domingo, 28 de diciembre de 2014

 ENTRENADOS Y CAPACITADOS PARA EJERCER UN DON MINISTERIAL.  I PARTE

Lo primero que tenemos que tomar en cuenta es que el factor tiempo es determinante para la capacitación y la preparación de un individuo para ser enviado al Ministerio. La formación integral de un buen ministro no es un asunto que se da en lo automático, es algo que se da en un desarrollo progresivo donde el factor tiempo es determinante. La formación no es producto de un cúmulo de conceptos que se aprenden, sino de una serie de principios que se incorporan en la vida cotidiana y que son recibidos mediante una alimentación continua.

Juan el bautista fue un hombre que tuvo un tiempo de preparación de veinticinco años para ejercer un ministerio de seis meses. Para Dios es más importante y determinante el tiempo de tu preparación que el del ejercicio del Ministerio. Al Señor le interesa más: tu madurez, tu capacidad, la formación de tu carácter, que el ejercicio del Ministerio.

La vida de Moisés se dividió en tres etapas de 40 años. La primera estuvo al cuidado de su madre adoptiva en Egipto, educándose bajo las culturas y las enseñanzas egipcias. (Hechos 7:22) La segunda la paso en el desierto, en una vida solitaria en el trato de Dios, aprendiendo la obediencia, la sujeción, la sumisión; siendo quebrantado por el creador, aprendiendo el sacerdocio a los pies de un hombre de Dios llamado Jetro en tierras de Madian. (Hechos 7:29.30) Y la tercera y última etapa la pasó en el peregrinaje en el desierto, en aflicciones, desánimos, desilusiones, tropiezos, desavenencias, pruebas; el cual pudo soportar y superar por el gran entrenamiento que anticipadamente había recibido del Creador.

Sus dos primeras etapas de 80 años le dió lugar a un entrenamiento rígido que fue muy determinante para que Dios pudiera llevar a cabo su propósito en la vida de este hombre. Mises fue entrenado 80 años para ejercer un ministerio de 40 años; fue más el tiempo de la preparación que el ejercicio del el ministerio.

Entre el llamado y el envió hay un tiempo de preparación que puede ser breve o prolongado. Para José el amado pasaron trece años - a Moisés le costó ochenta la etapa de su preparación - para David se dieron dieciocho años - a Elíseo diez - para juan el bautista veinticinco - para el Apóstol Pablo pasaron diecisiete años desde que recibió su llamado hasta que fue separado y enviado para el Ministerio del Apostolado que desarrollo en Antioquia. (Gálatas 1:15-21). En mi caso pasaron catorce años de preparación desde el llamado al envió.

En la primera carta que el Apóstol Pablo escribe a Timoteo dice que es necesario que el Obispo no sea un “Neófito”. Este término del griego es “Neophotos”. Que indica: Un inexperto, un recién plantado, sin experiencia ni preparación.

La preparación es la segunda etapa del Ministerio, tiene que ver con la disciplina que viene de parte de Dios a los hombres que han sido llamados, para luego de ser disciplinados enviarlos al Ministerio. Esta disciplina consiste en hacernos madurar o perfeccionar en algunas áreas de nuestra vida y el trato de Dios con nuestra alma.

Debemos conocer que uno de los objetivos de los Ministerios es perfeccionar a los santos o hacer que un pueblo (la Iglesia) alcance madurez. (Efesios 4:12) ¿Cómo puede Dios lograr dicho objetivo a través de un hombre que no ha sido perfeccionado y que por ende no ha alcanzado madurez?

Tome encueta que siempre que Dios va a hacer algo en un individuo lo va hacer de acuerdo al estado de madurez o de perfección que el hombre haya alcanzado. Cuando nos referimos a la madurez y a la perfección, estamos tratando de la capacidad desde el punto de vista cualitativo que un individuo haya alcanzado, esto indica, que siempre que Dios va hacer o dar algo en un individuo lo hace según la capacidad que tenga.

El Don Ministerial no es suficiente para tener éxito en el llamado que Dios nos a hecho, se necesita la madures y el ser perfeccionado en el alma para obtener capacidad, desarrollar una misión para alcanzar la visión y llevar al cumplimiento el propósito de Dios en nuestras vidas.

Es de suma importancia en el sistema del Reino de Dios, el ser perfeccionado para mantenerse en el propósito de Dios y ser promovido en el. Pablo dijo a Timoteo “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad…” (2ªTimoteo 2:15)

El original lo expresa como sigue “Pon diligencia en ti mismo ser aprobado para presentarte ante Dios como un obrero que no tiene de que avergonzarse, que usa correctamente la Palabra de la verdad”

El término procurar que se utilizó en el griego da la idea de: la diligencia, el apresurarse, ser celoso, con un arduo deseo, con una intensa pasión; entre otros.

El término “presentarse” del griego es “Parastesai” que tiene que ver con el estar ante un escenario como un modelo a seguir, con una figura ilustrativa como ejemplo cabal, como una figura digna de ser imitada.

El término Aprobado viene del griego Dokimos que describe lo que fue hallado acto útil para el servicio.

Este término (aprobado) es utilizado para hacer referencia al oro o la plata, que por el fuego han sido purificados de toda aleación y que al ser analizado minuciosamente después de dicho proceso queda apto y útil para ser presentado en el mercado.

Cuando Pablo le dijo a Timoteo “Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad…” Según las características de los términos antes mencionado y analizados, lo que le quiso decir fue: “Timoteo trata de mantenerte en los principios del Reino, en el carácter de Dios y en sus demandas, en sujeción, en sumisión y en obediencia; haciendo una vivencia lo que has aprendido de su Palabra, para cuando seas analizado por Dios estés acto para ser promovido en el Reino”.

Pablo antes de su partido le encarga a Timoteo ciertas virtudes que lo mantendrán activo y promovido en el Reino de Dios, en el ejercicio del ministerio. Ninguna persona que estuviera en el lugar de Pablo, condenado a morir, pasando sus últimas horas en un oscuro calabozo, escribe una carta a su discípulo con tanta pasión y ahínco, transcribiéndole principios que no tuvieran importancia. El apóstol sabía que estos principios mantendría en pie y en ejercicio a su más amado discípulo, para que llevara a cabo la obra que él le encomendó. Pablo le encomienda a Timoteo y le dice: 

>Se fuerte en la gracia. Por lo que indica ser un Ministro de gracia.
>Se fuerte en la gracia. Por lo que indica ser un Ministro de gracia.
>Ser fiel para delegar a otros la tarea encomendada.
>Ser valiente como un soldado.
>Ser disciplinado como un atleta.
>Ser esforzado como un agricultor.
>Ser diligente como un obrero.
>Ser humilde y amable como siervo.
>Se diligente en el estudio de la palabra.
>Sé un buen maestro a tiempo y fuera de tiempo.
>Ser motivo de inspiración en lo que haces y enseñas.


Reitero lo antes dicho, el Don Ministerial no es suficiente para tener éxito en el llamado que Dios nos ha hecho, se necesita la madures y el ser perfeccionado en el alma para obtener capacidad, desarrollar una misión para alcanzar la visión y llevar al cumplimiento el propósito de Dios en nuestras vidas. Ejemplo de esto está en el llamado del Apóstol Pedro y el de Pablo, ambos tenían el mismo Don Ministerial, pero a quien Dios envió a Atenas al Areópago ante los filósofos griegos fue a Pablo por la capacidad que éste tenía superior a la de Pedro, este era un pescador un hombre sin letras y del vulgo (Hechos 4:13) Pablo todo lo contrario era un exegeta, un hombre criado a los pies de uno de los mejores maestros de esos tiempos llamado Gamaliel. (Hechos 22:3) Se cree que Pablo estudió con las mismas tesis que estudió Moisés, en cuanto a la Ley fariseo de la Tribu de Benjamín, judío por genealogía y como ciudadano romano conocedor de esas culturas, nacido en Roma en Tarso capital de Cilicia. (Hechos 22:3). Según la tradición era filósofo y experto en leyes civiles, y por esta causa era un alguacil y ejecutaba las leyes del sanedrín.

Nos podemos dar cuenta según estas comparaciones, que el Don Ministerial no lo es todo para desarrollar el Ministerio, se necesita la capacidad para alcanzar el objetivo que se nos dio en dicho Ministerio.

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lunes, 22 de diciembre de 2014


                                                           SANTIDAD GENUINA Nº 3


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                                                       SANTIDAD GENUINA Nº 12

                                                       SANTIDAD GENUINA Nº 13
                                         
                                                        SANTIDAD GENUINA Nº 14