lunes, 28 de febrero de 2011

CARACTERÍSTICAS Y OPERACIONES DE SATANÁS


a) Enemigo. Satanás es y será tu peor enemigo (Mateo 13:25. Lucas 10: 19) y la razón por la cuál te odia, es porque tú estás sentado en el lugar que él siempre quiso estar. En Cristo estamos sentados a la diestra del Padre, por esa razón te odia, y está a la espera de que le des una oportunidad para malograrte.
Nunca olvides esta verdad: Satanás te ofrece mucho, te da poco y te lo quita todo; nunca esperes un favor de Satanás si no le das algo a cambio; nunca te confíes de él, es traicionero, astuto, sutil y sagaz. Satanás es tu peor y más grande enemigo (1ª Pedro 5:8).

b) Ladrón (Juan 10:10). Hay una gran diferencia entre lo que es hurto y robo.
Robar: Llevarse algo que no es de nuestra propiedad usando la violencia; es el acto de violentar una propiedad y llevarse lo que está adentro.

Hurtar: Es el acto de llevarse lo que no es de nuestra propiedad sin usar la violencia; es cuando se me da plena confianza, y abusando de ella aprovecho para tomar lo que no es de mi propiedad.
El término “Hurtar” fue el usado por Jesús para referirse a Satanás ya que él nunca podrá tomar lo que es mío a menos que yo le dé lugar y le abra una puerta que le permita entrar.

c) Destructor, devorador(Juan 10:10 1ª Pedro 5:8).El término “destructor” o “devorador”se aplica al ente que sólo espera la oportunidad más precisa para, en una forma súbita, producir el más grande de los daños en una forma determinante.

El destructor o devorador no ataca en las pequeñas oportunidades porque él sabe que va a producir pequeños daños; tampoco ataca en forma fortuita, él se asegura de atacar en los momentos más precisos y determinantes como para no fallar ni perder la oportunidad. Por eso es que Satanás, como devorador o destructor, es paciente para atacar, no le importa trazarse un plan que le lleve años, sólo espera el mejor momento para atacar y producir el más grande de los daños.

Puede ser que hasta ahora hayas salido ileso de las tentaciones en las que has caído, pero no te confíes, es la obra satánica como devorador o destructor ganarse tu confianza, con el fin de que le cedas terreno para darte la estocada final. Esto es lo que se conoce como seducción, que consiste en el acto de cebarte paso a paso y conducirte a través de pequeñas e inofensivas tentaciones, y así llevarte a la más grande tentación, que será la final de todas.
Conocí a un Ministro que en varias oportunidades tuvo relaciones sexuales con diversas mujeres y salía ileso de muchas de ellas. De esta forma Satanás lo fue llevando hasta que lo condujo a la mujer que le dio la estocada final y lo destruyó por completo, hasta el punto que acabo con su vida física ya que fue contaminado de Sida.

No olvides que Satanás como devorador y destructor es inmisericorde e indolente, no tiene compasión de nadie, es un depredador despiadado. El ejemplo más claro lo tenemos en la vida de Sansón, quien en varias oportunidades salió ileso, entrando en un jugueteo con el pecado hasta que se presentó la más grande de las oportunidades, y Satanás no tuvo misericordia ni compasión de él y lo destruyó.

Mi consejo es: No juegues con el diablo, que él no está jugando contigo; resístelo y no hagas caso a sus ofertas.
d) Acusador: (Zacarías 3:1).

Según Apocalipsis 12:10, Satanás ya no tiene autoridad para llevar acusaciones de los cristianos delante de la presencia de Dios, porque tenemos un abogado que nos defiende y un sumo sacerdote, que es Cristo, a la Diestra del Padre.
Sin embargo, él maneja la acusación desde varios ángulos; se encarga de acusar a Dios con el creyente, la Iglesia con la Iglesia, y causa acusaciones internas en el cristiano.

Acusa a Dios con el creyente. En esta área Satanás va a tratar, a través de dardos o pensamientos, de hacerte dudar de la integridad de Dios; dándote ciertas informaciones negativas de la bondad de Dios para tu vida. Con dichas informaciones, su tarea es confundir o causar conflictos en la mente, hasta el punto de que termines cuestionando y dudando de Dios.

Mi consejo como Maestro es: Ante una palabra que se reciba de Dios, no se opina ni se cuestiona, sólo se cree y se obedece, aunque no lo entiendas. Personalmente he tenido que orar por enfermos, estando enfermo; y ver cómo Dios los sana, mientras yo sigo enfermo (aunque con el tiempo Dios me ha sanado). Sin embargo, aunque no entendía la situación, nunca dejé de creer que Dios es el sanador.

Hay tres cosas por la cuáles yo debo creer en Dios:
I) Por lo que es: Esto tiene que ver con su naturaleza.
II) Por lo que ha dicho: Esto tiene que ver con su Palabra.
III) Por lo que ha hecho: Esto tiene que ver con su obra.

Al final de todo, debes entender que aunque Dios no haya hecho nada en nosotros, debemos seguir creyendo en Él; mi creencia no debe estar fundamentada en sus obras o en sus hechos, sino en su naturaleza y en su Palabra; si esperamos que Dios obre para creer en Él, entonces andamos por los sentidos y no por fe. La fe está fundamentada en lo que Dios ha dicho de lo que Él es. Job entendió este principio, él dijo: “…aunque me matare, en Él esperaré, yo sé que mi Redentor vive…” (Job 13:15; 19:25).

Habacuc también entendió este principio cuando dijo: “Aunque la higuera no florezca, ni en las vides haya fruto, aunque falte el producto del olivo, y los labrados no den mantenimiento, y las ovejas sean quitadas de la majada, y no haya vacas en los corrales; con todo, yo me alegraré en Jehová,…” (Habacub. 3:17.18).

Ésta debe ser nuestra posición como creyentes, aunque no entendamos por dónde estamos pasando, no le demos cabida en nuestra vida a las acusaciones que Satanás haga de Dios, Él es fiel, el texto Sagrado dice: “… si fuéremos infieles, él permanece fiel; Él no puede negarse a sí mismo”(2a Timoteo 2:13).

Produce acusaciones entre los creyentes. En esta área, Satanás trata de levantar falsos testimonios entre hermanos, calumnias, chismes, murmuraciones, censuras, difamaciones y, con todo esto, producir divisiones en la Iglesia.

Nunca olvides que Satanás es especialista sembrando cizaña. La mejor arma que tenemos para contrarrestarlo en esta área es el amor y el perdón, nunca tomes en cuenta las cosas que otros dicen en contra de ti, como Maestro te doy un consejo: Si lo que dicen de ti es verdad porque estás dando lugar, pues simplemente corrige tus actitudes, no te moleste tu estás dando lugar, pero si lo que dicen de ti es mentira no te molestes al fin y al cabo es una mentira nunca te hará daño a menos que le des lugar.

No olvides que una mentira toma fuerza como una verdad, cuando tú la crees; si no la tomas en cuenta, sigue siendo una mentira, y nunca te hará daño.

En conclusión, no tomes en cuenta las acusaciones que vengan en tu contra, no le des lugar al diablo, y tampoco seas instrumento de Satanás para acusar a otros.

Causa acusaciones internas en el creyente. Satanás es especialista en acusar al cristiano con su propia conciencia de ciertos pecados que cometió en el pasado; dichas acusaciones tienen efecto por no conocer el poder y la cobertura que tiene la justicia de Dios para nuestra vida.
He tenido la experiencia de tratar con personas por causa de un pecado que cometieron en el pasado y que lo llevan como una pesada carga en el presente. Dios los perdonó, pero ellos no se han perdonado a sí mismos, y Satanás aprovecha este elemento para acusarlos.

Nunca olvides que ante la presencia de Dios nunca hay una segunda oportunidad, para pedir perdón por los pecados o por la reincidencia de un pecado. Cada vez que vengas a la presencia de Dios para pedirle perdón por un pecado, para Él es la primera vez que vienes, de las demás Él no se acuerda; Dios no acumula pecados confesados, Él los perdona. Toma en cuenta esta verdad: por muy degradante y bajo que sea el pecado en el cual has caído, la sangre de Cristo te limpia de ese pecado, y el perdón de Dios siempre estará a tu favor.

e) Mentiroso: (Juan 8:44; Génesis 3:13). Mentiroso: Término que es aplicable a quien transmite la mentira. Para poder hacer un estudio del tal, hay que analizar la mentira como el hecho.

La mentira es el término del griego “Pseudos” que indica toda falsedad; es el acto de negar una verdad. La mentira no sólo se refleja en lo verbal, sino en las actitudes y comportamientos; de allí los términos Bíblicos “falsos hermanos- falsos profetas- falsos apóstoles- falsos testigos y falsos cristos”.

La mentira trae como resultado la calumnia, la censura, la traición; y está catalogada como el falso testimonio. La mentira nace del egoísmo, la envidia y se engendra en la mala intención; por esta causa es que Dios no juzga la mentira como tal, sino la intención y los móviles que te llevaron a mentir.

El mentiroso como tal es egoísta, envidioso, charlatán, calumniador, censurador, traicionero. Vive de la falsedad, y a su vez edifica un mundo para sí, que no tiene fundamento en la realidad. Vive de la fantasía, del espejismo, y al ser confrontado con la realidad, se desploma y se autodestruye cayendo en la desilusión y decepción interna al saber que nunca estuvo en la verdad; para poder sostener una mentira tiene que fundamentarla sobre otra, cayendo en un círculo vicioso que, con el tiempo, lo llevará a vivir aislado de toda realidad.

El mentiroso pierde toda credibilidad, y con ello su reputación, perdiendo el prestigio y la confianza de quienes lo rodean, hasta el punto de que perderá el favor de ellos. De allí la importancia de siempre andar con la verdad. No importa lo que tengamos que perder, si andamos en la verdad ante los ojos de Dios no hemos perdido nada.

Pablo en Efesios 4:25 dice “…desechando la mentira, hablad verdad…” El decir la verdad puede causar mucho dolor, pero nunca producirá el daño que se da por causa de la mentira.

En conclusión, todas estas características están en Satanás, él ha sido mentiroso desde el principio, nunca confíes en él, no le creas sus mentiras, fíate de Dios.

f) Engañador: (2a Corintios 11:3; 1a Timoteo 2:14; Génesis 3:13). Engañador: Es aplicable a quien practica y vive en el engaño. Vamos a estudiar el engaño y la motivación detrás del mismo.

Engaño, del griego “Planao”, en castellano planes. El engaño es la estrategia o la planificación cuidadosa que lleva a la persona al error para mantenerlo errante y sin propósito.

Cuando el engaño viene de Satanás es aplicable a la sutileza que él tiene de presentarte una mentira con la verdad, con el fin de sacarte de la voluntad de Dios. Satanás es tan sutil para el engaño que puede utilizar la obra de Dios y Su Palabra, para sacarte de Su voluntad. Esto indica que podemos pasar 40 años bajo el engaño de Satanás, haciendo la obra de Dios, pero sin hacer la voluntad de Dios.

Es paradójico decir que desde el punto de vista satánico, el engaño se puede presentar dentro de una verdad, y lo que está detrás de esa verdad es un engaño. El engaño se puede conseguir aún en las cosas buenas que Satanás te presenta, pero su fin es el caos total. Tenemos el ejemplo más claro en la tentación de Jesús, Satanás le ofreció todo lo bueno usando la Palabra de Dios, pero el fin y el propósito era la destrucción.

Nunca olvides: Jamás lo que Satanás te ofrece será mejor de lo que Dios te ha dado; nunca las ofertas de Satanás vienen sin el mal incluido; todo lo contrario a lo de Dios: “La Bendición de Jehová es la que enriquece y no añade tristeza con ella” (Proverbios 10:22).

g) Tentador: (Mateo 4:1.11). Para poder entender a Satanás como tentador, debemos hacer un análisis de la tentación en todas sus facetas. En este capítulo vamos a analizar qué es la tentación, los tres pasos para la tentación, las tres puertas para la tentación, las concupiscencias y la tentación, y la autoridad que tenemos sobre la tentación.
¿Qué es la tentación?

Para el término “Tentación”, en el griego hay dos palabras con diferentes valores, objetivos y aplicaciones. Pasemos a definirlas.

Dokimazo: Este término es utilizado para hacer referencia a la prueba que viene de parte de Dios, no con la finalidad de destruirte sino de hacerte ver la falta de madurez que tienes en el área donde te está probando.
Es decir, la tentación es probar el carácter de la persona con el propósito de fortalecer su vida, exponiendo los defectos latentes en su carácter a fin de que puedas madurar, y al descubrir la inmadurez, Dios pueda promoverte en el Reino hacia mayores bendiciones.

Peirazo: Éste es el término que se utilizó para hacer referencia a la prueba que viene de parte de Satanás, que viene con la finalidad de destruirte, acabarte, devorarte.

Debemos tomar en cuenta que Dios no utilizó el mal para probar a nadie, ni mete en la tentación a nadie. Los casos de Job y Pedro están muy aislados de la realidad, y ajenos a la nuestra. Nunca te compares con gente que vivieron en otras dispensaciones, nosotros estamos en un Nuevo Pacto, en la dispensación de la gracia con mejores privilegios.
Tentación no se limita a lo malo, lo malo es un tipo de tentación. Tentación es todo aquello que Satanás te presenta, sea bueno o sea malo, para sacarte de la voluntad de Dios, es decir, Satanás puede valerse de lo que sea con el fin de captar tu atención y sacarte de los propósitos de Dios. Esto indica que tú puedes estar recibiendo algo que te da paz, que lo haces sin sentir ninguna reprensión y, con todo, no es de Dios, sino una oferta que Satanás te hace en una forma muy sutil; él, como engañador, te está presentando lo bueno: la obra de Dios, la Palabra de Dios, que nada de esto está en contraste con el carácter de Dios, pero su fin es sacarte de la voluntad de Dios.

Ésta es la causa por la cual el Apóstol Juan escribe en su primera carta:  “Pues, si nuestro corazón nos reprende, mayor que nuestro corazón es Dios, y Él sabe todas las cosas”. (1ª Juan 3:20)

En lo antónimo se cumple el principio: “Si nuestro corazón no nos reprende Dios es mayor que nuestro corazón, el escudriña todas las cosas”

Esto indica que para tomar decisiones no me debo confiar en lo absoluto en las buenas ofertas que se me presentan, o de la paz que siento en el corazón, porque detrás de todo esto puede estar el engaño de Satanás y la tentación incluida y, por consiguiente, la destrucción. Siempre para tomar decisiones determinantes debo ser dirigido por el Espíritu de Dios.

La tentación y la concupiscencia. Definamos qué es concupiscencia.

Concupiscencia: El término griego es “Epitumia”, que indica: “Todo deseo desenfrenado de cualquier tipo, sea bueno o sea malo”.

El término no sólo es aplicable a lo malo, sino a los buenos deseos. Éste fue el término que utilizó Jesús cuando dijo: “Cuanto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca”(Lucas 22:15).

El término “Deseado” en este texto es concupiscencia, que está adjudicado a los buenos deseos.

Cuando el término concupiscencia tiene relación con la tentación; es aplicable a las ofertas que Satanás presenta por causa de tus buenos o malos deseos, que están en el alma y que al ser activados por la tentación te sacan del propósito de Dios.

Las puertas para la tentación. Según lo dicho por el apóstol Juan, en 1a Juan 2:16, Satanás sólo cuenta con tres puertas para presentar la tentación: Los deseos de la carne-los deseos de los ojos- la vanagloria de la vida.
Estas tres puertas las utilizó en Adán y en Jesús. Pasemos a estudiar y a comparar el paralelismo que hubo en ambas tentaciones.

PUERTAS PARA LA TENTACIÓN EN ADÁN EN CRISTO.

LOS DESEOS DE LA CARNE El árbol era bueno para comer”. -“Si eres hijo de Dios, di a estas piedras que se conviertan en pan”.

LOS DESEOS DE LOS OJOS “Agradable a los ojos”  -“Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todo los reinos de la tierra…”

LA VANAGLORIA DE LA VIDA “Codiciable para alcanzar la sabiduría” -“Si eres hijo de Dios, échate de aquí abajo; porque escrito está a sus ángeles mandará acerca de ti, que te guarden”
Si analizamos, en ambas tentaciones hay denominadores comunes que Satanás usó, y sin lugar a dudas lo usará en nosotros, los cuales son: Los deseos de los ojos- Los deseos de la carne- La vanagloria de la vida.

I) Los deseos de la carne: El término “Carne” en este caso es subjetivo, como suele serlo cuando se usa con deseos. Así pues, el significado no es deseo por la carne, sino los deseos que tiene la carne o los deseos que se basan en la carne. La carne no indica el cuerpo material, se adjudica a la naturaleza vieja del hombre y tiene que ver con el placer físico.

II) Los deseos de los ojos: Tiene que ver con todo lo que Satanás te presenta a través de los sentidos físicos, logrando captar tu atención, llevándote a la meditación para después llevarte a la acción.

III) La vanagloria de la vida: Es todo lo que Satanás te ofrece que te enaltece el ego, haciéndote independiente de Dios. El término vanagloria tiene que ver con la jactancia, la arrogancia, la altivez que te conducen a la independencia.
Satanás se va a encargar de presentarte toda la gloria, la fama, el reconocimiento, los aplausos, los mejores escenarios, con el fin de alimentarte el ego y de esta forma llevarte a renunciar a Dios y a su gracia. No olvides que:
“El mundo pasa, y sus deseos, pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre”. (1ª Juan 2:17)

Por esta causa es importante que mantengamos estas puertas cerradas.

En cuanto a los deseos de la carne, nunca debemos prestar nuestro cuerpo para darle rienda suelta y alimentar dichos deseos.

En cuanto a los deseos de los ojos, no debemos dejarnos cautivar ni meditar en las ofertas que Satanás nos presenta a través de los sentidos físicos.

En cuanto a la vanagloria de la vida, debemos mantener una voluntad quebrantada y humilde ante la presencia de Dios, reconociendo la necesidad que se tiene de Dios y de su gracia.

Siguiendo estos principios podremos mantener las puertas cerradas, y a Satanás le será difícil presentar la tentación; sabe que va a errar el blanco.

Los pasos para la tentación. Satanás siempre se vale de tres pasos para presentar la tentación:

 Inspección -  Seducción -  Invasión.

I) Inspección: Relativo a lo ocular. Es el acto de mantenerte vigilado veinticuatro horas al día. Satanás no es omnipresente, pero tiene un ejército que nos vigila y le lleva información sobre nosotros, sabe con quién andamos, qué hacemos y de esta forma puede descubrir cuáles son nuestros deseos y anhelos para entrar en el segundo pasó que es la seducción.

Satanás conocía la vida de Job, cuáles eran sus bienes y cuántos hijos tenía, debido a la inspección que mantenía sobre él. Lo mismo hace con nosotros: él registra todos tus movimientos, y por causa de lo que expresas, muchas veces sabe lo que piensas. De modo que Satanás te conoce más de lo que tú te puedes conocer. De una cosa podemos estar seguros: Satanás como tentador, no duerme ni está jugando, él sabe lo que hace.

II) Seducción: del griego “Deleazo”. Significa atraer para atrapar. Es el acto de cebar como cuando colocas grano tras grano para conducir la gallina al encierro; es una figura que ilustra lo que Satanás hace al descubrir cuáles son tus deseos a través de la inspección.

La seducción es el acto de presentarte pequeñas e inofensivas tentaciones hasta llevarte a la más definitiva de todas. Esto fue lo que abordamos cuando tratamos a Satanás como destructor y devorador. Satanás es sutil en la seducción, él no produce espanto a fin de asegurarse de que no se le vaya la presa; Satanás en la seducción se mantiene oculto y desapercibido con el fin de que picotees el primer grano, llevándote a los siguientes hasta conducirte a la trampa mortal.
Reitero mi consejo como Maestro: Si hasta los momentos has salido ileso de algunas tentaciones, y Dios en su misericordia te ha librado de sus consecuencias, no juegues con el pecado, resiste al diablo y a la tentación, no entres en el jugueteo con Satanás, él no está jugando, él sabe lo que hace.

III) Invasión: La invasión en este caso no tiene que ver con la posesión, sino con el objetivo principal de la tentación que es la destrucción. El objetivo de Satanás es producir un caos total en la vida del hombre.
Satanás puede usar el pecado para destruir a tu familia, el Ministerio, las finanzas, la salud, la vida; llevándote a la ruina total de la cual muchos no salieron. El caso más triste registrado en las Escrituras es el de Sansón, que por entrar en el jugueteo con el pecado, fue destruido y aunque su espíritu fue salvo, su vida fue cortada. Es triste cuando la vida de un hombre es destruida por causa del pecado. No permitas que eso suceda con tu vida, no dejes que Satanás te invada o lo lamentarás por el resto de tus días.

Satanás está limitado como tentador.
Satanás no es un ser supremo o soberano para obligarme a hacer cosas que yo no quiera hacer; ni siquiera Dios lo hace, mucho menos Satanás tiene potestad para hacerlo. De modo que Satanás sólo tiene permitido presentar la oferta, de nosotros depende si la tomamos o la dejamos. Esto lo digo porque hay hermanos que dan razones equivocadas para excusarse ante el pecado, razones que voy a descartar a continuación:

I) Somos pecadores.  La Biblia no dice que somos pecadores, lo que sí dice es “que sí pecamos”, la posición que la Escritura nos da como hijos de Dios es de justo, de modo que no es la condición de pecador lo que me lleva a pecar, porque yo no soy un pecador, yo soy la “Justicia de Dios en Cristo”.
Nosotros, como hijos de Dios, no somos pecadores, nosotros pecamos lo cual es muy diferente; los únicos que tienen derecho a pecar son los que son justificados, los injustos no pecan, ellos son pecadores, el germen del pecado está en ellos.

II) Somos humanos. No es la condición humana la que nos conduce a pecar, puesto que Cristo no era de hierro colado, y no pecó; por otra parte, los ángeles no eran humanos y pecaron.

III) No pude con la tentación. La Biblia dice que Dios no permite tentación más de las que yo pueda resistir, esto indica que si mil tentaciones vienen a diario a mi vida, mil tentaciones yo puedo resistir, porque Dios no dejará que yo sea tentado más de lo que pueda resistir (1a Corintios 10:13).

IV) Me sentí solo y no tenía salida. La Biblia dice que juntamente con la tentación, Dios te da la salida, lo que indica que para toda tentación que venga de Satanás, Dios te ha provisto de los recursos para librarte de ella; no estamos indefensos luchando contra la tentación, recursos tenemos en Dios, por el Espíritu Santo y “Todo lo podemos en Cristo que nos fortalece”.

La causa por la cual cedemos ante la tentación y caemos en ella es por nuestra concupiscencia, porque nos gusta el pecado. No tenemos ninguna excusa.

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viernes, 25 de febrero de 2011

¿COMO SER UN HOMBRE ESPIRITUAL?

¿Qué es ser espiritual?
Ser espiritual es la posición que se obtiene como resultado de vivir una vida en el Espíritu.
¿Qué es vivir en el Espíritu?
Vivir en el Espíritu, es vivir una vida conforme o bajo la dirección del Espíritu; es vivir en la perfecta voluntad del Espíritu (Gálatas 5: 16).
¿Cómo y qué hacer para vivir una vida en el Espíritu?
Teniendo una mente espiritual.
¿Cómo se obtiene una mente espiritual?
Meditando en los asuntos del Espíritu.
¿Cómo se medita en los asuntos del Espíritu?
A través de su Palabra
El término “Meditar” indica: hacer un estudio preciso, conciso y detallado de los pensamientos (Josué: 1:8. Salmos 1:2. Salmos 119: 97.104).

“Nunca se apartará de tu boca este libro de la ley, sino que de día y de noche meditarás en él…” Josué 1:8.

“Bienaventurado el varón que no anduvo en consejo de malos, ni estuvo en camino de pecadores, ni en silla de escarnecedores se ha sentado; sino que en la ley de Jehová está su delicia, y en su ley medita de día y de noche” (Salmo 1:2).

Meditar en la Palabra nos lleva a tener un estado mental, una mente espiritual. Pablo presenta en sus Epístolas siete estados de mente: Mente carnal, corrompida, entenebrecida, vana, cauterizada, reprobada y espiritual.
Dios tiene que sacarnos de cualquiera de estos estados de mente y llevarnos a la mente espiritual para poder vivir en el Espíritu.

De acuerdo al estado de mente que obtengamos, tendremos unos comportamientos y unas actitudes. Esto es corroborado en la carta que el Apóstol Pablo escribe a los Efesios.

“…entre los cuales todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y los pensamientos…” (Efesios 2:3).

• Todos nuestros hechos y nuestros dichos están en proporción directa de lo que pensamos.

• Toda acción tiene como precedente un pensamiento.

• Nuestra vida se moverá más en pos del pensamiento más dominante.

• Siembra un pensamiento y cosecharás una acción, siembra una acción y cosecharás un hábito, siembra un hábito y
 Cosecharás un carácter, siembra un carácter y cosecharás un destino.

El problema del hombre no está en lo que hace, sino en lo que pensó hacer, porque conforme a cómo piensa, actúa.
Por esta causa, el blanco que Satanás tiene para vencernos en la batalla es la mente; si Satanás logra que nosotros meditemos en sus pensamientos, es una ventaja que tiene para ganar la batalla.
Nunca progresaremos en la vida espiritual a menos que nuestro pensamiento se ponga en armonía con Dios y con su Palabra (2ª Corintios 10:5).

Por eso es imposible controlar los deseos e impulsos de la carne si primero no tomamos control de los pensamientos que la activan. De allí la importancia que tienen los elementos con los cuales alimentamos nuestra mente. Debemos tener cuidado de lo que oímos, vemos y leemos.

Por eso Pablo dijo: “Que en todo lo verdadero, lo honesto, lo justo, lo puro, lo amable, lo de buen nombre, lo virtuoso, en esto pensad” (Filipenses 4:8).

Pablo dijo “las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres” (1ª Corintios 15:33).

¿Por qué las malas conversaciones corrompen las buenas costumbres? Porque al corromper tu mente, corromperán tus acciones.

Según el Apóstol Pablo, la única forma en que podemos vestirnos del nuevo hombre y despojarnos del viejo, es que tengamos una mente renovada por la Palabra.

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad”. (Efesios 4:22.24)

El término griego que aparece para hacer referencia a la “Renovación de la mente” es “Ananeoo”, que es un término compuesto: “Ana-Atrás. Neoo-Nuevo”, por lo que indica: retroceder para volver a comenzar.

Pablo insta al creyente a despojarse de todos los pensamientos ajenos a la verdad de Dios, para regresar al comienzo, y como un niño aprender el lenguaje de Dios, para tener Sus pensamientos, hablar y actuar como Él.

El término que se utilizó en el griego para la renovación de la mente da la idea de: “hacer joven la mente”.
La renovación de la mente aparece gramaticalmente como un imperativo durativo continuo, que indica un ejercicio diario a tiempo y fuera de tiempo.

Imperativo: Es una orden, un mandato.

Durativo: Que se ejercite en el momento de la orden. Es ya.

Continuo: Que lo mantengas en la acción, y no abandones el ejercicio.

El “Renovar el espíritu de vuestra mente” no se trata de la misma mente en sus poderes naturales de la memoria, juicio y percepción; sino “El espíritu de la mente”, que en el sentido figurado tiene que ver con aquel tipo de pensamiento que, bajo el poder del Espíritu Santo que mora en el creyente, es dirigido hacia Dios, en el goce de la comunión con el Padre y con su Hijo Jesucristo, en el cumplimiento de la voluntad de Dios a través del conocimiento de la Palabra.
Una vez que haya logrado despojarme del viejo hombre y vestido del nuevo, he librado la batalla con mis propias pasiones, mi alma y la carne; entonces podré librar las batallas que se me presenten (Santiago 4:7).

Según Romanos 13:12.4; Gálatas 5:16; Efesios 4:22.32; Colosenses 3:5.10. Somos nosotros los llamados a librar nuestras propias batallas internas, Dios no lo va hacer por nosotros. Una vez que hemos librado nuestras propias batallas, libraremos las batallas en el mundo exterior.

Ten presente que librar las batallas en nuestro interior no es un asunto fácil. Proverbios 16:32 dice: “Que le es más fácil a un hombre dominar una ciudad completa que a su propio espíritu.

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jueves, 10 de febrero de 2011

PARA SER PROSPERADOS POR DIOS EN EL AREA DE LAS FINANZAS, PRIMERO HAY QUE TENER UN CARACTER DE MAYORDOMO


La mayordomía para la Bendición.

"3Como todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel que nos llamó por su gloria y excelencia, 4por medio de las cuales nos ha dado preciosas y grandísimas promesas, para que por ellas llegaseis a ser participantes de la naturaleza divina, habiendo huido de la corrupción que hay en el mundo a causa de la concupiscencia; 5vosotros también, poniendo toda diligencia por esto mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud, conocimiento; 6al conocimiento, dominio propio; al dominio propio, paciencia; a la paciencia, piedad; 7a la piedad, afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor. 8Porque si estas cosas están en vosotros, y abundan, no os dejarán estar ociosos ni sin fruto en cuanto al conocimiento de nuestro Señor Jesucristo. 9Pero el que no tiene estas cosas tiene la vista muy corta; es ciego, habiendo olvidado la purificación de sus antiguos pecados. 10Por lo cual, hermanos, tanto más procurad hacer firme vuestra vocación y elección; porque haciendo estas cosas, no caeréis jamás. 11Porque de esta manera os será otorgada amplia y generosa entrada en el reino eterno de nuestro Señor y Salvador Jesucristo.
2ª Pedro 1:3.11.

El principio de la bendición está determinado, de que seamos buenos administradores ante Dios. Entendiendo que la administración no se limita al dinero. La administración se ajusta y abarca todo lo que tenga relación con el hombre.

En el Evangelio de Lucas, nos da un ejemplo de la buena administración, el texto dice: “Y dijo el Señor: ¿Quién es el mayordomo fiel y prudente al cual su Señor pondrá sobre su casa, para que a su tiempo le dé su ración? Bienaventurado aquel siervo al cual, cuando su Señor venga le halle haciendo así, en verdad os digo que le pondrá sobre todos sus bienes”. Lucas 12:42.44.

Administrar es: El arte de gobernar, dirigir, gerencial, cuidar,

La buena administración trae como resultado la economía. La economía indica: Reservar, mantener, guardar, propiamente economizar.

El no ser un buen administrador ante Dios, hace que entremos en la malversación, lo cual es aborrecido por Dios.

El término “Administrador”, viene del griego “Oikonomia”, que la mejor traducción al español es “mayordomo”.

En 1ª Corintios 4:2, dice: “Ahora bien, se requiere de los administradores (mayordomo), que cada uno sea hallado fiel”.

Tito 1:7, dice: “Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios”.

Mayordomo: Es aquel que administra y cuida posesiones que no son de su propiedad, recursos que le fueron confiados para cumplir los propósitos de su amo.

El dueño de los bienes puede depender de un mayordomo consciente que conoce la responsabilidad que conlleva la mayordomía. Para el amo, la calidad de su mayordomía es más importante que la cantidad de bienes que se le confía.

Por esta causa, para Dios como el amo de los bienes del Reino, está más interesado en el carácter y los motivos del mayordomo que en los bienes que se le entregan para administrar, porque de esto depende su fidelidad.

Nuestro carácter como “Mayordomo” es lo que determina cuan útiles podemos ser en las cosas que nos han sido confiadas y la responsabilidad que asumamos ante los bienes que se nos entregan. Un carácter adecuado y bien formado en línea de la responsabilidad, está estrictamente relacionado con el ser útil y ser fiel a su Señor.

Cuando un creyente tiene el carácter ajustado a la responsabilidad conllevándolo a la: Seriedad, el respeto, la consideración, el esfuerzo, la abstinencia, el compromiso, la dedicación, la constancia, la abnegación; siempre en su mayordomía será aprobada por Dios, y por ende, seguirá recibiendo de Él sus recursos y bienes sin medidas, sintiéndose Dios orgulloso de su mayordomía, escuchando los elogios de su señor cuando le diga: “…: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré…” Mateo25:21.

Hay áreas que un mayordomo debe administrar con excelencia, antes de recibir los recursos de Dios:

1) Lo primero que un ser debe administrar para ser un buen mayordomo, es su propia vida que indica su ser su existir.

En Génesis 2:15.17, aparece este principio. Después que Dios le confió al hombre la administración del huerto y las propiedades que había en él, les dijo encarecidamente que guardarán su vida, de esto dependía la administración del Edén.

El que un ser tenga dominio propio, es la virtud más grande que tiene para dominar y administrar las demás cosas.

El término “Dominio propio” viene del Griego “Enkrateia” tiene que ver con la fuerza de voluntad.

El tener “Dominio propio” se conoce como el poder controlador de la voluntad bajo las operaciones del Espíritu Santo. Hechos. 24:25.

El “Dominio Propio”: Está en someterse a la voluntad de Dios a favor de sus demandas que están reveladas en su palabra 2ª Pedro 1: 3.9.

El “Dominio Propio”: Tiene que ver con el sometimiento del carácter y de los deseos carnales. Es el nivel de disciplina que tiene la persona evitando que la vida se desmorone; tiene que ver con uno que se retiene por dentro, (Tito.1:8) es tener cuidado de uno mismo 1ª Timoteo 4:16.

“Por esta causa te dejé en Creta, para que corrigieses lo deficiente, y establecieses ancianos en cada ciudad, así como yo te mandé; el que fuere irreprensible, marido de una sola mujer, y tenga hijos creyentes que no estén acusados de disolución ni de rebeldía. Porque es necesario que el obispo sea irreprensible, como administrador de Dios; no soberbio, no iracundo, no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino hospedador, amante de lo bueno, sobrio, justo, santo, dueño de sí mismo” Tito 1:5.8.

“Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo…”1ª Timoteo 4:11.16.

El “Dominio Propio”: Es La fuerza de la voluntad que un ser tiene para tomar decisiones sabias y dar pasos firmes y concretos. Si no tenemos dominio sobre nuestra propia vida, y no sabemos administrarnos a nosotros mismos, nunca podremos administrar los recursos de Dios.

Nunca olvides, que somos nosotros los llamados a renunciar a los deseos carnales, Dios no lo va hacer por nosotros. Nunca le pidas a Dios que te quite lo que tú tienes que dejar, ten Dominio propio sobre ti mismo, y serás un triunfador en la vida.

“La noche está avanzada, y se acerca el día. Desechemos, pues, las obras de las tinieblas, y vistámonos las armas de la luz. Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne” Romanos 13:12.14.
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los deseos de la carne” Gálatas 5:16.

“En cuanto a la pasada manera de vivir, despojaos del viejo hombre, que está viciado conforme a los deseos engañosos, y renovaos en el espíritu de vuestra mente, y vestíos del nuevo hombre, creado según Dios en la justicia y santidad de la verdad. Por lo cual, desechando la mentira, hablad verdad cada uno con su prójimo; porque somos miembros los unos de los otros. Airaos, pero no pequéis; no se ponga el sol sobre vuestro enojo, ni deis lugar al diablo. El que hurtaba, no hurte más, sino trabaje, haciendo con sus manos lo que es bueno, para que tenga qué compartir con el que padece necesidad. Ninguna palabra corrompida salga de vuestra boca, sino la que sea buena para la necesaria edificación, a fin de dar gracia a los oyentes. Y no contristéis al Espíritu Santo de Dios, con el cual fuisteis sellados para el día de la redención. Quítense de vosotros toda amargura, enojo, ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como Dios también os perdonó a vosotros en Cristo. ” Efesios 4:22.32.

“Haced morir, pues, lo terrenal en vosotros: fornicación, impureza, pasiones desordenadas, malos deseos y avaricia, que es idolatría; cosas por las cuales la ira de Dios viene sobre los hijos de desobediencia, en las cuales vosotros también anduvisteis en otro tiempo cuando vivíais en ellas. Pero ahora dejad también vosotros todas estas cosas: ira, enojo, malicia, blasfemia, palabras deshonestas de vuestra boca. No mintáis los unos a los otros, habiéndoos despojado del viejo hombre con sus hechos, y revestido del nuevo, el cual conforme a la imagen del que lo creó se va renovando hasta el conocimiento pleno” Colosenses 3:5.10.

Ten presente que librar las batallas en el interior no es una cosa fácil. Proverbios 16:32, dice: “Que le es más fácil a un hombre dominar una ciudad que a su propio espíritu”

El Dominio propio: Tiene que ver con la prudencia, la prudencia es hija de la sabiduría. La prudencia nace de la sabiduría, la prudencia es la sabiduría práctica.

La sabiduría es el arte y la sagacidad que se tiene para transmitir el conocimiento sea en dichos o en hecho. La prudencia es el complemento de la sabiduría, pero el conocimiento es el complemento de la prudencia. Por esta causa: No se puede proceder en prudencia manifestando la sabiduría si no hay conocimiento,

En una vida de pecado viviendo deliberadamente en: Imprudencia, en insensatez, en necedad, en obstinación, en rebeldía, nunca calificamos ante Dios para ser sus mayordomos, y su primera causa es; que Él sabe que le daríamos mal uso a los recursos que ponga en nuestras manos. Lo más grande de la mayordomía no está en que el mayordomo pueda confiar en su Señor, sino que el Señor pueda confiar en el mayordomo.

Hay áreas en nuestras vidas en las que todavía estamos atados por causa de pecados internos y ocultos que solo nosotros somos testigos de ellos, áreas que tenemos que liberar renunciando a todo tipo de maldad, no nos engañemos, Dios no puede ser burlado todo lo que el hombre siembra eso recibirá, si siembras café cosecharas café, si siembras cacao cosecharas cacao, si andas mal internamente todo lo que hagas te saldrá mal, nunca tendrás el apoyo de Dios.

Aunado a esto, debes entender, que el pecado es como la fuerza de gravedad que si te descuidas te desploma súbitamente sin advertencia, al caso, que Puedes estar dos meses escalando una montaña, si te resbalas no vas a tardar dos meses para caer, caes de una vez.

El pecado degrada la vida de los hombres, cercena la posibilidad de prosperar, de surgir, y de avanzar en el propósito de Dios.

El pecado mata, hurta, destruye, llevando hacer al hombre estéril en la vida y en los planes de Dio

Por todo esto debemos ser administradores de nuestro propio ser para administrar los recursos y bienes de Dios.
La vivencia es factor determinante para llevar con éxito un Ministerio.
La vivencia en lo que hemos aprendido en los principios de Dios, es un factor muy determinante para conducir a otros a la perfección, y a la consolidación.

Los Apóstoles instaron mucho acerca de la vida intachable en la que nos debemos conducir para apacentar la grey de Dios.

1) “Ruego a los ancianos que están entre vosotros, yo anciano también con ellos, y testigo de los padecimientos de Cristo, que soy también participante de la gloria que será revelada: Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros, cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino siendo ejemplos de la grey” 1ª Pedro 5:1.3.

2) “Hermanos, sed imitadores de mí, y mirad a los que así se conducen según el ejemplo que tenéis en nosotros. Porque por ahí andan muchos, de los cuales os dije muchas veces, y aun ahora lo digo llorando, que son enemigos de la cruz de Cristo; el fin de los cuales será perdición, cuyo dios es el vientre, y cuya gloria es su vergüenza; que sólo piensan en lo terrenal” Filipenses 3:17.20.

3) Este mandamiento, hijo Timoteo, te encargo, para que conforme a las profecías que se hicieron antes en cuanto a ti, milites por ellas la buena milicia, manteniendo la fe y buena conciencia, desechando la cual naufragaron en cuanto a la fe algunos, de los cuales son Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendan a no blasfemar” 1ª Timoteo 1:18.20.

4) “Si esto enseñas a los hermanos, serás buen ministro de Jesucristo, nutrido con las palabras de la fe y de la buena doctrina que has seguido. Desecha las fábulas profanas y de viejas. Ejercítate para la piedad; porque el ejercicio corporal para poco es provechoso, pero la piedad para todo aprovecha, pues tiene promesa de esta vida presente, y de la venidera. Palabra fiel es esta, y digna de ser recibida por todos. Que por esto mismo trabajamos y sufrimos oprobios, porque esperamos en el Dios viviente, que es el Salvador de todos los hombres, mayormente de los que creen. Esto manda y enseña. Ninguno tenga en poco tu juventud, sino sé ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza. Entre tanto que voy, ocúpate en la lectura, la exhortación y la enseñanza. No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio. Ocúpate en estas cosas; permanece en ellas, para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren” 1ª Timoteo 4:6.16.

5) “Pero tú habla lo que está de acuerdo con la sana doctrina. Que los ancianos sean sobrios, serios, prudentes, sanos en la fe, en el amor, en la paciencia. Las ancianas asimismo sean reverentes en su porte; no calumniadoras, no esclavas del vino, maestras del bien; que enseñen a las mujeres jóvenes a amar a sus maridos y a sus hijos, a ser prudentes, castas, cuidadosas de su casa, buenas, sujetas a sus maridos, para que la palabra de Dios no sea blasfemada. Exhorta asimismo a los jóvenes a que sean prudentes; presentándote tú en todo como ejemplo de buenas obras; en la enseñanza mostrando integridad, seriedad, palabra sana e irreprochable, de modo que el adversario se avergüence, y no tenga nada malo que decir de vosotros. Exhorta a los siervos a que se sujeten a sus amos, que agraden en todo, que no sean respondones; no defraudando, sino mostrándose fieles en todo, para que en todo adorne la doctrina de Dios nuestro Salvador;… Esto habla, y exhorta y reprende con toda autoridad. Nadie te menosprecie” Tito 2:1.15.

La moral, la integridad, la ética, y la equidad; es como un gran piso, que con derechos podemos desarrollar nuestra fe, podemos ejercer autoridad, y podemos ser administradores de los bienes del Reino. Por lo contrario perderíamos ante Dios y el mundo que nos rodea todos los derechos para seguir fungiendo en el llamado que hemos recibido de Dios.

Charles Swindoll plasmo en uno de su libro una verdad que me hizo reflexionar en grande, le dijo:

>“Podemos seguir siendo el mejor cirujano del mundo, siendo el más grande de los promiscuos”.

>Podemos seguir siendo el mejor juez de una nación, siendo el más arrogante y soberbio que haya existido en el mundo”.

>“Podemos seguir siendo el magnate más prestigioso de las naciones con los más altos niveles de corrupción financiera en la que se haya vivido”.

>“Pero nunca, nunca, nunca; podemos desarrollar en éxito el Don Ministerial que hemos recibido de Dios sumergidos en el pecado. Porque el Don Ministerial no es una Profesión es una Vocación es un llamado, y te debes a un ser que su naturaleza es pura santidad”.

No te engañes, Dios no puede ser burlado, lo que tu siembra lo vas a recibir. En Dios no hay atajo como para caerle adelante.

Charles Swindoll, le dijo a Dios en una de sus oraciones al ver la urgencia que hay en nuestras congregaciones de la vida de santidad en nuestros Ministerios, dijo: “Señor porque los tiempos de Safira y Ananías no vuelven” El cual tuvo una respuesta muy acertada, Dios le dijo: “Si esos tiempos volvieran, cada templo en su sótano tendría que tener una morgue para depositar los muertos que hubieran, pero conforme comencé la obra la voy a terminar, voy a marcar un precedente en los tiempos fínale como lo marque en el principio de una Iglesia naciente. Yo vengo a buscar una Iglesia sin manchas ni contaminación”

Juan el Apóstol dice: “Hijitos, guardaos de los ídolos” 1ª Juan 5:21.

Según el pensamiento del que escribe y el contexto, el término “ídolo” que aparéese en el pasaje no se refiere a imágenes, sino a todo lo que el mundo te ofrece que te llama la atención, dándole lugar en tu vida fascinándote por completo, pasando a tener dominio de ti quitándole a Dios el lugar que le pertenece.

Hay cuatro áreas en las que te tienes que guardar, y evitar caer en ellas. De lo contrario estarás creando un ídolo que ocupara el lugar de Dios, y a su vez crearas un Frankeisteins, un mostró que no vas a poder dominar.

I) La Fortuna: La codicia al dinero, si no tienes dominio de ella te destruirá. Pablo dijo: “Porque raíz de todos los males es el amor al dinero, el cual codiciando algunos, se extraviaron de la fe, y fueron traspasados de muchos dolores” 1ª Timoteo 6:10.

La codicia al dinero puede llevar a una persona a: Mentir, engañar, traicionar, competir, difamar, calumniar, cometer acto de homicidio; entre otros. Y finalmente lo puede conducir a su propia destrucción. El ejemplo más claro lo tenemos en Judas que por dinero traiciono a su mejor amigo, a su maestro.

II) La Fama: Relativo a la sed de prestigio, el ser aplaudido y reconocido. Alguien dijo, que la sed de prestigio es más tentadora que las riquezas mismas, que por igual te pueden desviar de la fe e impulsarte a cometer actos impuros con el fin de alcanzar el estrellato. La sed de prestigio es un principio satánico que viene del mismo infierno.

III) El Poder: deseo de controlar y estar sobre otro.

IV) Placer Sexual: Cualquier tipo de Fornicación.


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