lunes, 30 de enero de 2012

EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DE LA ADORACION

EL SIGNIFICADO Y EL VALOR DE LA ADORACION

Lectura: Juan. 4:20.24. Hebreos. 13:15.

Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta. Nuestros padres adoraron en este monte, y vosotros decís que en Jerusalén es el lugar donde se debe adorar. Jesús le dijo: Mujer, créeme, que la hora viene cuando ni en este monte ni en Jerusalén adoraréis al Padre. Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Más la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren. Juan4:19.24.

Introducción.
>La adoración tiene tanto significado y valor para Dios en la vida del hombre, que Jesús siendo el Teantropos el Dios hombre, en su humanidad hizo de la adoración un estilo de vida. La adoración formó parte de su vida devocional. 

Un ser con todos los honores para recibir toda la adoración del mundo, toma una actitud de humildad ocupando la posición de un adorador y presentar así su adoración al Creador. Jesús dijo a la samaritana: "Nosotros adoramos” (Juan 4:22). Según el pasaje, Jesús se cuenta entre los adoradores aun siendo Dios, porque como Dios conoce el valor que hay en la adoración y como hombre asume esa verdad. 

>La adoración tiene su trascendencia desde el tercer cielo. Según el libro de Isaías los Serafines forman un cortejo que se encargan de estar delante de la presencia de Dios en voluntad propia en adoración día y noche en forma permanente; leamos el pasaje.

“En el año que murió el rey Uzías vi yo al Señor sentado sobre un trono alto y sublime, y sus faldas llenaban el templo. Por encima de él había serafines; cada uno tenía seis alas; con dos cubrían sus rostros, 
con dos cubrían sus pies, y con dos volaban. Y el uno al otro daba voces, diciendo: Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria.” Isaías 6:1.3.

“Y delante del trono había como un mar de vidrio semejante al cristal; y junto al trono, y alrededor del trono, cuatro seres vivientes llenos de ojos delante y detrás…Y los cuatro seres vivientes tenían cada uno seis alas, y alrededor y por dentro estaban llenos de ojos; y no cesaban día y noche de decir: Santo, santo, santo es el Señor Dios Todopoderoso, el que era, el que es, y el que ha de venir. Y siempre que aquellos seres vivientes dan gloria y honra y acción de gracias al que está sentado en el trono, al que vive por los siglos de los siglos” Apocalipsis. 4:6.9.

El único momento que la adoración celestial se interrumpió en los cielos, fue durante la muerte de Jesús en el calvario. Así lo registran las Escrituras.

“…Dios fue manifestado en carne, Justificado en el Espíritu, Visto de los ángeles, Predicado a los gentiles, Creído en el mundo, Recibido arriba en gloria” 1ª Timoteo 3:16.

El término “Recibido arriba en gloria” que aparece en el capítulo antes mencionado, da la idea, de que en su ascensión se manifestaron júbilos con gran algarabía proclamando la victoria que obtuvo Jesús sobre la muerte y las tinieblas, condición, que anteriormente había dejado un silencio y una tensión en la esfera celestial. Dicha ascensión rompió con el silencio dando lugar a una celebración y jubilo.

Para corroborar lo antes dicho, las Escrituras dan testimonio, que al nacer Jesús en la ciudad de Belén, fue motivo de alabanzas de gran gozo para los Ángeles, todo lo contrario cuando se produjo en Él las muertes, dándose la ley del antónimo.

“Había pastores en la misma región, que velaban y guardaban las vigilias de la noche sobre su rebaño. Y he aquí, se les presentó un ángel del Señor, y la gloria del Señor los rodeó de resplandor; y tuvieron gran temor. Pero el ángel les dijo: No temáis; porque he aquí os doy nuevas de gran gozo, que será para todo el pueblo: que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es CRISTO el Señor. Esto os servirá de señal: Hallaréis al niño envuelto en pañales, acostado en un pesebre. Y repentinamente apareció con el ángel una multitud de las huestes celestiales, que alababan a Dios, y decían: ¡Gloria a Dios en las alturas¡…” Lucas 2:8.14.

Por otra parte las Escrituras dicen: Que cuando un pecador se arrepiente hay gozo en el cielo. Todo lo contrario se dio, cuando Dios tuvo que cargar a su hijo con el germen del pecado.

“Os digo que así habrá más gozo en el cielo por un pecador que se arrepiente,…” Lucas 15:7. 

El Apóstol Pablo entendió esta verdad concerniente a la trascendencia de la adoración y la dignidad que tiene Dios de ella, que dejo establecido en algunas de sus cartas, en forma imperativa la disposición voluntaria de parte del creyente la adoración hacia Dios. 

“Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional” Romanos 12:1. 

Si tomamos a Romanos 12:1 de la versión amplificada, podemos notar con mayor precisión lo que Pablo quiso expresar. Citemos el pasaje: 

"Por lo tanto, mis hermanos, mediante la intensa misericordia de Dios hacia nosotros, ofrézcanse a Dios como sacrificio vivo, dedicado a su servicio, agradándole a Él. Esta es la verdadera adoración que deben ofrecer”.

El escritor a los Hebreos corrobora en forma imperativa la disposición que debe tener el creyente en adoración hacia Dios.

"Así que, ofrezcamos siempre a Dios, por medio de Él, sacrificio de alabanza, es decir, fruto de labios que confiesan su nombre". Hebreos 13:15.

Debemos estar claro que: En ninguna parte de las Escrituras se registra que Dios creó al hombre como instrumento de adoración; y tal retribución tampoco se le puede aplicar a la Iglesia. Dios no hizo robots, sino hombres genuinos, que con voluntad, gusto, deseo, amor, y compromiso; decidan estar en adoración delante de Él. 

LA IMPORTANCIA DE CONOCER LA MATERIA.

Un adorador, para ser verdadero adorador y presentar una verdadera adoración (genuina espiritual), debe conocer ciertas verdades concerniente a la adoración.

Jesús dijo que bajo la ignorancia no se puede ser un verdadero adorador, ni presentar una verdadera adoración.

En Juan 4:22 Jesús dijo a la samaritana "Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos;..."

En la versión amplificada dice: "Ustedes no saben a quién adoran; pero nosotros sabemos a quién adoramos".

La versión de las América dice: "Vosotros adoráis lo que no conocéis; nosotros adoramos lo que conocemos".
El conocimiento en el ámbito de la Adoración, es un requisito sine qua-non para calificar como adorador y presentar la adoración genuina y eficaz. Nunca podremos aplicar con exactitud lo que no conocemos.
Hay un principio establecido en la Palabra, que indica: Que nunca podemos aplicar lo que no conocemos, y nunca podemos conocer lo que no tenemos. Según el principio, lo importante no es tener sino conocer, y no es conocer sino aplicar.
Jesús dijo: “De lo que conocemos hablamos y de lo que sabemos testificamos” (Juan 3:11) Según el pasaje nunca podemos hablar lo que no conocemos y nunca podemos testificar lo que no sabemos.
Pablo dijo: “En parte conocemos y en parte profetizamos”. Según el pasaje nunca podemos profetizar más de lo que conocemos, (1ª Corintios 13:9) todas nuestras acciones están limitadas a un conocimiento. 
El calificar para ser un adorador y presentar una verdadera adoración está en proporción directa de conocer los principios que demanda la adoración que compone un sistema.
Un sistema es: El conjunto de normas y de principios que están establecidos para que al conocimiento y la aplicación de ellos se puedan alcanzar los objetivos. 

El ente para adorar debe conocer: Qué es la adoración, elementos de la adoración; los medios que se prestan para expresar la adoración; la diferencia que hay entre la adoración y la alabanza; factores determinantes en el adorador y en la adoración; verdades intrínsecas en la adoración; el valor que tiene la adoración para Dios; motivos para adorar; conocer el sujeto de mi adoración; entre otros.

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sábado, 28 de enero de 2012

MOTIVOS PARA VIVIR EN FE

MOTIVOS PARA VIVIR EN FE. 

a) Es un llamado de Dios.

En la cartas a los hebreos está registrado el vivir en fe como un llamado en forma imperativa. Analicemos el pasaje:

“Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe…” (Hebreo 12:1). 

Como verdad circunstancial no debemos olvidar que la carta a los hebreos fue escrita a un grupo de judíos que abandonaron el judaísmo por causa del cristianismo, y que estaban sufriendo persecución por ser considerados herejes y blasfemos. Se corría el riesgo de que los judíos convertidos al cristianismo vieran dicha persecución como procedencia de Dios en castigo por el abandono de sus creencias y prácticas judías. Quien le escribe la carta, les insta a no abandonar la carrera que comenzaron, poniendo su mirada en aquel que fue vituperado, flagelado, condenado, y asesinado por su propio pueblo (los judíos), por causa de sus creencias que estaban en contraste con las tradiciones judías.

Cabe destacar que aunque esto fue escrito bajo una circunstancia específica, se debe tomar y aceptar como una verdad trascendental, en forma imperativa, como mandamiento a todo creyente cuya fe y fidelidad a Dios sea puesta a prueba por circunstancias adversas.

En este pasaje, el escritor de los Hebreos nos insta a todo los cristianos a correr una carrera que se denomina: “La carrera de la fe”. Según la ilación del pensamiento -tomando como base el capítulo once-, el que escribe nos visualiza en un gran estadio donde tenemos como espectadores a personajes que corrieron dicha carrera de la fe y que nos dan ánimo y testimonio, según su propia experiencia, de que sí se puede correr en fe, porque Dios es fiel a sus promesas.

Hay quienes enseñan que esta “gran nube de testigos”, que nombra el capítulo doce, son: el mundo que nos rodea, y otros alegan que son los ángeles, negando que son los personajes nombrados en el capítulo once, alegando que los muertos no pueden ser testigos. Esta posición es totalmente desvirtuada, herrada, fuera del contexto Bíblico por razones que voy a presentar a continuación:

El término “Por tanto” que aparece en el comienzo del capítulo se conoce gramaticalmente como una preposición que indica una continuidad de lo que se venía diciendo, es un “por consiguiente”. El afirmar que la nube de testigo que se nombra en el capítulo es el mundo que nos rodea o los ángeles, quebranta el principio de interpretación denominado la “ilación del pensamiento”, ya que en el pasaje anterior no se hace mención del mundo ni de los ángeles.

No debemos olvidar que quien escribe está presentando a los testigos bajo una figura retórica denominada “apóstrofe”, que es cuando se le dan cualidades humanas a personas que no están presentes o que incluso ya han fallecido.

“La gran nube de testigo” que presenta el escritor de los hebreos en el capítulo doce, no son meros observadores en la tribuna, curiosos por ver cómo nos desempeñamos; sino que son todos los “héroes de la fe” nombrados en el capítulo once, que están como espectadores animándonos a que corramos sin detenernos, ya que ellos corrieron la carrera y lograron sus objetivos por fe.

Esos testigos son héroes de la fe que nos instan a correr y no desmayar en medio de las situaciones adversas, porque la meta, que es Cristo, no nos defraudará ni nos fallará, cumpliendo a cabalidad sus bendiciones y promesas, la cuales están registradas en su Palabra y miramos con el cristal de la fe. 

Debemos tener en claro que correr “la carrera de la fe” no es una opción, sino que es nuestra única opción. Vivir en fe es absoluto para poder ver la gloria de Dios manifestada en nuestras vidas. Jesús le dijo a Marta: “Si crees, verás mi gloria” (Juan 11:40), y en la carta a los Hebreos se describe este principio. 

“Pero sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan (en fe)”. (Hebreo 11:6)

Vivir una vida sin fe, en temores, dudas y ansiedades, es como vivir en las pasiones de la carne. Pablo dice que los que viven conforme a la carne no pueden agradar a Dios (Romanos 8:8), y el escritor de los Hebreos dice que sin fe es imposible agradar a Dios (Hebreos 11:6); tanto el creyente carnal como el incrédulo tienen un denominador común: que ninguno de los dos pueden agradar a Dios. Es tan letal y nocivo para la vida espiritual vivir en las pasiones pecaminosas, como el vivir sin fe y dejarse arrastrar por los temores, dudas, y ansiedades.

El vivir en dudas, temores, ansiedades, preocupaciones; es estar en el desagrado de Dios, es caminar en desgracia, es estar fuera del favor de Dios, es vivir de migajas, es caminar en las misericordias de Dios. Nosotros como hijos de Dios fuimos llamados a caminar y a gozar de la abundancia de Dios, y eso sólo es posible obtenerlo por fe.

b) La fe es parte de la naturaleza de Dios. No vivir en fe es vivir en contra de lo que Él es.

La carta a los Hebreos dice que Dios hizo el Universo por la Palabra, y que sustenta el Universo por la Palabra. En ambos casos el término griego que se utilizó fue “Rhema”, que indica una palabra dictaminada en fe.

“Por la fe entendemos haber sido constituido el Universo por Palabra (Rhema) de Dios…” (Hebreos 11:3).

Igualmente dice: “Dios sustenta toda las cosas con la palabra (Rhema) de su poder” (Hebreos 1:3).

El verbo “sustentar” que aparece en el pasaje, viene del griego “Fheron”, que indica: el acto de sostener como con el puño todas las cosas creadas, de forma que si la suelta todo se volvería a la nada, todo sería un caos.

La idea es dar a entender que aquel por medio del cual fueron creadas todas las cosas, es también el mismo por quien son conservadas, esto es: por una palabra creativa y sustentadora llena de fe; es decir, “sustentar” no sólo tiene que ver con la creación, sino con el mantenimiento de lo creado, y todo se da por fe.

La verdad y el sentido del mensaje radican en que la creación y el sostenimiento de lo creado se dieron y se dan por un “dictamen de fe”. 

Por todo lo que hemos analizado desde el punto de vista etimológico, haciendo referencia al término “Rhema” y “Fheron”, Dios por naturaleza es fe. 

Por otra parte, Jesús hace referencia a la fe de Dios. Según las versiones modernas de la Biblia, en Marcos 11:22, Jesús dijo: “Tened fe en Dios”; pero en el texto original no lo expresa de esta forma, sino que dice: “Tened la clase de fe que tiene Dios”. 

Hebreos 11:3 dice: “Dios hizo lo que se ve, de lo que no se veía”.

El Apóstol Pablo, en la carta a los Romanos, alega que “Dios llama a las cosas que no son, como si fuesen” (Romanos 4:17).

Si tomamos en cuenta las características y los valores de estos textos, tendremos como indicativo, sin duda alguna, que Dios por naturaleza es fe y opera en fe.

Por otra parte, hay que entender que todas las demandas de Dios son hechos cumplidos en Él: debemos ser santos, porque Él es santo; de la misma manera debemos vivir en fe, porque Dios es fe. 

No hay cosa que desagrade más a Dios que el hecho de que vivas dudando de Él. No creerle a Dios es alegar que Él es un mentiroso, y el Apóstol Juan dice que “de Dios no procede la mentira”. 

“…el que no cree a Dios, le ha hecho mentiroso, porque no ha creído en el testimonio que Dios ha dado…” (1ª Juan 5:10).

“…ninguna mentira procede de la verdad” (1ª Juan 2:21).

c) La fe en la Palabra es el complemento del Espíritu.

Al decir que la fe en la Palabra es el complemento del Espíritu, nos referimos a que el Espíritu Santo sin una Palabra confesada en fe, no podrá llevar a cabo en nosotros su obra.

En el griego existen tres términos para hacer referencia a la “Palabra” que son: Logos-Logion-Rhema.

Logos: Es el pensamiento de Dios, una declaración del conjunto de los pensamiento de Dios, un discurso, plática, dichos de instrucción, una palabra escrita, un testamento.

Logion: La declaración divina directa de Dios a los profetas, reyes y sacerdotes. El contenido de la ley de Moisés. En su sentido más completo 

Logion: Es el Oráculo de Dios; es la voz audible de Dios.

Rhema: Es una palabra específica y determinante confesada en fe.

Éste es el término que Pablo utilizó para hacer referencia a “La Espada del Espíritu”. Aquí la referencia no es a la Biblia entera como tal, sino a una porción de la Palabra, que se me ha revelado en el espíritu e iluminado en el alma, y en un momento determinado -para librar una situación o un conflicto especifico y determinante- la confieso en fe (Efesios 6:17).

Observe que el pasaje dice: “La Espada del Espíritu”, indicando que nosotros sólo la confesamos en fe, pero quien la ejecuta es el Espíritu Santo, produciendo Él los resultados. Por esta razón afirmamos que la fe en la Palabra es el complemento del Espíritu. Sólo la fe en la Palabra es lo que mueve al Espíritu. A Dios no lo mueven lágrimas de resignación e impotencia, a Dios lo mueve la fe en su Palabra.

La fe en una palabra que Dios dijo es tan determinante como complemento para la manifestación del Espíritu, que ni la condición de pecado en la que un individuo esté, detiene la manifestación de la unción cuando alguien deposita la fe en la palabra que dijo, Dios siempre honrará la fe de los oyentes en una palabra que alguien dijo independientemente sea su condición de vida. Por esta causa ahora usted va a entender, por qué Dios usó grandemente a hombres en el ejercicio de su ministerio en la condición de pecado en la que estaban, hasta que el pecado fue expuesto la luz. 

Hay un punto que debemos dejar muy detallado para evitar el “Fideísmo”, (rama de la Epistemología), el cual declara y afirma que: La Verdad tiene su fundamento en la fe, no la fe en la Verdad. 

Bajo esta creencia surgió el “Fideista”, que es la persona que deposita su fe en la fe. Su creencia no está depositada ni en la Verdad ni en la razón; sino en la fe. Esto es todo lo contrario a lo que enseñan las Escrituras. 

Es bueno haber aclarado este punto para evitar que se levanten Fideistas en nuestras congregaciones, que en vez de depositar su fe en la Verdad de la Palabra, la depositen en la fe de ellos o en la fe de otros. Hacer eso es quitarle el lugar que le corresponde a la Palabra como complemento de la fe, y es entrar en el campo de la herejía y de la apostasía. 

d) La fe es una fuerza espiritual que nos mantiene firmes e inconmovibles ante los ataques, por muy fuertes que sean. 

El Apóstol Juan dice que nuestra fe en Dios es la que nos sostiene y nos mantiene para vencer al mundo. La fe en una Palabra que Dios haya dicho, es lo que nos hará inconmovibles ante los ataques del enemigo o las situaciones adversas que vienen de la vida. Jesús le dijo al tentador, las tres veces que fue tentado: “Escrito está”. Es la fe en lo que está escrito, de lo que Dios dijo, lo que nos sostendrá. 

“Porque todo lo que es nacido de Dios vence al mundo; y ésta es la victoria que ha vencido al mundo, nuestra fe…”. (1ª Juan 5:4) 

Pablo dijo: “El justo por la fe vivirá”. Lo que indica: “subsistirá, se mantendrá firme ante los ataques de la vida”. 

“He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”. (Habacub 2:4)

“Más el justo vivirá por fe; y si retrocediere, no agradará a mi alma”. (Hebreos 10:38)

e) La fe está entre las armas que Dios le dio al creyente y es la de mayor utilidad. Es vital para las demás armas y de ella dependen las funciones de las otras. 

Cuando analizamos el capítulo seis de la carta que el apóstol Pablo escribe a los Efesios -haciéndoles referencia a las armas-, en el aspecto gramatical nos podemos dar cuenta que de la fe depende las funciones de las demás armas, y esto se puede entender tomando en cuenta el término “Sobre todo”. Esto indica que no hacer de la fe un estilo de vida, es vivir desprovisto de la fe como arma, y a su vez, neutralizar las funciones de las demás.

“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. Sobre todo, tomad el escudo de la fe…”. (Efesios 6:13.16) 

f) Vivir en fe es hacer de Dios la única fuente de provisión, y esto indica darle a Dios el primer lugar.

Darle a Dios el primer lugar en nuestras vidas es la máxima expresión de fe que podamos tener ante Su presencia. En nuestra vida de fe, Dios debe ocupar el primer lugar. En oportunidades acudimos a Dios cuando hemos agotado todos los recursos y no vemos resultados; y Él, por misericordia, nos atiende y nos auxilia.

Esto se dio en el caso de la mujer del flujo de sangre, que por ignorar y no conocer a Jesús, se desvió de la fuente y buscó otras opciones que le llevaron a gastar todo lo que tenía, al ver el fracaso, como última instancia, acudió a Jesús.

En nuestro caso es muy diferente, nosotros tenemos a Jesús, conocemos a Dios, somos templo del Espíritu Santo, entonces ¿por qué dejar a la Deidad en segundo lugar o como última opción?

“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote”. (Marcos 5:25.29).

Debemos conocer claramente la diferencia que existe entre la fuente y el medio:

La Fuente es de donde proceden todos nuestros recursos, es lo que suple y cubre todas nuestras necesidades.

La Fuente es de donde emanan las cosas, es de donde se deriva todo lo creado, y de donde proviene toda la existencia. Es la misma sustancia.

La Fuente es lo absoluto, lo verdadero, lo que no cambia, no mengua, no falla, no se devalúa, lo inefable, lo ilimitado, es lo que se mantiene en sí mismo, es lo independiente y autosuficiente.
Si estas verdades las llevamos a nuestras creencias, nuestra fuente es, y debería ser, Dios. Nadie debe ocupar su lugar.

El Medio es el elemento o canal que Dios usa para bendecirnos, y que está sujeto a cambios. En naturaleza, es todo lo contrario a la fuente.

Jesús en una de sus enseñanzas ilustró y mantuvo esta verdad, exhortando y reprendiendo a sus discípulos acerca del afán y la ansiedad, porque con dichas acciones estaban negando en lo absoluto el que ellos estuvieran haciendo de Dios su única fuente.

El término “Afán” que aparece en el pasaje que a continuación vamos a estudiar, proviene del griego “Merimnao” que indica: ansioso, perturbado, congojado; que en su más amplio mensaje encierra: extremadamente preocupado. 

“Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán…” (Mateo 6:25.34) 

Debemos observar que el término: “Hombres de poca fe” que aparece en el pasaje, está antes y después del término “No os afanéis”, indicando la fuerte reprensión que Jesús hace a sus discípulos por el afán; y a su vez demostrando el contraste excesivo que hay entre la fe y el afán.

Lo otro que debemos tomar en cuenta es que lo expresado por Jesús cuando dijo: “Porque los gentiles buscan todas estas cosas”, está en total contraste a lo que un participante del Reino debería hacer. Toda persona aliada al Reino debería buscar primeramente los beneficios del Reino, y entender por fe, que todas las demás cosas le vendrán por añadidura, porque él es parte del Reino.

Otra observación es que el término “gentiles”, en su mayoría se utiliza en las Escrituras para hacer referencia a los paganos e incrédulos perversos, gente que estaba ajena al Reino, que no tenían relación con Él, ni tienen su mentalidad. El mensaje y la reprensión de Jesús está en que como miembros del Reino, no deberíamos dejarnos dominar por el afán, sino deberíamos en una actitud de fe ocuparnos del Reino. 

En la interrogante que Jesús hizo cuando expresó: “¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestir?”, en escala de valores quiso dar a entender que todas las cosas que Dios creó, las hizo por causa del hombre, no hizo al hombre por causa de las cosas.

Dios no hizo Adán en un desierto y después le hizo la provisión. Dios hizo la provisión pensando en el hombre, indicando que para Dios el hombre es de mayor valor que las demás cosas creadas. El hombre es la corona de la creación.

Cuando nos centramos en esta verdad que está implícita en el mensaje de Jesús, no hay lugar para el afán. Entenderemos que por la fe, podemos descansar en el cuidado de Dios que es nuestra fuente. El Apóstol Pedro entendió esta verdad y lo dejó plasmado en las Escrituras cuando dijo: “Echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros”. (1ª Pedro 5:7)

El Rey David hizo de Dios su fuente. A pesar de que estaba en una dispensación diferente a la nuestra y en una posición espiritual caída, con toda seguridad, en una mentalidad de Reino, expresó: “Joven fui, y he envejecido, Y no he visto justo desamparado, ni su descendencia que mendigue pan” (Salmo 37:25).

Aprendamos esta verdad y nunca renunciemos a ella: No le demos a Dios el segundo lugar, no lo tengamos como nuestra segunda opción. Él, como la fuente, debe ser nuestra única opción. Bendiciones,bendiciones, beeendiciones

MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A.

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miércoles, 25 de enero de 2012

Diezmo y todo tipo de Ofrenda.

Diezmo y todo tipo de Ofrenda.

¿Por qué el Diezmar y Ofrendar es indispensable para alcanzar prosperidad financiera?

Porque además de ser un principio, hay ciertos valores y características dentro de la práctica del diezmo y de la ofrenda que comprometen a Dios a dar con generosidad.

Todavía no he conocido a alguien que se haya movido en dichos principios (Diezmar y Ofrendar) y que dentro de los principios se hayan dado ciertas características y valores, que Dios no les haya cumplido en respuesta a su generosidad.

En Proverbios 3:9.10 dice: “Honra a Jehová con tus bienes y con la primicia de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros y tus lagares rebosarán de mosto”.

En Filipenses 4:19 hay un principio establecido que solamente pueden gozar de ellos quienes cumplan con las demandas del dar. El texto dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús”.

Si analizas bien el pasaje desde el verso 14 dichas bendiciones, fueron declaradas por el Apóstol Pablo a la Iglesia de los Filipenses, que fue solicito
en dar, enviándole una ofrenda al Apóstol que estaba en Tesalónica cumpliendo con el Ministerio.

Si entendemos los valores y las propiedades de la mayordomía, nunca habrá una negación hacia Dios con los bienes que poseemos, ya que dichos bienes no nos pertenecen, sólo somos administradores.

A continuación vamos a desarrollar algunos aspectos negativos que han tomado algunos feligreses concernientes a la práctica del diezmo y la ofrenda:

> Creyentes que no diezman, porque tal práctica era para la ley.

> Creyentes que administran ellos mismo el diezmo.

> Creyentes que traen el diezmo pero no diezman.

> Creyentes que diezman por temor o por interés.

Antes de analizar dichas posiciones, voy a dar el concepto etimológico de los términos diezmo y ofrenda.

El término “Diezmo” es un término compuesto del hebreo (Diez-décima) (Mo-parte), uniendo los dos términos indica “Décima parte”

El término “Ofrenda” denota un presente que le pertenece al oferente y lo da en señal de gratitud y de adoración. Este término en el latín es: “Oblatus” que indica lo ofrecido, consagrado, dedicado, que en el español su equivalente es “Oblación” 

El Diezmo como práctica de la Ley

En cuanto a la primera posición, el Diezmar nunca tuvo su origen en la ley; antes que la ley fuese constituida ya existía la práctica del Diezmo entre los patriarca. Abraham diezmó (Génesis 14:20); Jacob también lo hizo (Génesis 28:22). 

Alegar que no se debe diezmar porque estamos en tiempos de la gracia, afirmando que el diezmo es de la ley es totalmente falso; porque el diezmo no tuvo su origen en la ley. El diezmo no fue instituido ni constituido bajo la Ley, el diezmo pasó a ser una ley para un pueblo específico (Malaquías 3:10. Levítico 27:30.34).

Algunos han creído que con la llegada de la dispensación de la gracia la práctica del diezmo fue anulada, pero Jesús fue muy cuidadoso cuando dijo: 

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. (Mateo 5:17)

Y dijo a los fariseos: “Más ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. (Lucas 11:42. Mateo 23:23) 

Con estas expresiones que quedaron demarcadas en estos pasajes, Jesús respaldó y corroboró la práctica del diezmo, situándolo en la perspectiva correcta.

Jesús representó y cumplió la ley y manifestando la gracia de Dios, no condenó ni caducó la práctica del diezmo; lo que Jesús condenó fue la forma hipócrita como los escribas y fariseos venían haciéndolo, dejando la justicia, la misericordia, la fe y el amor; dándole más importancia a la práctica del diezmo. Para Jesús es de suma importancia ambas cosa. 

Jesús dijo: “...esto (diezmar) es necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (justicia, misericordia, fe, amor) (Mateo 23:23. Lucas 11:42)

Nota. La práctica del Diezmo en la dispensación de la gracia en algunos aspectos está vigente; los valores y principios se mantienen, aunque los motivos y la forma de hacerlo son diferentes. Más adelante voy a detallar lo concerniente a los principios y valores.



La administración personal del Diezmo

En cuanto a la segunda posición de la administración personal del diezmo, pienso que por estado de conciencia se deben guardar los valores. El diezmo se debe llevar al alfolí que está representado en estos tiempos por la congregación donde te reúnes para brindar tributos a Dios, donde recibes el alimento espiritual. 

Esto lo digo porque hay personas en nuestras congregaciones que le llevan el diezmo a quien mejor les parezca, o hacen obras filantrópicas invirtiendo el diezmo en compras de artículos para después repartirlos a su merced. En lo personal no tengo problema que hagas practica de filantropía, o que le des dinero a quien quieras, pero hazlo con tu dinero, no tomes decisiones de lo que le pertenece a Dios.

Traer el Diezmo no indica diezmar

Según Génesis 28:20.22, Deuteronomio 13:14, y 26:1.10, el diezmar conlleva actitudes de adoración, agradecimiento y obediencia.

El diezmar se consideraba un acto ceremonial donde se hacían unas series de confesiones, y que en ellas estaba incluida la adoración, la gratitud y esto conllevaba la obediencia.

Si tomamos en cuenta los valores de dicha ceremonia, en estos tiempos estamos incurriendo en un error muy grave, estamos trayendo el diezmo pero no estamos diezmando. Como diezmadores debemos hacer del diezmo un motivo de adoración, siendo agradecido por nuestros bienes y beneficios adquiridos por Dios y vivir en total obediencia hacia Él. 

Todo esto se debe hacer en un acto de confesión. El no diezmar tomando en cuenta las demandas de dicha ceremonia, conlleva al feligrés a ser un desobediente, un malagradecido y no califica para ser un adorador.
Diezmar por temor o interés

Según la Hamartiología el principio de Dios es hacer juicio de las cosas que se hacen tomando en cuenta el motivo del corazón; Dios nunca toma en cuenta la obra para emitir juicio si no los móviles que te impulsaron a hacer las cosas. No es lo que haces lo que cuenta para Él, si no el por qué lo hiciste. 

>Uno de los motivos e impulsos negativos que lleva a la Iglesia a diezmar es el temor a perder sus bienes por causa del devorador. El temor, derivado del termino griego “Phovia”. Según sus características es un principio satánico y no procede de Dios.

El hacer las cosas en temor es un motivo incorrecto y es operar en contra de la naturaleza de Dios y por ende, dichas obras serán aborrecidas por Él. Nada de lo que hagamos en temor agrada a Dios, incluyendo el diezmar. Si lo que me impulsa a mí a diezmar es el temor al devorador, indica que si no hubiera devorador nunca diezmaría. Como Ministro me veré en la obligación de tener que darle gracias a Dios por el diablo, que obliga a un grupo de feligreses a diezmar. ¡Esto es el colmo!

>El otro impulso negativo que lleva al creyente a diezmar es el interés de ser bendecido; tratan de comprar la bendición de Dios con su dinero, no sabiendo que todas las bendiciones que proceden de Él fueron compradas y pagadas por Jesús en la cruz del calvario. Tratar de comprar lo que Jesús ya pagó es herejía ante los ojos de Dios. Según el testimonio de Pablo, nosotros, como creyentes, ya hemos sido bendecidos con toda bendición que procede del mundo espiritual (Efesios 1:3).

Muchas veces damos como si estuviésemos en un casino: mientras más le damos a Dios, más Él nos debe dar a nosotros; si bendecimos a Dios con nuestro dinero, Él nos bendecirá a nosotros dándonos más dinero; si no doy, Dios no me da.

Esto tiene sus verdades según el carácter y el motivo del oferente, pero no como muchos lo han venido presentando para su propio beneficio con motivos muy equivocados; inclusive, tomando textos Bíblicos y pasajes que no tienen nada que ver con el tema. A continuación doy un ejemplo:

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando dará en vuestro regazo...” Lucas 6:38.

Si analizamos el pasaje, Jesús no viene tratando el tema financiero aunque hay un principio que lo podemos aplicar a las finanzas, pero no es el sentido que se le da. Jesús viene tratando el caso del Perdón, el Amor y la Misericordia estableciendo un principio de reciprocidad: si damos y expresamos estas virtudes recíprocamente las vamos a recibir. Pero que quede claro: Jesús no viene tratando el tema del dinero, por lo tanto no debemos tomar este pasaje para instar en forma imperativa, y menos impositiva, a un pueblo a dar.

El caso es entender que no damos para que Dios nos dé, damos de lo que Él nos ha dado, es decir, yo no doy para que Dios me bendiga, doy porque he sido bendecido por Él. Éste debe ser el principio y el motivo del corazón. David dijo: “De lo recibido de tu mano, te damos”, es una actitud de agradecimiento.

Hubo personas que no dieron nada y recibieron de Dios en abundancia. El caso de la viuda que sólo tenía una tina de aceite, no tenía más nada, sólo fue obediente a una palabra que le dio el profeta y recibió de Dios en abundancia. 

“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede” (2º Reyes 4:7).

También hubo gente que dieron poco y recibieron mucho. El caso de la viuda de Sarepta de Sidón que dio al profeta Elías la migaja que le quedaba y recibió en abundancia (1º Reyes 17:8.16). Porque el caso no es dar, es la intención y el motivo correcto, cómo doy, a quién le doy y cuándo doy.

Reitero, Bíblicamente, no tengo que diezmar para que Dios me bendiga, yo diezmo porque he sido bendecido. No descarto que una persona que le niegue a Dios sus bienes incluyendo cualquier tipo de ofrenda pudiéndolo hacer, cercena la posibilidad de recibir bendiciones desde el punto de vista posesional, pero todo se da por causa de orientación y disciplina que viene de parte de Dios para ubicarlo en prioridades y valores.

El deseo de Dios no es negarle la bendición, sino enseñarles principios para que vivan en ellos. Esto fue lo que pasó con el joven rico que se acercó a Jesús, el deseo del Maestro no era desajustarlo financieramente, sino ubicarlo en prioridades, y hacerle entender que en el fondo de su ser estaba equivocado.

El caso de Malaquías 3: 9.10 no se ajusta a la Iglesia en la posición en la que se encuentra. Nadie puede maldecir lo que Dios ha bendecido ni siquiera Él lo puede hacer, sería contraproducente el maldecir a la Iglesia en la posición y en el estado de regeneración en la cual se encuentra, siendo heredera de toda las bendiciones que proceden de lo espiritual.



El Apóstol Pablo confirmó esta verdad cuando expresó en su carta:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición (beneficio) espiritual…” (Efesios 1:3).

Un Ministro que tome como base o fundamento Bíblico el texto antes mencionado (Malaquías 3:9.10.), está totalmente desubicado de la verdad de Dios, y está tratando de someter a un pueblo de gracia a la dispensación de la ley que no le pertenece.

Imponerle a un pueblo los principios es caer en el terreno de la ley; en cambio exponerles y enseñarles los principios y darle libertad para que los apliquen es el lenguaje de la gracia.

En el Nuevo Testamento no aparece mandamiento en forma impositiva ni imperativa que conduzca al pueblo a diezmar. La verdad del caso es que por pacto de sangre nosotros fuimos comprados, por lo cual, todo lo que somos y lo que tenemos le pertenece a quien nos compró, lo que indica que si de propiedad hablamos, todos nuestros bienes -incluyendo el dinero- le pertenece a Dios. Darle a Él el diezmo (Décima parte) del dinero que poseemos es un porcentaje, que a razones de propiedad, es muy poco, porque todo nuestro dinero le pertenece a Él.

Ésta es la razón por la cual los Apóstoles no hicieron mención de la práctica del Diezmo como doctrina, porque estaban claro que todo es de Dios. Él no se merece el Diezmo sino el Cientezmo, todo lo que poseemos es de Dios, nosotros sólo somos mayordomos de sus bienes. Teniendo conocimiento de esta verdad, hay que ser tan miserable para no dar ni siquiera el diezmo cuando todo el dinero que poseemos por pacto de sangre le pertenece a Dios, nosotros solo somos administradores de su dinero. 

El dar en estos tiempos no se limita a un porcentaje en forma impositiva, prueba de esto está en el relato que se encuentra en Lucas 21.1.4 que trata la ofrenda de la viuda. A Jesús no lo conmovió la cantidad que esta mujer dio en su ofrenda, sino la generosidad que tuvo para dar en medio de su pobreza, los ricos dieron en abundancia, pero dieron de lo que les sobró; la viuda dio lo único que tenía. Esto indica que la causa del dar en tiempo de gracia, tiene que ver con: “Las Demandas que hallan”, “Lo prosperado que hayas sido”, y “lo Agradecido que sea” (1ª Corintios 16:2; 2ª Corintios 8:14; 9:7. Filipenses 4:16).

Demandas:

“sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad”. (2ª Corintios 8:14)

Lo prosperado que haya sido:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”. (1ª Corintios 16:2)

Lo agradecido que seas.

“…sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna Iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”. (Filipenses 4:14.18)

Debemos estar claros, que estos tres factores relativos al dar, tienen que ver con el motivo del corazón. 

>En cuanto a las demandas, hay que tener un motivo tan perverso y egoístas que habiendo necesidad y demandas en el reino retengamos nuestro dinero, esto no es ahorrar esto se denomina acumular.

> En cuanto lo prosperado que hayamos sido, creo que Dios nos dará en abundancia para que seamos agentes generadores del Reino, que mientras más demos más recibimos de Él, para seguir dando y seguir recibiendo. El no entender y operar en este principio nos envenena el motivo del corazón y nos lleva hacer perverso dejando ser agentes generadores ante el Reino. 

>En cuanto el ser agradecido, hay que ser tan ingrato que habiendo tantos motivos para dar por agradecimiento no seamos generoso con nuestro dinero en el Reino de Dios. 

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Su justicia permanece para siempre”. (2ª Corintios 9:6.9)

El peor de los casos es, que teniendo como dar no damos, ya la intención no es buena y traerá resultados negativos.



Cuando invertimos el dinero en el Reino de Dios, nos convertimos en agentes generadores de sus bienes 

A la medida que recibimos, damos; y a la medida que damos, seguimos recibiendo de Dios para seguir dando. Es un ciclo donde se cumplen los principios de reciprocidad o correspondencia mutua.

Pablo dijo en la carta que escribió a los Corintios: “Que el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente segará”. 

Esto lo podemos entender tomando en cuenta el motivo del corazón. Dios está buscando hombres con motivos correctos en cuanto al dinero para depositar y confiar en ellos todos sus bienes. (2ª Crónicas 16:9)

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él”. (2ª Crónicas 16:9)

El indicativo número uno que te dice que estás preparado para recibir dinero de parte de Dios en abundancia, es cuando eres solícito para dar.

El diezmar nos lleva a ser copartícipes del Reino de Dios en la tierra.

Yo tengo presente un principio “En el Reino de Dios no se gasta, se invierte”.

Todo el dinero que entregues con un motivo correcto a favor de la Obra de Dios y del Reino, no lo gastas ni lo pierdes, sino que lo inviertes hasta el punto de que lo recibes multiplicado. Lo mejor que podemos hacer con el dinero es asociarnos con Dios. Jesús dijo:

“ … De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el Reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”. (Lucas 18:29)

Uso del Diezmo y la Ofrenda.

Cuando no le damos el uso debido y apropiado a los Diezmos y a las ofrendas, entramos en el desvío de fondos y, a su vez, en malversación.

El Diezmo y la Ofrenda son destinados para tres causas:

Según Deuteronomio 14:22.29; 26:12.13, tomando en cuenta los principios y valores que en este caso son inmutables y se mantienen, el Diezmo y la Ofrenda eran para los levitas, las viudas y los pobres que pertenecían a la tribu de Leví

El Diezmo según Números 18:21, Nehemías 10:37.38, Isaías 23:18, es un impuesto que Dios constituyó para el sostenimiento de una tribu, la de Leví. Dios no le dio tierras o heredad a los Levitas porque su heredad sería el Diezmo que las demás tribus presentaban a Jehová.

Si hacemos una equivalencia del tiempo de la ley al tiempo de la gracia, los Levitas que ministraban en el templo como sacerdotes son los cinco Ministerios nombrados en Efesios 4:11.

Hagamos una comparación de ambos textos que a continuación voy a expresar y nos daremos cuenta de que el principio y los valores son los mismos.

En Levítico 6:16, Deuteronomio 18:1.8 y 1ª Corintios 9:13.14 se trata el asunto que tiene que ver con el sostenimiento de los sacerdotes en el Antiguo Testamento y tienen un denominador común y un paralelismo con el sustento de los Ministerios en el Nuevo Testamento.

Pablo dijo en 2ª Timoteo 2:4 “Ninguno que milite, se enrede en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”.

Cuando un hombre que ha sido elegido de Dios para el Ministerio y pasa por las tres etapas y llega a la etapa del envío que se conoce como la etapa de la separación o consagración, queda totalmente destinado para el Ministerio, por ende debe dedicarle tiempo completo a dicho Ministerio, sin enredarse en los negocios de la vida.

De la única forma que un Ministro puede dedicarle tiempo completo al llamado Ministerial, es que la Iglesia pueda darse cuenta del uso apropiado del Diezmo como la heredad de los Ministros. No nos estamos refiriendo a un sueldo, porque los hombres que Dios ha llamado para un Ministerio no son unos asalariados. Estamos tratando de que la Iglesia tenga conciencia y respeto honrando a los Ministros, entregándole el Diezmo como parte de su heredad que vendrían siendo sus honorarios.

Pablo en 1ª Corintios 9:7.14, le presenta a la Iglesia dos verdades fundamentales: 

a) El derecho que tiene el Ministro de recibir el sostén de los creyentes.

b) El deber que tiene el creyente de sostener a sus Ministros.

En 1ª Timoteo 5:17.18, Pablo dijo: “Los ancianos (Ministros) que gobiernan (administran) bien, sean tenido por dignos de doble honor, mayormente los que “trabajan” en predicar y enseñar”.

Si analizamos el texto, Pablo hace mención que “Sean dignos de doble honra”. Pregunto ¿Por qué de doble honra? Porque el término honrar tiene dos significados en este caso:
a) Respeto, aprecio, consideración.

b) El sostén financiero que tiene que ver con los honorarios.

Jesús dijo: “El obrero es digno de su salario” (Mateo 10:10. Lucas 10:7).

Pablo en la carta a los Gálatas dijo: “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”. (Gálatas 6:6)

Debemos tomar en cuenta que en la medida en que estén bendecidos los Ministros, así lo estará la Iglesia.

Según el Salmo 133:1.3, la bendición entra por la cabeza.

La Iglesia debe estar pendiente de sus Ministros en el área de las finanzas, de que vivan siempre prosperados; pero el Ministro debe velar por la prosperidad de la Iglesia (Salmo 23:1; 1ª Pedro 5:1.4).

El Diezmo y la Ofrenda para el sostén del menesteroso (pobre) y viudas.

Según lo escrito en Deuteronomio, el Diezmo y la Ofrenda se usaban también para sostener al menesteroso y a las viudas.

“Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. 23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tú Dios todos los días… Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”Deuteronomio. 14:22,24…28,29.

“12Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. 13Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos” Deutoronomio. 26:12.13.

Dios tiene sumo cuidado de los pobres y de las viudas. En Proverbios 19:17 dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”.

Pablo en dos capítulos completos exhorta y enseña a la Iglesia el cuidado que deben tener de los pobres (2ª Corintios capítulos 8 y 9).

En estos capítulos es donde aparecen las famosas frases:

“El que siembra escasamente, también segará escasamente”.

“Dios ama al dador alegre”.

Es decir, el texto en su interpretación lo quiere expresar y establecer es:

“El que siembra escasamente para el sostén de los pobres, también segará escasamente”.

“Dios ama al que da con alegría para sostener al pobre”.
Tienes que entender algo, no importa a quién le das, y esto lo digo porque conozco de personas que se fueron a los extremos, alegando que los pobres no son buena tierra para sembrar. Eso no es lo que dice la Biblia.

En Proverbios 19:17. Dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho se lo volverá a pagar”.

Jesús tuvo cuidado de los pobres. En Mateo 19:21, Jesús le dijo al joven rico: “Vende lo que tienes y dáselo a los pobres”.

Jesús dijo en Mateo 26:11, “Los pobres siempre los tendréis con vosotros”.

¿Qué debemos hacer con los pobres que están en nuestras congregaciones?
Hay dos cosas que debemos hacer con ellos:

a) Sostenerlos integralmente en todas las áreas.

b) Enseñarles el plan financiero de Dios para sus vidas, para que así puedan cambiar su forma de pensar, y cambie su forma de vivir.

En cuanto la ofrenda

El término Ofrenda viene del griego “Doron”, se dice de los dones presentados como expresión en honor, es decir, un presente, regalo, dádiva, donativo (Mateo 2:11; 5:23.24; 8:4).

El término Ofrenda, aparece en ambos testamentos 432 veces, de las cuales 34 pertenecen al Nuevo Testamento.

En el Antiguo Testamento había 15 tipos de ofrendas y 15 causas por la cuales hacerlas. De estos tipos de ofrenda sólo quedaron para el tiempo de la gracia dos:

a) La ofrenda voluntaria.

b) La ofrenda de sacrificio.

¿Qué es una ofrenda voluntaria?

> La que el oferente dispone en su corazón dar. 2ª Corintios 9:7.

>La ofrenda voluntaria no es la que me imponen, es la que yo propongo.
En esto está la diferencia del Diezmo y la Ofrenda en el tiempo de la ley: que el Diezmo era un impuesto y medida que Dios propuso en su corazón; la Ofrenda no era una impuesto, el oferente decidía cuánto daba y cómo daba.

La Ofrenda voluntaria tampoco es la que se da como producto de la intimidación, la manipulación y el control. Nadie me tiene que decir bajo ninguna circunstancia cuánto debo dar, cómo debo dar y dónde debo dar; yo propongo en mi corazón: cuándo (el tiempo); dónde (el lugar); y cómo (la forma). Con la excepción de que en un momento determinado el pastor de la Iglesia le exponga la necesidad que hay para cubrir, y la Iglesia en obediencia se aboque al llamado y asuma su responsabilidad.

Hago una advertencia en cuanto el dar o el donde dar que tiene que ver con el lugar. Si alguien te dice algo como “siembra en mí que soy tierra buena” considéralo un atracador, vividor, manipulador, farsante; ya que la tierra no le tiene que decir al sembrador donde debe sembrar, es el sembrador que escoge la tierra.

Ofrenda de sacrificio

Ofrenda de sacrificio es aquella en la que damos y dejamos de ser beneficiados para que otro salga beneficiado. Éste es el tipo de ofrenda que se dio en el Antiguo Testamento.

> El caso de la viuda que dio lo único que tenía, dejó de ser beneficiada en cierto momento para que el profeta fuera beneficiado. (1ª Reyes 17:12.16)

>El caso de Abraham registrado en Génesis, ofreció a Dios su único hijo; según lo escrito a los Hebreos Abraham ya había sacado a su hijo de su corazón. Génesis. 22:1.12. Hebreos 17:17.19) Este principio se dió en el Nuevo Testamento. 

>El caso de la Viuda que dio las dos blancas, y era lo único que tenía (Marcos 12:41.44).

>El caso del joven que tenía sólo cinco panes y dos pececillos, y los puso en las manos de Jesús, dejando por un momento de ser beneficiado para que otro fuera beneficiado (Juan 6:9). 

La expresión y el ejemplo más grande de una ofrenda de sacrificio fue la que Dios hizo, entregando a su único hijo por el beneficio de otros (Juan 3:16).

Si pudiéramos movernos en estos principios, y desprendernos de lo que más vale, para bendecir a otros o invertir en el Reino, recibiríamos grandes bendiciones de Dios.

Conclusión General

Es el deseo de Dios, y el mío, que este libro pueda servir para la formación y la capacitación, y así poder recibir las bendiciones de Dios.

Recuerda algo: Una cosa es pecar por ignorancia, y otra cosa es ignorar una verdad después de conocerla, pues es mejor es no haberla conocido.

MAESTRO: JOSE N. BRICEÑO N.