mente de ellos, y sobre su corazón las escribiré; y seré a ellos por Dios, y ellos me serán a mí por pueblo; y ninguno enseñará a su prójimo, ni ninguno a su hermano, diciendo: Conoce al Señor; porque todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque seré propicio a sus injusticias, Y nunca más me acordaré de sus pecados y de sus iniquidades”. 

El término “propiciación” viene de “propiciatorio” que era la tapa o cubierta del arca del pacto que se encontraba en el lugar santísimo.

Para tener mejor comprensión del acto de propiciación, debemos estudiar qué es el propiciatorio, y qué función tenía en el Lugar Santísimo.

El Propiciatorio era una plancha de oro puro que cubría el Arca del Pacto, medía más de un metro de largo y setenta centímetros de ancho (Éxodo 25:17; 37:6). Tenía un querubín labrado a cada extremo, los cuales estaban frente a frente y sus alas extendidas se tocaban en el punto central superior (Éxodo 25:18.20; 37:7.9). El Propiciatorio estaba sobre el Arca del Pacto, situada detrás del velo en el lugar Santísimo (Éxodo 26:34; 30:6).

El lugar Santísimo era donde Dios moraba y hacía acto de presencia manifestando su Gloria. La sangre de la expiación era rociada por el Sumo Sacerdote sobre el Propiciatorio una vez al año. Sobre la sangre descendía el fuego de Dios en forma literal y la consumía en su totalidad, descargando toda su ira en señal de reconciliación por el período de un año (Levítico 16:2.34).

Cuando Pablo en Romanos 3:25 dice: “A quien Dios puso como propiciación...”, estaba haciendo referencia a Jesús. Debemos aclarar que el término propiciación no aparece en los textos originales, el que aparece es Propiciatorio, indicando la semejanza de lo que Jesús hizo. Él fue el propiciatorio humano, donde se derramó la sangre, sobre quien cayó la ira de Dios.

Según este acto de Propiciación que se dio en Jesús, nosotros como regenerados en Dios, no somos hijos de ira sino de bendición (Efesios 2:3. 1ª Tesalonicenses 1:10; 5:9). 
Lo otro que hay que entender es que Dios no está molesto o disgustado en lo absoluto con el mundo como muchos lo han pregonado en sus predicaciones, anunciando un mensaje de condenación sobre las naciones, causando intimidación y temor, dejando de anunciar el verdadero mensaje que conlleva a la Salvación que son las “Buenas Nuevas”.

En el desarrollo de su ministerio, Jesús hizo acto de propiciación al evitar que los discípulos hicieran descender fuego del cielo sobre una aldea que no los recibieron.

“Y envió mensajeros delante de él, los cuales fueron y entraron en una aldea de los samaritanos para hacerle preparativos. Mas no le recibieron, porque su aspecto era como de ir a Jerusalén. Viendo esto sus discípulos Jacobo y Juan, dijeron: Señor, ¿quieres que mandemos que descienda fuego del cielo, como hizo Elías, y los consuma? Entonces volviéndose él, los reprendió, diciendo: Vosotros no sabéis de qué espíritu sois; porque el Hijo del Hombre no ha venido para perder las almas de los hombres, sino para salvarlas. Y se fueron a otra aldea”. (Lucas 9:52.56)

Esto lo hizo Jesús antes de hacer acto de propiciación en la cruz, ¿qué nos hace pensar que después de que Dios haya amado al mundo, y por causa de esto haya entregado a su único hijo, descargando sobre Él toda su ira, va a arremeter con ira en contra de ese mundo que amó? Pensar de esa forma, es no entender la fuerza que tuvo el acto de Propiciación que se dio en Jesús entregando su vida, derramando su sangre en el calvario.

Nunca nos olvidemos de esta verdad, que aunque parezca paradójico, ese Dios que no cambia, su carácter cambió en la cruz. Dios depositó toda su ira sobre su hijo para no descargarla sobre nadie. A esto se le llama: Propiciación.

“Oh Jehová, Dios de mi salvación, Día y noche clamo delante de ti. Llegue mi oración a tu presencia; Inclina tu oído a mi clamor. Porque mi alma está hastiada de males, y mi vida cercana al seol. Soy contado entre los que descienden al sepulcro; Soy como hombre sin fuerza, Abandonado entre los muertos, Como los pasados a espada que yacen en el sepulcro, de quienes no te acuerdas ya, y que fueron arrebatados de tu mano, me has puesto en el hoyo profundo, en tinieblas, en lugares profundos. Sobre mí reposa tu ira, Y me has afligido con todas tus ondas”. (Salmo 88:1.7)

Si analizamos Juan 3:16, hay unas propiedades y características producto del amor de Dios a favor del hombre caído. Leamos y analicemos, el texto dice lo siguiente:

>“Porque de tal manera”--- La inmensidad de su amor.
>“Amo Dios al mundo”---- El objeto de su amor.
>“Que ha dado”------ El despojo de su amor.
>“A su hijo unigénito”---- La dádiva de su amor.
>“Para que todo aquel que en él cree”----- Lo universal de su amor.
>“No se pierda”----------- El rescate de su amor.
>“Más tenga vida eterna”----------- La recompensa de su amor.

Si éste fue el sentir de Dios (amarnos) antes de rescatarnos en nuestra condición caída, cuanto más ahora que somos sus hijos.

Por esta razón es que Pablo dice que nosotros estamos llamados a reconciliar al mundo con Dios, no a Dios con el mundo, porque Él a causa de la Propiciación que se dio en Jesús, quedó reconciliado con el mundo; Dios no tiene problemas con el mundo, el mundo lo tiene con Dios. 

“De modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas. Y todo esto proviene de Dios, quien nos reconcilió consigo mismo por Cristo, y nos dio el ministerio de la reconciliación; que Dios estaba en Cristo reconciliando consigo al mundo, no tomándoles en cuenta a los hombres sus pecados, y nos encargó a nosotros la palabra de la reconciliación. Así que, somos embajadores en nombre de Cristo,…”. (2 ª Corintios 5:18.19) 

Nota: Te dejo un link que te llevara a youtube para que escuches un mensaje que tiene relación con la propiciación. ///Bendiciones///


http://www.youtube.com/watch?v=TWQTYmhmPPc&feature=youtu.be


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lunes, 22 de julio de 2013

LA FUERZA DE LA REGENERECION

LA FUERZA DE LA REGENERECION.
El término “Regeneración” indica llevarte al género original que tenías antes de caer en Adán si la posibilidad de volver a caer. (Tito 3:5).
Regeneración viene del griego “Palingenesia”, que indica “Hacerte de nuevo”. La “Regeneración” no es aplicable al remiendo, o a la reestructuración, somos nuevas criaturas, nunca antes habíamos existido para Dios. Por esta causa el término “Nuevo” que Pablo utilizó en 2ª Corintios 5:17 para hacer referencia al nuevo nacimiento es “Kainos”, que indica lo que viene a ser por primera vez.
Kainos: Tiene que ver con lo que nunca ha existido. De modo que nosotros no tenemos pasado para Dios, en Él somos un presente y nos proyectamos hacia un futuro; para Él las cosas cuentan desde el mismo momento en que creímos. 

La regeneración vino como producto de una obra vicaria.
El término “vicario” no aparece en las Escrituras, por ende no es bíblico, es un término teológico utilizado para describir a Cristo como un sustituto, y de allí se deriva lo que se conoce teológicamente como “Obra Vicaria”. 

Antes de entrar en el tópico acerca de lo que es un vicario, y lo que es una obra vicaria, voy a tratar el tema de Cristo como el postrer Adán:

El término “postrer” indica uno semejante al primero, siendo el último sin posibilidad de que haya un tercero. Éste es el término que utilizó el apóstol Pablo en la carta que escribe a los Romanos, y la primera carta a los Corintios.
“Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. 46Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual. 47El primer hombre es de la tierra, terrenal; el segundo hombre, que es el Señor, es del cielo. 48Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. 49Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial”. (1ª Corintios 15:45.49)

“12Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron. 13Pues antes de la ley, había pecado en el mundo; pero donde no hay ley, no se inculpa de pecado. 14No obstante, reinó la muerte desde Adán hasta Moisés, aun en los que no pecaron a la manera de la transgresión de Adán, el cual es figura del que había de venir. 15Pero el don no fue como la transgresión; porque si por la transgresión de aquel uno murieron los muchos, abundaron mucho más para los muchos la gracia y el don de Dios por la gracia de un hombre, Jesucristo. 16Y con el don no sucede como en el caso de aquel uno que pecó; porque ciertamente el juicio vino a causa de un solo pecado para condenación, pero el don vino a causa de muchas transgresiones para justificación. 17Pues si por la transgresión de uno solo reinó la muerte, mucho más reinarán en vida por uno solo, Jesucristo, los que reciben la abundancia de la gracia y del don de la justicia 18Así que, como por la transgresión de uno vino la condenación a todos los hombres, de la misma manera por la justicia de uno vino a todos los hombres la justificación de vida. 19Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos. 20Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia; 21para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro. (Romanos 5:12.21)

El pensamiento de Pablo, cuando menciona a Jesús como el postrer Adán en forma recíproca o bilateral, estriba en que todo lo que Jesús en calidad de hombre logró hacer, Adán estaba en la posibilidad de hacerlo. Así como Jesús en su humanidad, a causa de su obediencia, condenó al diablo, se podía dar la posibilidad de que Adán en su humanidad a causa de su obediencia en forma oportuna, cuando fue tentado, emitiera condena a Satanás, enviándolo al infierno a causa de su obediencia.

El otro acto recíproco en semejanza a Jesús como el postrer Adán, es que Adán era un ser mortal e inmortal. Mortal porque podía morir, inmortal porque no estaba sujeto a la muerte. Si Adán no hubiera cedido a la tentación, por su obediencia hubiera pasado del estado de inmortalidad al estado de inmortalidad eterna, quitándose la posibilidad de morir a causa del pecado, restándole a Satanás el derecho de volver a tentar Adán a causa de su eterna inmortalidad. Pero Adán cedió a la tentación y pasó de un estado de mortalidad a mortalidad eterna, estando sujeto a la muerte.

El estado probatorio por el cual Adán pasó en el huerto del edén a causa de su obediencia, le daba la posibilidad de pasar del estado de inmortalidad al estado de inmortalidad eterna, o por lo contrario del estado de mortalidad al estado de mortalidad eterna, que fue en el que cayó por su desobediencia.

Lo que hizo posible que Dios sacara al hombre del estado de mortalidad eterna, con todo y que el estado de muerte es eterno, es que el hombre pecó en el tiempo, caso contrario al diablo, que pecó en la eternidad. 

En el caso de Jesús como el postrer Adán, por igual era mortal e inmortal; Jesús por ser mortal por causa del estado de pecado que Dios puso sobre Él en la cruz, murió tanto física como espiritualmente; pero, por causa de su obediencia al cumplimiento de la ley y los mandamientos de Dios, fue justificado y vivificado en el espíritu, resucitándolo de entre los muertos, pasando al estado de inmortalidad eterna, condenando al diablo y destinándolo para el infierno. 

Por causa de lo que Jesús hizo en su obediencia como el postrer Adán, todos los que creen en Él, por fe en la gracia de Dios, se les concede el estado de inmortalidad eterna, pasando a gozar de dicho estado en forma integral y absoluta cuando venga la resurrección aunado al traslado de la Iglesia. 
La Obra Vicaria define un acto realizado o sufrido en favor de otro, para que los beneficios del acto se transfieran al beneficiario. 

El término vicario indica una sustitución; se dice de alguien que ocupa un lugar dejando de ser beneficiado para que otro sea beneficiado. Cristo murió no solamente a favor nuestro, sino en lugar nuestro; Él fue hecho maldición por nosotros (Romanos 5:6.8; Gálatas 3:13).

El término “vicario” está en contraste del sicario, el vicario entrega la vida, el sicario la quita. Jesús manifestó ser el Vicario de Dios. 

“Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas”. (Juan 10:14). 

El término vicario tiene que ver y es aplicable a un mediador.
Mediador: Del griego “Mesites”, “uno que va entre”, se usa en el N.T y se aplica a uno que media entre dos partes con vista a conseguir paz. 

El término mediador es aplicable a aquel que posee la naturaleza y propiedades de aquel ante quien actúa (Dios) y que asimismo participa de la naturaleza de aquellos en favor de los que actúa (el hombre).

Para ser un vicario ante Dios a favor del hombre, debía poseer la Deidad en conjunto con la humanidad, porque sólo así podría abarcar las demandas del uno y las necesidades del otro. Además, las demandas y las necesidades podían hallar su satisfacción sólo en aquel que siendo sin pecado, se ofreciera a sí mismo como sacrificio en favor de los pecadores, llevando el pecado de ellos. Estas demandas sólo se dieron en un ser llamado teológicamente como el Theanthropos (Dios Hombre), manifestado en la persona de Jesucristo.

“Porque hay un solo Dios, y un solo “mediador” entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre”. (1ª Timoteo 2:5)

Por cumplir Jesús el papel del Mediador “Mesites”, en la cruz se llevó a cabo lo que se conoce teológicamente como el “Misterio del Cambio”.

En 2ª Corintios 5:21, se declara este misterio: “Al que no conoció pecado por nosotros lo hizo pecado, para que nosotros fuésemos hechos justicia de Dios en El”.

El término “Pecado” que aparece en el pasaje gramaticalmente es un sustantivo que presenta el pecado como estado, no es un verbo que denomina el pecado como obras, Jesús no hizo pecado, Dios lo “Hizo Pecado”.

El pecado que entró en Jesús se dio por imputación y en esto está la diferencia con el pecado de Adán, que entró por obras. Esto indica, que el pecado que Dios puso en Jesús no lo hizo un pecador, lo hizo el pecado de la humanidad.

Por esta causa, Dios no juzgó en la Cruz a un hombre pecador, Dios juzgó a un hombre cargado de pecado, haciendo juicio sobre el mismo pecado; por lo consiguiente, Dios no trató a Jesús como un pecador sino como el pecado mismo o como el germen del pecado, pasando a ser una maldición, muriendo como un maldito (2ª Corintios 3:21).

“Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero)”. (Gálatas 3:13)

“Si alguno hubiere cometido algún crimen digno de muerte, y lo hiciereis morir, y lo colgareis en un madero, no dejaréis que su cuerpo pase la noche sobre el madero; sin falta lo enterrarás el mismo día, porque maldito por Dios es el colgado;…” (Deuteronomio 21:22.23) 

Como en la Cruz se dio el Ministerio del Cambio, y Él fue mi mediador (Mesites), mi sustituto, de la misma manera y con la misma fuerza, propiedad y autoridad que Dios imputó el pecado sobre Jesús, imputó la justicia sobre mí.

Cristo se llevó mi estado de pecado, pero Dios me dio su estado de justicia (2ª Corintios 5:21).

De la misma manera como Dios vio a Jesús como el germen del pecado, me ve a mí como la justicia misma. 

De la misma forma como Dios puso el pecado en Jesús y lo declaró culpable, puso sobre mí su justicia y me declaró justo e inocente.

Por esta causa corroboro lo antes dicho, que aun cayendo en el pecado más horrendo o más degradante de este mundo, por causa del misterio del cambio y de la sustitución que se dio en la cruz, dejaré de ser santo pero no dejaré de ser justo. Esto indica que no hay obras de pecado en este mundo que me condene.

“Como está escrito: No hay justo, ni aun uno;… Pero ahora, aparte de la ley, se ha manifestado la justicia de Dios, testificada por la ley y por los Profetas; la justicia de Dios por medio de la fe en Jesucristo, para todos los que creen en él. Porque no hay diferencia, por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús”. (Romanos 3:10.25)

NOTA: A CONTINUACIÓN TE DEJO UN LINK QUE TE LLEVARA A YOUTUBE PARA QUE SINTONICES UN AUDIO VÍDEO QUE TIENE RELACIÓN CON EL TEMA DE LA REGENERACIÓN.///BENDICIONES///


http://www.youtube.com/watch?v=DLIZc-UX6Os

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domingo, 14 de julio de 2013

Finanzas

El tema de las finanzas es netamente Bíblico, con principios espirituales de formación para la vida del creyente. Es una doctrina básica y fundamental para el crecimiento espiritual, ya que dicho tema encierra principios y actitudes netamente espirituales. Por ello, debemos conocer algunos factores que tienen que ver con el Plan Financiero de Dios para la Iglesia.

Un creyente que no conozca el Plan Financiero de Dios para su vida, no podrá caminar con éxito en sus finanzas, ya que desconoce lo que Dios ha propuesto y designado para la Iglesia en el área financiera.

Derek Prince dijo: “Si Dios no tuviera un plan para nuestras finanzas, gran parte de nuestra vida estaría fuera de Su voluntad, porque éste siempre ha sido el propósito y el deseo de Dios: Restaurar al hombre integralmente”.

A CONTINUACIÓN TE DEJO EL LINK DE DOS AUDIO VÍDEO QUE TIENE RELACIÓN CON TEMA DE LAS FINANZAS, NO DEJES DE ESCUCHARLO QUE ESTO TE BENDECIRÁ LA VIDA, Y TENDRÁ UNA CONTINUIDAD. ///BENDICIONES///

http://www.youtube.com/watch?v=Mha1Rl4P0zE

http://www.youtube.com/watch?v=syFVFtUOwc8

jueves, 11 de julio de 2013

LA FE Y EL TEMOR

LA FE Y EL TEMOR. 

El término temor del griego es: “Fobeo”, que se aplica al sentimiento que conduce a la cobardía, a la timidez, que es igual decir: falta de valor para enfrentar las cosas. El temor desde el punto de vista científico y teológico, tiende a llevar a la persona temerosa a otros campos relacionados con el temor.
Para mayor comprensión le voy a definir etimológicamente otros términos del griego que tienen relación con el temor.

Deilo: De donde se deriva “Tímido Cobarde”, tiene que ver con el sujeto que se deja dominar por el temor y está sumergido en él. 

Ekfobos: Denota la intensidad del temor. Es donde éste ha tomado total control del sujeto.

Entromos: Tiene que ver con la manifestación física del temor, producto de su intensidad y su influencia. (Hechos 16:29. Hebreos 12:21).

Después de haber analizado el término “temor” en sus diferentes aplicaciones, debemos comprender que lo antónimo o contrario a la fe, no es la duda sino el temor. Por esta causa, una persona que viva en temores no puede andar en fe, porque el resultado del temor es la duda. Además de eso, el temor te neutraliza por completo, psicológicamente te deja estático.

El temor tiene tanto poder como la fe, pero en forma negativa; son dos poderes que mueven el mundo espiritual. La fe es lo que mueve a Dios, el temor mueve al diablo. Satanás sabe que nunca podrá hacer algo en contra de ti a menos que tú le des lugar a través del temor; como él sabe que Dios nunca podrá realizar en ti sus propósitos sino es a través de la fe, y ésta es la causa por la cual él trata de mantener al creyente en temores.

Cuando conceptualizamos los términos “Fe” y “Temor” nos damos cuenta que son dos polos opuestos y, por lo tanto, incompatibles. Quien vive en temores no puede moverse en fe, y donde hay fe no hay lugar para el temor. 




La fe es: La certeza de lo que se espera, la convicción de lo que no se ve.

El temor es: La incertidumbre de lo que se espera y no se desea, la desconfianza de lo que no se ve.

Voy a dar ejemplos bíblicos acerca del contraste que hay entre la fe y el temor. 

a) Ejemplo: Según el testimonio del evangelio de Marcos, la noticia que le trajeron a Jairo acerca de la muerte de su hija produjo temor en él. Jesús, conociendo los principios de la fe, lo reprendió y le dijo: “No temas, cree solamente”. Con estas expresiones lo que Jesús le quiso decir a Jairo fue: “no le añadas a tu fe temor”

“Mientras él aún hablaba, vinieron de casa del principal de la sinagoga, diciendo: Tu hija ha muerto; ¿para qué molestas más al Maestro? Pero Jesús, luego que oyó lo que se decía, dijo al principal de la sinagoga: No temas, cree solamente”. (Marcos 5:35.36).

b) Ejemplo: El Evangelio de Mateo presenta un caso donde los discípulos estuvieron amedrentados a causa de la tempestad que se desató durante la travesía del mar. Según el relato, Jesús se dio cuenta que los Discípulos no tenían fe por causa del temor. 

“Y entrando él en la barca, sus discípulos le siguieron. Y he aquí que se levantó en el mar una tempestad tan grande que las olas cubrían la barca; pero Él dormía. Y vinieron sus discípulos y le despertaron, diciendo: ¡Señor, sálvanos, que perecemos! Él les dijo: ¿Por qué teméis, hombres de poca fe?...”. (Mateo 8:23.26)

c) Ejemplo: Según lo escrito en el Evangelio de Mateo, la duda entró en Pedro, producto del temor, al ver que se hundía, en medio de las olas producidas por el fuerte viento. 

“Entonces le respondió Pedro, y dijo: Señor, si eres tú, manda que yo vaya a ti sobre las aguas. Él dijo: Ven. Y descendiendo Pedro de la barca, andaba sobre las aguas para ir a Jesús. Pero al ver el fuerte viento, tuvo miedo; y comenzando a hundirse, dio voces, diciendo: ¡Señor, sálvame! Al momento Jesús, extendiendo la mano, asió de él, y le dijo: ¡Hombre de poca fe! ¿Por qué dudaste?”. (Mateo 14:28.32).

Una de las cosas que te indica que en ti hay fe, es que nada de lo que te digan en contra de la Palabra te produce temor; es decir, si lo que te dicen en contra de la Palabra no te roba la paz, la confianza, y la seguridad es un indicativo de que en ti hay fe.

Smith Wigglesworth, el llamado apóstol de la fe dijo: “El temor mira la circunstancia, la fe pasa sobre ella”. 

Don Gossette, el escritor del libro “Cómo vencer al Temor”, dijo que “darle lugar al temor es como darle lugar al diablo”, y agregó “el temor es un imán del diablo, es un cáncer espiritual, el temor es una fortaleza satánica que no le da cabida a las palabras de Dios”. 

1ª Juan 4:18 dice: “Que el temor lleva en sí castigo”

El temor trae sus consecuencias. Todo lo que le sobrevino a Job fue producto de sus temores, el texto dice: “Porque el temor que me espantaba me ha venido, y me ha acontecido lo que yo temía. No he tenido paz, no me aseguré, ni estuve reposado; no obstante, me vino turbación”. (Job 3:25.26)

Salomón en sus escritos corrobora lo antes dicho. El texto dice: “El temor del hombre pondrá lazo. Más el que confía en Jehová será exaltado”. (Proverbios 29:25)

La única respuesta que tenemos como creyentes para combatir el temor, es la fe. Alguien dijo: “El temor tocó a mi puerta, la fe le contestó, pero nadie respondió”.

El temor produce consecuencias en la vida de sus víctimas, que incluso pueden conducir hasta la muerte. El temor produce inseguridad; la inseguridad, desconfianza; la desconfianza, incertidumbre; la incertidumbre, duda; la duda, preocupación; la preocupación, afán; el afán, la ansiedad; la ansiedad, el desasosiego; el desasosiego, inestabilidad; la inestabilidad, tensiones nerviosas; las tensiones nerviosas, depresión; la depresión, problemas cardiacos, problemas estomacales, tales como úlceras, gastritis y, finalmente, la muerte.

La fe produce: gozo, paz, confianza, seguridad, estabilidad, prosperidad, salud, vida. La fe es un reposar o descansar en Dios.

La paz como indicativo de tener fe.

De la paz, podemos decir que forma parte de la naturaleza del Espíritu (Gálatas 5:22), es propiedad de Dios (Filipenses 4:7), es parte de las propiedades del Espíritu Santo impartidas al hombre como producto del nuevo nacimiento, y que debe desarrollar en su espíritu, formar el alma y manifestarlo en su diario vivir.

El término “paz” viene del griego “Eirene”, y del hebreo “Shalon”, que tienen que ver -desde la perspectiva teológica- con la quietud del alma. 

La paz no es bonanza, la bonanza viene como producto de tener paz (Juan 16:33). La paz es endógena, la bonanza es exógena. Los prerrequisitos de la paz no son libertad de las necesidades, del dolor físico; la paz es un descansar en Dios en medio de las más grandes adversidades. La paz que ofrece el mundo está en total contraste a la paz de Dios. El mundo adquiere su paz producto de la bonanza: si hay bonanza, hay paz. En Dios es todo lo contrario: la paz en Dios produce la bonanza, por esta causa Jesús dijo: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”. (Juan 14:27). 

La paz de Dios protege al creyente de las dificultades mentales causadas por las ansiedades de la vida. Al tener seguridad de que Dios provee para sus hijos y responde ante las más grandes dificultades de la vida, el creyente aprende a vivir quieta y reposadamente sin conflictos mentales. La paz de Dios se puede entender como una garantía del cuidado de Dios. (Filipenses 4:6.7) 

Pablo fue tan determinante en el lenguaje de la paz que dejó escrito lo indispensable que es ella en la vida del creyente. Él dijo: “Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús”. (Filipenses 4:7)

Simplificando el pasaje lo que Pablo quiso expresar fue: “La paz de Dios es tan determinante que nos hace vivir confiado en medio de las malas circunstancias aunque no entendamos nada”. 

Jesús dijo que lo único que nos libraría de la turbación interna y de los temores es la paz de Dios en nosotros. “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo”. (Juan 14:27)

La paz es producto de la fe y la confianza que depositamos en una Palabra que recibimos de Dios. Esto fue vivencia en la vida de Jesús, quien en medio de una gran tempestad -mientras sus discípulos se turbaban y llenaban de temor- dormía y descansaba en la popa de la barca. Él confiaba en las palabras que les había dicho: “Pasemos al otro lado”. (Mateos 8:24. Marcos 4:37. Lucas 8:23)

La paz es un descansar en Dios, es reposar en Él; la paz es la quietud del alma que viene como producto de la fe que depositaste en una Palabra que Dios te dio. La intervención de Dios en medio de la tempestad vendrá una vez que hayas tenido paz por causa de la fe que depositaste en su Palabra. En Dios, si no hay fe no hay paz, y donde no hay paz no hay bonanza. 

La paz viene como resultado de conocer el amor de Dios a favor nuestro, esto lo describe el apóstol Juan en sus cartas.

“En el amor no hay temor, sino que el perfecto amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo. De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor”. (1ª Juan 4:18)

El término “perfección” relacionado al amor, que aparece en el pasaje, da la idea de no conocer lo que Dios es capaz de hacer a nuestro favor por causa del amor que siente por nosotros. Debemos conocer que Dios por causa de su amor y por el objeto de su amor -que somos nosotros-, estuvo dispuesto a abandonar su gloria y humillarse en la persona del Verbo. Si esto lo hizo antes de ser sus hijos, ¡cuanto más ahora siendo sus hijos! 

¿QUÉ PRODUCE TEMOR EN EL CREYENTE Y NO LO DEJA VIVIR EN PAZ?

Se ha demostrado psicológicamente que lo que produce el temor en una persona es la falta de confianza y seguridad que se tenga en uno mismo o en quien nos estemos apoyando (puede ser en algo o en alguien).

En cuanto al creyente: 

Cuando un creyente tiene temor de algo o alguien es porque no tiene confianza y seguridad en él mismo y en lo que se está apoyando, en este caso, en Dios y en su Palabra. 

Según la Palabra de Dios, cuando un creyente deposita toda su confianza en Él y se siente seguro de lo que él es en Dios, no hay lugar para el temor y reina la paz.

> Isaías 23:4: “No temas porque yo estoy contigo, no desmayes porque yo soy tu Dios que te esfuerzo, siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia” 

>Isaías 26:3: “Tú guardarás en completa paz aquel cuyo pensamiento en ti perseveran porque en ti ha confiado”.

>Salmo 23:4: “Aunque ande en valle de sombra de muerte no temeré mal alguno, porque tú estarás conmigo”. 

>Salmo 27:1: “Jehová es mi luz y mi salvación ¿de quién temeré? Jehová es la fortaleza de mi vida ¿de quién me he de atemorizar?”.

>Salmo 112:7: “El justo no tiene temor de malas noticias porque su corazón está firme confiado en Jehová”.

>Hebreos 13:6: “De manera que podemos decir confiadamente el Señor es mi ayudador; no temeré lo que pueda hacer el hombre”.

>1ª Pedro 5:7: “Echando toda nuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”.

“En paz me acostaré, y así mismo dormiré porque silo tú me haces vivir confiado” Salmo: 4:8.

¿Cuál es la causa por la cual el creyente no confía ni se siente seguro de Dios y de su Palabra? 

Respuesta: Porque no conoce la integridad que hay en Dios y en su Palabra.

Nunca podemos estar confiados y sentirnos seguros en aquello en lo cual no hemos visto integridad; por lógica, nunca podremos tener confianza y seguridad en Dios y en su Palabra mientras no conozcamos su integridad. 

E.W. Kenyon dijo que “la base y el fundamento de la fe es la integridad de Dios y de su Palabra”.

En Lucas 8:22-25 tenemos un ejemplo de la referencia que venimos haciendo: 

Jesús dijo a sus discípulos: “Pasemos al otro lado del lago”… Lucas dice que: “Mientras navegaban. Él se durmió y se desencadenó una tempestad y se anegaban y peligraban. Y vinieron a Él y le despertaron, diciendo: ‘Maestro, Maestro, levántate que perecemos’; despertando Jesús reprendió al viento y a las olas; y cesaron, y se hizo bonanza: Jesús les dijo: ‘¿Dónde está vuestra fe?”. 

Note la pregunta y la observación que Él hace a sus discípulos. ¿Tenía una razón para dicha observación? Sí la tenía, Jesús les había dado una palabra al momento en que se embarcaron. Él les dijo: “Pasemos al otro lado del lago”. Estas palabras son suficientes para no temer a ninguna circunstancia. Si Él dijo: “pasemos al otro lado”, pase lo que pase, venga lo que venga, indiscutiblemente vamos a pasar al otro lado porque Él lo dijo y Él no miente. 
El problema estuvo en la falta de confianza y de seguridad que los discípulos tuvieron en las palabras de Jesús. Y éste es uno de los graves problemas en los que el creyente está sumergido, en la falta de confianza y seguridad que tienen en la Palabra, por no conocer la integridad de Dios. 

Le anexo el tema: " Paz en la tormenta"

http://www.youtube.com/watch?v=73s3Ydaw5-s


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