viernes, 22 de febrero de 2013

Verdades en relacion a la sanidad divina

VERDADES EN RELACION A LA SANIDAD DIVINA.

LA IGLESIA DEBE TENER UNA SINCRONÍA CON Y EN EL TIEMPO DE LA PALABRA.

Sincronía: Circunstancia de coincidir hechos o fenómenos en el tiempo. Es el acto de concurrir o tener un paralelismo.

Si analizamos bien a Isaías 53:4.5 observaremos la conjugación verbal del acto de regeneración el cual está en tiempo pasado.

El texto dice: “Ciertamente llevó (tiempo pasado) nuestras enfermedades" "sufrió (tiempo pasado) nuestros dolores" "y por su llaga fuimos" (tiempo pasado) nosotros curados".

Lógicamente Isaías debería conjugar todos estos verbos en tiempo futuro, ya que el acto de regeneración era profético y por ende tenía que ver con el futuro. Por lo que observo en el pasaje, Isaías tenía más fe que la Iglesia. Setecientos años antes de que Cristo llevase la enfermedad, el profeta dijo: Las "llevó", y setecientos años antes de que Cristo nos curase, el profeta dijo: “Fuimos curados".

Dos mil años después que Cristo llevó a cabo el acto de regeneración, el cual incluye la sanidad, la Iglesia está pidiéndole a Dios que la sane. Esto se debe a que la Iglesia no ha conocido y no le ha dado la debida importancia a los acontecimientos ocurridos en la cruz hace más de dos mil años. El creyente no tiene sincronía con la Palabra, por lo cual las bendiciones realizadas en la cruz, que es su herencia y su legado en la posición que obtuvo, no se pueden hacer una verdad posesional en él.

DIOS EN ESTE TIEMPO NO ESTÁ SANANDO A NADIE, YA ÉL NOS SANÓ.

La sanidad es un hecho consumado en la cruz, ya Cristo nos salvó por completo. No creas que cada vez que un pecador viene a Cristo y lo recibe como Salvador Dios quita el estado de pecado de él y lo va a colocar sobre Jesús; ya Él lo quitó y lo puso sobre Jesús. En la cruz del Calvario se dio el misterio del cambio, el mismo caso se dio con la enfermedad, ya fue puesta sobre Jesús en la cruz hace más de dos mil años. El sacrificio fue completo, el pago fue total, la deuda quedó cancelada.

Hebreos 10:12 dice: "pero Cristo, habiendo ofrecido una vez y para siempre un solo sacrificio por los pecados (y enfermedades), se ha sentado a la diestra de Dios".

Dios no obra sobre lo que yo hago, yo camino sobre la obra que Dios hizo.

Para efectos de Dios el mundo está salvo. Si el mundo no ha hecho de la salvación una realidad en sí mismo, ya es otra cosa. Dios no tiene que perdonar a los pecadores, los pecadores deben aceptar el perdón de Dios.

El estado de pecado fue puesto sobre Jesús en la cruz, en la misma medida Él pagó un precio quitando el derecho que la enfermedad tenía sobre la humanidad, por lo tanto, ya fuimos sanados hace más de dos mil años, sólo debemos creerlo y aceptarlo. No es correcto pedirle a Dios aquello por lo cual se ha pagado un alto precio y se ha puesto a tu disposición. Él te dio la sanidad, solamente debes vivir en ella.

EN EL NUEVO TESTAMENTO LA SANIDAD NO ES UNA PROMESA, ES UNA BENDICIÓN.

Si hacemos un análisis entre promesa y bendición notaremos la diferencia entre la una y la otra. Gálatas 3:14.

Promesa: El término griego “epangelia”, indica un compromiso de hacer o dar algo.

Promesa: Relacionado a Dios es aquello que Él está comprometido y dispuesto a dar o hacer por nosotros. Lucas 24:29, Hechos 2:33.

Bendición: Es todo lo que Dios nos ha dado y ha hecho por nosotros. Efesios 1:3.

En el Antiguo Testamento se dice: "quitará Jehová de ti toda enfermedad" (Deuteronomio 7:15).

Si observamos bien el pasaje, el acto de quitar la enfermedad aparece como una promesa; en cambio, en el Nuevo Testamento ya las quitó, aparece como una bendición, como un hecho consumado y realizado.

LA SANIDAD ES UN ACTO DE FE NO DE ESPERANZA.

No esperes que Dios te sane, ten fe que ya te sanó.

Cuando analizamos los conceptos de fe y esperanza, notamos que son totalmente diferentes.

Fe: Es la evidencia de las cosas que no se ven.

Esperanza: Es la expectación de las cosas que no se ven.

Expectación: Es la intensidad o fuerza con que se esperan las cosas.

Una de las causas por las cuales la Iglesia no recibe sanidad, es que está esperando que Dios le sane, cuando hace dos mil años fue sanada.

En Marcos 11:24, Jesús nos muestra el lenguaje de la fe. Él dijo: "Por tanto, os digo que todo lo que pidieres orando, creed que lo recibiréis". Pero debo aclarar que en el texto original, el verbo recibir no está conjugado en tiempo futuro sino en pasado perfecto, el pasaje, originalmente reza de esta manera: "creed que lo habéis recibido".

Es necesario entender la fe. Ella te dice que las cosas son tuyas en el momento en que las crees. La fe es del presente, no del futuro.

Hebreos 11:1 dice: "Es, pues, la Fe la certeza de lo que se espera"… El lenguaje más aceptable de este texto es: “De lo que veníamos esperando hasta el momento que lo aceptamos por fe”.

La fe es un título de propiedad que avala tu derecho sobre las cosas que son tuyas aunque no las tengas (en lo físico), ni las veas, ni las sientas. Siempre que oro a Dios por sanidad me mantengo en fe aceptando que la sanidad es mía aunque no la sienta, porque no depende de lo que sienta sino de lo que Él es y de lo que Él dijo.

Sus principios y su Palabra son suficientes para mantenerme en fe hasta ver la sanidad manifestada.

Debemos entender que la Iglesia no fue llamada a vivir de esperanza; la Iglesia fue llamada a vivir en la fe.

La fe debe ser un estilo de vida para el creyente.

Cuando le añadimos a la fe esperanza bloqueamos la posibilidad de recibir sanidad, porque la fe no cobra vida por la esperanza, la esperanza cobra vida por la fe.

Pablo, en Romanos 8:24.25, hace una diferenciación entre Fe y Esperanza. Según este pasaje, la fe es del presente mientras que la esperanza es del futuro. Yo no debo esperar que Él me sane; ya Él me sanó.

Hay una gran diferencia entre mantenerme en fe hasta que la sanidad se manifieste, y mantenerme esperando que Dios me sane. Lo primero sería fe, lo segundo sería esperanza.

Solamente mantente en fe en lo que Dios hizo y dejó establecido a través del sacrificio de Jesús. En la administración del Espíritu Santo la sanidad se manifestará.

Bíblicamente lo único que la Iglesia fue llamada a esperar es la venida de Cristo, que está incluida en las promesas; todo lo demás, incluyendo la sanidad, es un acto de fe. El estar sano es nuestra herencia, es parte de la bendición, es un legado en lo que Él ya hizo hace dos mil años.

LO MEJOR DE DIOS PARA TI NO ES SANARTE.

Lo mejor de Dios no es sanarte, lo mejor de Dios es mantenerte en perfecta salud. La Biblia da testimonio de esta verdad.

"Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud..." 3ª Juan verso 2.

El término salud del griego es "Hugiano", de donde se deriva el castellano “higiene".

El término “higiene” implica que te mantengas en perfecta salud, hasta el punto de que Dios nunca tenga que sanarte en ningún momento de tu vida. Es decir, el término "higiene" se relaciona no con la sanidad, sino con el que te mantengas sano.

3ª Juan, verso 2, originalmente expresa lo siguiente: "Amado yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que te mantengas en perfecta sanidad".

La sanidad debe ser un estilo de vida para el creyente.

El Salmo 105:37 dice: “..., y no hubo en sus tribus enfermo".

Si ese fue el deseo de Dios para un pueblo que no había sido redimido, cuánto más para nosotros que hemos sido regenerados por completo.

LA IMPOSICIÓN DE MANOS PARA RECIBIR SANIDAD NO ES PARA LA IGLESIA, ES PARA EL MUNDO.

En Marcos 16:15, dice "…Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura..." y el verso 18 dice: "sobre los enfermos pondrán sus manos, y sanarán".

Si analizamos el pasaje tomando en cuenta la ilación del pensamiento, podemos notar que sobre quienes vamos a poner las manos para sanidad es sobre los enfermos del mundo, y a quien se le dió la comisión es a la Iglesia que fue sana en la cruz.

La Iglesia fue sanada en la cruz para poder sanar al mundo enfermo.

Para poder entender esta verdad, voy a presentar los dos tipos de sanidad que registran las Escrituras.

a) La sanidad permisiva y circunstancial.
b) La sanidad absoluta.

La permisiva v circunstancial: Es aquella producida a través de la imposición de manos, de los dones de sanidades, de la oración de fe a través del cuerpo de ancianos, la ciencia médica.

La Absoluta: Es la que se dio en la cruz del calvario. De esta sanidad absoluta, la Iglesia debe gozar como un acto de fe, éste es su legado.

La Iglesia no debe esperar enfermarse para orar por sanidad, ella debe darle gracias a Dios por la sanidad recibida estando sana, es parte de la bendición. Además, es más fácil orar por salud estando sano que estando enfermo.

Siempre me llamó la atención que exista una consulta médica para “Niños Sanos”… Siempre me preguntaba: “Si están sanos, ¿por qué consultan al médico?”

Se trata de lo que se conoce en medicina como sanidad preventiva. Ésta se encarga de prevenir y atacar la enfermedad antes de su llegada.

El sistema de vacunación forma parte de este tipo de sanidad, te vacunan en contra de la enfermedad antes que llegue.

Lo mismo debe hacer la Iglesia, orar por salud antes de enfermarse, tomar en fe la porción de la Palabra, que es medicina para nuestro cuerpo y refrigerio para los huesos.

“Hijo mío, no te olvides de mi ley, y en tu corazón guarda mis mandamientos; porque largura de días y años de vida y paz te aumentarán. Nunca se aparten de ti la misericordia y la verdad; átalas a tu cuello, escríbelas en la tabla de tu corazón; y hallarás gracia y buena opinión ante los ojos de Dios y de los hombres. Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y él enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión; teme a Jehová, y apártate del mal; Porque será medicina a tu cuerpo, Y refrigerio para tus huesos”. (Proverbios.3:1-8)

“Hijo mío, está atento a mis palabras; inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, medicina a todo su cuerpo”. (Proverbios.4:20-22)

Como maestro no le doy peces a la gente, los enseño a pescar, muy poco oro por los enfermos imponiendo las manos sobre ellos. No se descarta la posibilidad de hacerlo, pero sería como darle peces a la gente y como maestro fui llamado a enseñarlos a pescar.

Lo mejor de un maestro no es orar por los enfermos sino enseñarles el poder, la autoridad, el dominio que tienen sobre la enfermedad hasta el punto de que cuando la enfermedad venga, ellos mismos la reprendan, la resistan y sean libres. De esta forma pasan a ser la solución del problema y no parte del mismo.

Estuve leyendo un documental del pastor Kenneth Hagin, quien da testimonio de haber pastoreado una congregación por 12 años, y alegaba que en ese tiempo no supo lo que fue orar por alguno de sus feligreses y ninguno de ellos falleció a causa de una enfermedad. El caso no era que no se enfermaran, sino que cuando la enfermedad venía, ellos la reprendían en la autoridad que tenían y eran libres.

El pastor Kenneth Hagin enseñó a la iglesia a depender de los recursos que tienen en Dios. En vez de ser problema para el Pastor, pasaron a ser la solución.

Cuando una iglesia entiende que el mismo poder, autoridad y dominio que tienen sus líderes en contra de los poderes de las tinieblas lo tienen ellos como cuerpo, dejarán de ser una carga para el Pastor.

Santiago hace una radiografía.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente surge una pregunta: Si la Iglesia fue sanada en la cruz, y no fue llamada a vivir enferma, ¿por qué Santiago hace referencia a los enfermos que hay en la Iglesia, dando la posibilidad de que sí hayan enfermos en ella?

En respuesta a esto, quiero que analices una verdad: Él Apóstol no está haciendo una afirmación sino una interrogante en casos fortuitos.

El texto en Santiago 5:14 dice "¿Está alguno enfermo entre vosotros?...", según la interrogante hecha por Santiago, se indica la posibilidad de que hayan enfermos en la Iglesia, pero no como un hábito ni como un estilo de vida, sino como algo inusual o fortuito.

Como maestro no niego que un creyente pueda enfermar, pero sí afirmo categóricamente que no debe vivir enfermo. Como creyente estoy en el derecho (mi legado) y en el deber (mi responsabilidad), de vivir y gozar de la sanidad porque fui sanado en la cruz del Calvario.

En estos tiempos, la pregunta que el apóstol Santiago hace en 5:14 hay que cambiarla, y en vez de preguntar “¿Está alguno enfermo entre vosotros?”, debemos preguntar: “¿Está alguno sano entre nosotros?”.

Es lamentable decirlo, pero en la mayoría de los casos llegas a una congregación y mandas a pasar a los enfermos y un gran porcentaje pasa a recibir la oración de sanidad. Tenemos las congregaciones llenas de personas hipocondríacas, y a esto se le suma el tipo de ministro que está en nuestras congregaciones dándoles peces a los creyentes, pero no los enseñan a pescar.

Como ministros competentes y actos para formar, lo mejor no es orar por los enfermos sino enseñarles el poder, la autoridad y el dominio que tienen sobre la enfermedad; y llevarlos a un estado de madurez, producto de una buena formación, para que ellos dependan de sí mismos y depositen toda su fe en Dios, hasta el punto que nadie tenga que orar por ellos, sino que ellos se ministren en el nombre de Jesús y gocen de su sanidad que es su herencia y su legado.

Por eso he dicho en mis conferencias y lo escribo en mis estudios, que el ministerio de evangelista no es para la Iglesia, es de la Iglesia para un mundo que se pierde. Es allí donde es necesaria la Salvación, ya la Iglesia fue salva y sana en la cruz.

Los evangelistas deben ejercer su ministerio en un mundo que se pierde; para la Iglesia están los maestros, quienes instruyen en la verdad y pueden formar a los creyentes con el fin de que adquieran una identidad y puedan entender quiénes son, qué tienen y qué pueden en Cristo; y de esta forma puedan valerse por sí mismos.

El escritor de los Hebreos condena la imposición de mano como fundamento doctrinal y práctica en la Iglesia, considerándolo rudimento y elemental, y a su vez nos insta a salir de ella.

“Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos…” (Hebreos 6:1)

En este pasaje se utiliza el término griego “arque”, que indica principio o comienzo. En su significado relativo al comienzo de las cosas que se hablan en el pasaje indica: “los rudimentos de la doctrina de Cristo”. Denotando la enseñanza relativa a los hechos elementales referentes a Cristo.

El autor de los Hebreos afirma que la Iglesia no está para tales prácticas, que el rol de ella es ir camino a la perfección en el conocimiento de mejores cosas, hasta el punto de que llegue a un estado de madurez y de perfección para poder así alcanzar la estatura y la medida de nuestro Señor Jesucristo.

Algunos cristianos dependen de tales prácticas, que son rudimentos y a su vez cosas elementales como para depositar nuestra fe en ellas, acciones de las cuales ya deberíamos salir.

Santiago 5:14 dice: “Si hay enfermos llamen a los ancianos de la iglesia y oren por ellos”. Lo primordial de todo creyente es entender cuáles son los recursos con los que cuenta y valerse de ellos.

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lunes, 4 de febrero de 2013

Diezmo y los tipo de Ofrenda.



Diezmo y los tipo de Ofrenda.

¿Por qué el Diezmar y Ofrendar es indispensable para alcanzar prosperidad financiera?

Porque además de ser un principio, hay ciertos valores y características dentro de la práctica del diezmo y de la ofrenda que comprometen a Dios a dar con generosidad.

Todavía no he conocido a alguien que se haya movido en dichos principios (Diezmar y Ofrendar) y que dentro de los principios se hayan dado ciertas características y valores, que Dios no les haya cumplido en respuesta a su generosidad.

En Proverbios 3:9.10 dice: “Honra a Jehová con tus bienes y con la primicia de todos tus frutos, y serán llenos tus graneros y tus lagares rebosarán de mosto”.

En Filipenses 4:19 hay un principio establecido que solamente pueden gozar de ellos quienes cumplan con las demandas del dar. El texto dice: “Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en Gloria en Cristo Jesús”.

Si analizas bien el pasaje desde el verso 14 dichas bendiciones, fueron declaradas por el Apóstol Pablo a la Iglesia de los Filipenses, que fue solicita en dar, enviándole una ofrenda al Apóstol que estaba en Tesalónica cumpliendo con el Ministerio.

Si entendemos los valores y las propiedades de la mayordomía, nunca habrá una negación hacia Dios con los bienes que poseemos, ya que dichos bienes no nos pertenecen, sólo somos administradores.

A continuación vamos a desarrollar algunos aspectos negativos que han tomado algunos feligreses concernientes a la práctica del diezmo y la ofrenda:

> Creyentes que no diezman, porque tal práctica era para la ley.

> Creyentes que administran ellos mismo el diezmo.

> Creyentes que traen el diezmo pero no diezman.

> Creyentes que diezman por temor o por interés.

Antes de analizar dichas posiciones, voy a dar el concepto etimológico de los términos diezmo y ofrenda.

El término “Diezmo” es un término compuesto del hebreo (Diez-décima) (Mo-parte), uniendo los dos términos indica “Décima parte”

El término “Ofrenda” denota un presente que le pertenece al oferente y lo da en señal de gratitud y de adoración. Este término en el latín es: “Oblatus” que indica lo ofrecido, consagrado, dedicado, que en el español su equivalente es “Oblación”

El Diezmo como práctica de la Ley

En cuanto a la primera posición, el Diezmar nunca tuvo su origen en la ley; antes que la ley fuese constituida ya existía la práctica del Diezmo entre los patriarca. Abraham diezmó (Génesis 14:20); Jacob también lo hizo (Génesis 28:22).

Alegar que no se debe diezmar porque estamos en tiempos de la gracia, afirmando que el diezmo es de la ley es totalmente falso; porque el diezmo no tuvo su origen en la ley. El diezmo no fue instituido ni constituido bajo la Ley, el diezmo pasó a ser una ley para un pueblo específico (Malaquías 3:10. Levítico 27:30.34).

Algunos han creído que con la llegada de la dispensación de la gracia la práctica del diezmo fue anulada, pero Jesús fue muy cuidadoso cuando dijo:

“No penséis que he venido para abrogar la ley o los profetas; no he venido para abrogar, sino para cumplir”. (Mateo 5:17)

Y dijo a los fariseos: “Más ¡ay de vosotros, fariseos! que diezmáis la menta, y la ruda, y toda hortaliza, y pasáis por alto la justicia y el amor de Dios. Esto os era necesario hacer, sin dejar de hacer aquello”. (Lucas 11:42. Mateo 23:23)

Con estas expresiones que quedaron demarcadas en estos pasajes, Jesús respaldó y corroboró la práctica del diezmo, situándolo en la perspectiva correcta.

Jesús representó y cumplió la ley y manifestando la gracia de Dios, no condenó ni caducó la práctica del diezmo; lo que Jesús condenó fue la forma hipócrita como los escribas y fariseos venían haciéndolo, dejando la justicia, la misericordia, la fe y el amor; dándole más importancia a la práctica del diezmo. Para Jesús es de suma importancia ambas cosa.

Jesús dijo: “...esto (diezmar) es necesario hacer, sin dejar de hacer aquello” (justicia, misericordia, fe, amor) (Mateo 23:23. Lucas 11:42)

Nota. La práctica del Diezmo en la dispensación de la gracia en algunos aspectos está vigente; los valores y principios se mantienen, aunque los motivos y la forma de hacerlo son diferentes. Más adelante voy a detallar lo concerniente a los principios y valores.

La administración personal del Diezmo

En cuanto a la segunda posición de la administración personal del diezmo, pienso que por estado de conciencia se deben guardar los valores. El diezmo se debe llevar al alfolí que está representado en estos tiempos por la congregación donde te reúnes para brindar tributos a Dios, donde recibes el alimento espiritual.

Esto lo digo porque hay personas en nuestras congregaciones que le llevan el diezmo a quien mejor les parezca, o hacen obras filantrópicas invirtiendo el diezmo en compras de artículos para después repartirlos a su merced. En lo personal no tengo problema que hagas practica de filantropía, o que le des dinero a quien quieras, pero hazlo con tu dinero, no tomes decisiones de lo que le pertenece a Dios.

Traer el Diezmo no indica diezmar.

Según Génesis 28:20.22, Deuteronomio 13:14, y 26:1.10, el diezmar conlleva actitudes de adoración, agradecimiento y obediencia.

El diezmar se consideraba un acto ceremonial donde se hacían unas series de confesiones, y que en ellas estaba incluida la adoración, la gratitud y esto conllevaba la obediencia.

Si tomamos en cuenta los valores de dicha ceremonia, en estos tiempos estamos incurriendo en un error muy grave, estamos trayendo el diezmo pero no estamos diezmando. Como diezmadores debemos hacer del diezmo un motivo de adoración, siendo agradecido por nuestros bienes y beneficios adquiridos por Dios y vivir en total obediencia hacia Él.

Todo esto se debe hacer en un acto de confesión. El no diezmar tomando en cuenta las demandas de dicha ceremonia, conlleva al feligrés a ser un desobediente, un malagradecido y no califica para ser un adorador.

Diezmar por temor o interés

Según la Hamartiología el principio de Dios es hacer juicio de las cosas que se hacen tomando en cuenta el motivo del corazón; Dios nunca toma en cuenta la obra para emitir juicio si no los móviles que te impulsaron a hacer las cosas. No es lo que haces lo que cuenta para Él, si no el por qué lo hiciste.

>Uno de los motivos e impulsos negativos que lleva a la Iglesia a diezmar es el temor a perder sus bienes por causa del devorador. El temor, derivado del termino griego “Phovia”. Según sus características es un principio satánico y no procede de Dios.

El hacer las cosas en temor es un motivo incorrecto y es operar en contra de la naturaleza de Dios y por ende, dichas obras serán aborrecidas por Él. Nada de lo que hagamos en temor agrada a Dios, incluyendo el diezmar. Si lo que me impulsa a mí a diezmar es el temor al devorador, indica que si no hubiera devorador nunca diezmaría. Como Ministro me veré en la obligación de tener que darle gracias a Dios por el diablo, que obliga a un grupo de feligreses a diezmar. ¡Esto es el colmo!

>El otro impulso negativo que lleva al creyente a diezmar es el interés de ser bendecido; tratan de comprar la bendición de Dios con su dinero, no sabiendo que todas las bendiciones que proceden de Él fueron compradas y pagadas por Jesús en la cruz del calvario. Tratar de comprar lo que Jesús ya pagó es herejía ante los ojos de Dios. Según el testimonio de Pablo, nosotros, como creyentes, ya hemos sido bendecidos con toda bendición que procede del mundo espiritual (Efesios 1:3).

Muchas veces damos como si estuviésemos en un casino: mientras más le damos a Dios, más Él nos debe dar a nosotros; si bendecimos a Dios con nuestro dinero, Él nos bendecirá a nosotros dándonos más dinero; si no doy, Dios no me da.

Esto tiene sus verdades según el carácter y el motivo del oferente, pero no como muchos lo han venido presentando para su propio beneficio con motivos muy equivocados; inclusive, tomando textos Bíblicos y pasajes que no tienen nada que ver con el tema. A continuación doy un ejemplo:

“Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando dará en vuestro regazo...” Lucas 6:38.

Si analizamos el pasaje, Jesús no viene tratando el tema financiero aunque hay un principio que lo podemos aplicar a las finanzas, pero no es el sentido que se le da. Jesús viene tratando el caso del Perdón, el Amor y la Misericordia estableciendo un principio de reciprocidad: si damos y expresamos estas virtudes recíprocamente las vamos a recibir. Pero que quede claro: Jesús no viene tratando el tema del dinero, por lo tanto no debemos tomar este pasaje para instar en forma imperativa, y menos impositiva, a un pueblo a dar.

El caso es entender que no damos para que Dios nos dé, damos de lo que Él nos ha dado, es decir, yo no doy para que Dios me bendiga, doy porque he sido bendecido por Él. Éste debe ser el principio y el motivo del corazón. David dijo: “De lo recibido de tu mano, te damos”, es una actitud de agradecimiento.

Hubo personas que no dieron nada y recibieron de Dios en abundancia. El caso de la viuda que sólo tenía una tina de aceite, no tenía más nada, sólo fue obediente a una palabra que le dio el profeta y recibió de Dios en abundancia.
“Una mujer, de las mujeres de los hijos de los profetas, clamó a Eliseo, diciendo: Tu siervo mi marido ha muerto; y tú sabes que tu siervo era temeroso de Jehová; y ha venido el acreedor para tomarse dos hijos míos por siervos. Y Eliseo le dijo: ¿Qué te haré yo? Declárame qué tienes en casa. Y ella dijo: Tu sierva ninguna cosa tiene en casa, sino una vasija de aceite. Él le dijo: Ve y pide para ti vasijas prestadas de todos tus vecinos, vasijas vacías, no pocas. Entra luego, y enciérrate tú y tus hijos; y echa en todas las vasijas, y cuando una esté llena, ponla aparte. Y se fue la mujer, y cerró la puerta encerrándose ella y sus hijos; y ellos le traían las vasijas, y ella echaba del aceite. Cuando las vasijas estuvieron llenas, dijo a un hijo suyo: Tráeme aún otras vasijas. Y él dijo: No hay más vasijas. Entonces cesó el aceite. Vino ella luego, y lo contó al varón de Dios, el cual dijo: Ve y vende el aceite, y paga a tus acreedores; y tú y tus hijos vivid de lo que quede” (2º Reyes 4:7).

También hubo gente que dieron poco y recibieron mucho. El caso de la viuda de Sarepta de Sidón que dio al profeta Elías la migaja que le quedaba y recibió en abundancia (1º Reyes 17:8.16). Porque el caso no es dar, es la intención y el motivo correcto, cómo doy, a quién le doy, ni siquiera cuándo doy.

Reitero, Bíblicamente, no tengo que diezmar para que Dios me bendiga, yo diezmo porque he sido bendecido. No descarto que una persona que le niegue a Dios sus bienes incluyendo cualquier tipo de ofrenda pudiéndolo hacer, cercena la posibilidad de recibir bendiciones desde el punto de vista posesional, pero todo se da por causa de orientación y disciplina que viene de parte de Dios para ubicarlo en prioridades y valores.

El deseo de Dios no es negarle la bendición, sino enseñarles principios para que vivan en ellos. Esto fue lo que pasó con el joven rico que se acercó a Jesús, el deseo del Maestro no era desajustarlo financieramente, sino ubicarlo en prioridades, y hacerle entender que en el fondo de su ser estaba equivocado.

El caso de Malaquías 3: 9.10 no se ajusta a la Iglesia en la posición en la que se encuentra. Nadie puede maldecir lo que Dios ha bendecido ni siquiera Él lo puede hacer, sería contraproducente el maldecir a la Iglesia en la posición y en el estado de regeneración en la cual se encuentra, siendo heredera de toda las bendiciones que proceden de lo espiritual.

El Apóstol Pablo confirmó esta verdad cuando expresó en su carta:

“Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición (beneficio) espiritual…” (Efesios 1:3).

Un Ministro que tome como base o fundamento Bíblico el texto antes mencionado (Malaquías 3:9.10.), está totalmente desubicado de la verdad de Dios, y está tratando de someter a un pueblo de gracia a la dispensación de la ley que no le pertenece.

Imponerle a un pueblo los principios es caer en el terreno de la ley; en cambio exponerles y enseñarles los principios y darle libertad para que los apliquen es el lenguaje de la gracia.

En el Nuevo Testamento no aparece mandamiento en forma impositiva ni imperativa que conduzca al pueblo a diezmar. La verdad del caso es que por pacto de sangre nosotros fuimos comprados, por lo cual, todo lo que somos y lo que tenemos le pertenece a quien nos compró, lo que indica que si de propiedad hablamos, todos nuestros bienes -incluyendo el dinero- le pertenece a Dios. Darle a Él el diezmo (Décima parte) del dinero que poseemos es un porcentaje, que a razones de propiedad, es muy poco, porque todo nuestro dinero le pertenece a Él.

Ésta es la razón por la cual los Apóstoles no hicieron mención de la práctica del Diezmo como doctrina, porque estaban claro que todo es de Dios. Él no se merece el Diezmo sino el Cientezmo, todo lo que poseemos es de Dios, nosotros sólo somos mayordomos de sus bienes. Teniendo conocimiento de esta verdad, hay que ser tan miserable para no dar ni siquiera el diezmo cuando todo el dinero que poseemos por pacto de sangre le pertenece a Dios, nosotros solo somos administradores de su dinero.

El dar en estos tiempos no se limita a un porcentaje en forma impositiva, prueba de esto está en el relato que se encuentra en Lucas 21.1.4 que trata la ofrenda de la viuda. A Jesús no lo conmovió la cantidad que esta mujer dio en su ofrenda, sino la generosidad que tuvo para dar en medio de su pobreza, los ricos dieron en abundancia, pero dieron de lo que les sobró; la viuda dio lo único que tenía. Esto indica que la causa del dar en tiempo de gracia, tiene que ver con: “Las Demandas que hallan”, “Lo prosperado que hayas sido”, y “lo Agradecido que sea” (1ª Corintios 16:2; 2ª Corintios 8:14; 9:7. Filipenses 4:16).

Demandas:

“sino para que en este tiempo, con igualdad, la abundancia vuestra supla la escasez de ellos, para que también la abundancia de ellos supla la necesidad vuestra, para que haya igualdad”. (2ª Corintios 8:14)

Lo prosperado que haya sido:

“Cada primer día de la semana cada uno de vosotros ponga aparte algo, según haya prosperado, guardándolo, para que cuando yo llegue no se recojan entonces ofrendas”. (1ª Corintios 16:2)

Lo agradecido que seas.

“…sin embargo, bien hicisteis en participar conmigo en mi tribulación. Y sabéis también vosotros, oh filipenses, que al principio de la predicación del evangelio, cuando partí de Macedonia, ninguna Iglesia participó conmigo en razón de dar y recibir, sino vosotros solos; pues aun a Tesalónica me enviasteis una y otra vez para mis necesidades. No es que busque dádivas, sino que busco fruto que abunde en vuestra cuenta. Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios”. (Filipenses 4:14.18)

Debemos estar claros, que estos tres factores relativos al dar, tienen que ver con el motivo del corazón.

>En cuanto a las demandas, hay que tener un motivo tan perverso y egoístas que habiendo necesidad y demandas en el reino retengamos nuestro dinero, esto no es ahorrar esto se denomina acumular.

> En cuanto lo prosperado que hayamos sido, creo que Dios nos dará en abundancia para que seamos agentes generadores del Reino, que mientras más demos más recibimos de Él, para seguir dando y seguir recibiendo. El no entender y operar en este principio nos envenena el motivo del corazón y nos lleva hacer perverso dejando ser agentes generadores ante el Reino.

>En cuanto el ser agradecido, hay que ser tan ingrato que habiendo tantos motivos para dar por agradecimiento no seamos generoso con nuestro dinero en el Reino de Dios.

“Pero esto digo: El que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón: no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis para toda buena obra; como está escrito: Repartió, dio a los pobres; Y el que da semilla al que siembra, y pan al que come, proveerá y multiplicará vuestra sementera, y aumentará los frutos de vuestra justicia, para que estéis enriquecidos en todo para toda liberalidad, la cual produce por medio de nosotros acción de gracias a Dios. Su justicia permanece para siempre”. (2ª Corintios 9:6.9)

El peor de los casos es, que teniendo como dar no damos, ya la intención no es buena y traerá resultados negativos.

Cuando invertimos el dinero en el Reino de Dios, nos convertimos en agentes generadores de sus bienes

A la medida que recibimos, damos; y a la medida que damos, seguimos recibiendo de Dios para seguir dando. Es un ciclo donde se cumplen los principios de reciprocidad o correspondencia mutua.

Pablo dijo en la carta que escribió a los Corintios: “Que el que siembra escasamente, también segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente segará”.

Esto lo podemos entender tomando en cuenta el motivo del corazón. Dios está buscando hombres con motivos correctos en cuanto al dinero para depositar y confiar en ellos todos sus bienes. (2ª Crónicas 16:9)

“Porque los ojos de Jehová contemplan toda la tierra, para mostrar su poder a favor de los que tienen corazón perfecto para con Él”. (2ª Cronicas 16:9)

El indicativo número uno que te dice que estás preparado para recibir dinero de parte de Dios en abundancia, es cuando eres solícito para dar.

El diezmar nos lleva a ser copartícipes del Reino de Dios en la tierra.

Yo tengo presente un principio “En el Reino de Dios no se gasta, se invierte”.

Todo el dinero que entregues con un motivo correcto a favor de la Obra de Dios y del Reino, no lo gastas ni lo pierdes, sino que lo inviertes hasta el punto de que lo recibes multiplicado. Lo mejor que podemos hacer con el dinero es asociarnos con Dios. Jesús dijo:

“ … De cierto os digo, que no hay nadie que haya dejado casa, o padres, o hermanos, o mujer, o hijos, por el Reino de Dios, que no haya de recibir mucho más en este tiempo, y en el siglo venidero la vida eterna”. (Lucas 18:29)

Uso del Diezmo y la Ofrenda.

Cuando no le damos el uso debido y apropiado a los Diezmos y a las ofrendas, entramos en el desvío de fondos y, a su vez, en malversación.

El Diezmo y la Ofrenda son destinados para tres causas:

Según Deuteronomio 14:22.29; 26:12.13, tomando en cuenta los principios y valores que en este caso son inmutables y se mantienen, el Diezmo y la Ofrenda eran para los levitas, las viudas y los pobres que pertenecían a la tribu de Leví

El Diezmo según Números 18:21, Nehemías 10:37.38, Isaías 23:18, es un impuesto que Dios constituyó para el sostenimiento de una tribu, la de Leví. Dios no le dio tierras o heredad a los Levitas porque su heredad sería el Diezmo que las demás tribus presentaban a Jehová.

Si hacemos una equivalencia del tiempo de la ley al tiempo de la gracia, los Levitas que ministraban en el templo como sacerdotes son los cinco Ministerios nombrados en Efesios 4:11.

Hagamos una comparación de ambos textos que a continuación voy a expresar y nos daremos cuenta de que el principio y los valores son los mismos.

En Levítico 6:16, Deuteronomio 18:1.8 y 1ª Corintios 9:13.14 se trata el asunto que tiene que ver con el sostenimiento de los sacerdotes en el Antiguo Testamento y tienen un denominador común y un paralelismo con el sustento de los Ministerios en el Nuevo Testamento.
Pablo dijo en 2ª Timoteo 2:4 “Ninguno que milite, se enrede en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado”.

Cuando un hombre que ha sido elegido de Dios para el Ministerio y pasa por las tres etapas y llega a la etapa del envío que se conoce como la etapa de la separación o consagración, queda totalmente destinado para el Ministerio, por ende debe dedicarle tiempo completo a dicho Ministerio, sin enredarse en los negocios de la vida.

De la única forma que un Ministro puede dedicarle tiempo completo al llamado Ministerial, es que la Iglesia pueda darse cuenta del uso apropiado del Diezmo como la heredad de los Ministros. No nos estamos refiriendo a un sueldo, porque los hombres que Dios ha llamado para un Ministerio no son unos asalariados. Estamos tratando de que la Iglesia tenga conciencia y respeto honrando a los Ministros, entregándole el Diezmo como parte de su heredad que vendrían siendo sus honorarios.

Pablo en 1ª Corintios 9:7.14, le presenta a la Iglesia dos verdades fundamentales:

a) El derecho que tiene el Ministro de recibir el sostén de los creyentes.

b) El deber que tiene el creyente de sostener a sus Ministros.

En 1ª Timoteo 5:17.18, Pablo dijo: “Los ancianos (Ministros) que gobiernan (administran) bien, sean tenido por dignos de doble honor, mayormente los que “trabajan” en predicar y enseñar”.

Si analizamos el texto, Pablo hace mención que “Sean dignos de doble honra”. Pregunto ¿Por qué de doble honra? Porque el término honrar tiene dos significados en este caso:
a) Respeto, aprecio, consideración.

b) El sostén financiero que tiene que ver con los honorarios.

Jesús dijo: “El obrero es digno de su salario” (Mateo 10:10. Lucas 10:7).

Pablo en la carta a los Gálatas dijo: “El que es enseñado en la palabra, haga partícipe de toda cosa buena al que lo instruye”. (Gálatas 6:6)

Debemos tomar en cuenta que en la medida en que estén bendecidos los Ministros, así lo estará la Iglesia.

Según el Salmo 133:1.3, la bendición entra por la cabeza.

La Iglesia debe estar pendiente de sus Ministros en el área de las finanzas, de que vivan siempre prosperados; pero el Ministro debe velar por la prosperidad de la Iglesia (Salmo 23:1; 1ª Pedro 5:1.4).

El Diezmo y la Ofrenda para el sostén del menesteroso (pobre) y viudas.

Según lo escrito en Deuteronomio, el Diezmo y la Ofrenda se usaban también para sostener al menesteroso y a las viudas.

“Indefectiblemente diezmarás todo el producto del grano que rindiere tu campo cada año. 23Y comerás delante de Jehová tu Dios en el lugar que él escogiere para poner allí su nombre, el diezmo de tu grano, de tu vino y de tu aceite, y las primicias de tus manadas y de tus ganados, para que aprendas a temer a Jehová tú Dios todos los días… Al fin de cada tres años sacarás todo el diezmo de tus productos de aquel año, y lo guardarás en tus ciudades. 29Y vendrá el levita, que no tiene parte ni heredad contigo, y el extranjero, el huérfano y la viuda que hubiere en tus poblaciones, y comerán y serán saciados; para que Jehová tu Dios te bendiga en toda obra que tus manos hicieren”Deuteronomio. 14:22,24…28,29.

“12Cuando acabes de diezmar todo el diezmo de tus frutos en el año tercero, el año del diezmo, darás también al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda; y comerán en tus aldeas, y se saciarán. 13Y dirás delante de Jehová tu Dios: He sacado lo consagrado de mi casa, y también lo he dado al levita, al extranjero, al huérfano y a la viuda, conforme a todo lo que me has mandado; no he transgredido tus mandamientos, ni me he olvidado de ellos” Deutoronomio. 26:12.13.

Dios tiene sumo cuidado de los pobres y de las viudas. En Proverbios 19:17 dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho, se lo volverá a pagar”.

Pablo en dos capítulos completos exhorta y enseña a la Iglesia el cuidado que deben tener de los pobres (2ª Corintios capítulos 8 y 9).

En estos capítulos es donde aparecen las famosas frases:

“El que siembra escasamente, también segará escasamente”.

“Dios ama al dador alegre”.

Es decir, el texto en su interpretación lo quiere expresar y establecer es:

“El que siembra escasamente para el sostén de los pobres, también segará escasamente”.

“Dios ama al que da con alegría para sostener al pobre”.
Tienes que entender algo, no importa a quién le das, y esto lo digo porque conozco de personas que se fueron a los extremos, alegando que los pobres no son buena tierra para sembrar. Eso no es lo que dice la Biblia.

En Proverbios 19:17. Dice: “A Jehová presta el que da al pobre, y el bien que ha hecho se lo volverá a pagar”.

Jesús tuvo cuidado de los pobres. En Mateo 19:21, Jesús le dijo al joven rico: “Vende lo que tienes y dáselo a los pobres”.

Jesús dijo en Mateo 26:11, “Los pobres siempre los tendréis con vosotros”.

¿Qué debemos hacer con los pobres que están en nuestras congregaciones?
Hay dos cosas que debemos hacer con ellos:

a) Sostenerlos integralmente en todas las áreas.

b) Enseñarles el plan financiero de Dios para sus vidas, para que así puedan cambiar su forma de pensar, y cambie su forma de vivir.

En cuanto la ofrenda

El término Ofrenda viene del griego “Doron”, se dice de los dones presentados como expresión en honor, es decir, un presente, regalo, dádiva, donativo (Mateo 2:11; 5:23.24; 8:4).

El término Ofrenda, aparece en ambos testamentos 432 veces, de las cuales 34 pertenecen al Nuevo Testamento.

En el Antiguo Testamento había 15 tipos de ofrendas y 15 causas por la cuales hacerlas. De estos tipos de ofrenda sólo quedaron para el tiempo de la gracia dos:

a) La ofrenda voluntaria.

b) La ofrenda de sacrificio.

¿Qué es una ofrenda voluntaria?

> La que el oferente dispone en su corazón dar. 2ª Corintios 9:7.

>La ofrenda voluntaria no es la que me imponen, es la que yo propongo.
En esto está la diferencia del Diezmo y la Ofrenda en el tiempo de la ley: que el Diezmo era un impuesto y medida que Dios propuso en su corazón; la Ofrenda no era una impuesto, el oferente decidía cuánto daba y cómo daba.

La Ofrenda voluntaria tampoco es la que se da como producto de la intimidación, la manipulación y el control. Nadie me tiene que decir bajo ninguna circunstancia cuánto debo dar, cómo debo dar y dónde debo dar; yo propongo en mi corazón: cuándo (el tiempo); dónde (el lugar); y cómo (la forma). Con la excepción de que en un momento determinado el pastor de la Iglesia le exponga la necesidad que hay para cubrir, y la Iglesia en obediencia se aboque al llamado y asuma su responsabilidad.

Hago una advertencia en cuanto el dar o el donde dar que tiene que ver con el lugar. Si alguien te dice algo como “siembra en mí que soy tierra buena” considéralo un atracador, vividor, manipulador, farsante; ya que la tierra no le tiene que decir al sembrador donde debe sembrar, es el sembrador que escoge la tierra.

Ofrenda de sacrificio

Ofrenda de sacrificio es aquella en la que damos y dejamos de ser beneficiados para que otro salga beneficiado. Éste es el tipo de ofrenda que se dio en el Antiguo Testamento.

> El caso de la viuda que dio lo único que tenía, dejó de ser beneficiada en cierto momento para que el profeta fuera beneficiado. (1ª Reyes 17:12.16)

>El caso de Abraham registrado en Génesis, ofreció a Dios su único hijo; según lo escrito a los Hebreos Abraham ya había sacado a su hijo de su corazón. Génesis. 22:1.12. Hebreos 17:17.19)

Este principio se da en el Nuevo Testamento.

>El caso de la Viuda que dio las dos blancas, y era lo único que tenía (Marcos 12:41.44).

>El caso del joven que tenía sólo cinco panes y dos pececillos, y los puso en las manos de Jesús, dejando por un momento de ser beneficiado para que otro fuera beneficiado (Juan 6:9).

La expresión y el ejemplo más grande de una ofrenda de sacrificio fue la que Dios hizo, entregando a su único hijo por el beneficio de otros (Juan 3:16).
Si pudiéramos movernos en estos principios, y desprendernos de lo que más vale, para bendecir a otros o invertir en el Reino, recibiríamos grandes bendiciones de Dios.

Conclusión General

Es el deseo de Dios, y el mío, que este libro pueda servir para la formación y la capacitación, y así poder recibir las bendiciones de Dios.

Recuerda algo: Una cosa es pecar por ignorancia, y otra cosa es ignorar una verdad después de conocerla, pues es mejor es no haberla conocido.


MAESTRO: JOSE N. BRICEÑO N.


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