EL OBISPADO EN LA MUJER.
Cuando
pablo hace referencia del obispado, se refiere es al ejercicio de cualquiera de
los cinco ministerios nombrados en Efesios capitulo 4:11. Esto esta demostrado
en la primera carta que escribe Pablo a Timoteo. Analicemos el pasaje.
Palabra fiel: Si alguno
anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es
necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, 1a Timoteo. 3:1.2.
Comencemos
este estudio con una pregunta, el cual se le dará un desarrollo muy extenso en
su respuesta. ¿Podrá la mujer ejercer un obispado? Voy a presentar dos pasaje
que en su contenido tratan el mismo asunto, para entrar en el campo de la
investigación o de la exegesis para tener luz y respuesta a esta pregunta en
forma acertada y absoluta.
“Vuestras
mujeres callen en las congregaciones; porque no les es permitido hablar, sino
que estén sujetas, como también la ley dice”. 1a
Corintio. 14:34.
“La mujer aprenda en
silencio, con toda sujeción, porque no permito a la
mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en
transgresión”. 1a Timoteo. 2:11.14.
Exegesis a lo escrito a los
Corintios.
TRANFONDO
GRIEGO CULTURAL ENTRE LOS CORINTIOS.
El trasfondo griego ponía las cosa muy
difíciles para el liderazgo en una mujer, el lugar de la mujer en las regiones
griegas era bajo por el alto nivel de prostitución. En Corinto había un templo
que se brindaba culto a una diosa llamada afrodita, contaba con mil
sacerdotisas dedicadas a la inmoralidad sexual, en la rama de la a la
prostitución, y todas las tardes cumplían sus funciones en las calles de la
ciudad.
Durante
la mayor parte de la historia griega antigua, el papel de la mujer fue
relegado y dedicado estrictamente a su hogar. Las mujeres no tenían voz en
los asuntos políticos, militares o civiles, ni religioso. Desde los primeros
días de la civilización griega, las mujeres estaban bajo la autoridad
patriarcal. Entre los griegos se consideraba
que, una mujer que se mantuviera en silencia, era considerada llena de
gracia.
Por toda estas costumbre, si en un pueblo
griego en una comunidad cristiana una mujer hubiera tomado parte activa
haciendo uso de la palabra, la iglesia habría ganado inevitablemente la
reputación de ser una guarida de mujeres livianas.
En este pasaje, pablo
hace la ordenanza y manda a callar a la mujer en la congregación de la
comunidad de los Corintios, pero según la ilación del pensamiento, esto lo hizo
por causa de una condición especifica que no se ajusta al todo de hoy. El verbo
callar que el apóstol pablo utilizó en el verso 34 para dar la orden a la mujer
de no hablar en la congregación, es el mismo que utilizó en el verso 28 para
corregir el desorden entre los que hablaban en lengua sin haber interprete, y es
el mismo verbo que utilizo en el verso 30 para corregir el desorden de los que
profetizaban al mismo tiempo. Esto indica que, según la ilación del pensamiento,
por alguna razón las mujeres estaban perturbando la liturgia y adoración
publica por su intervención.
¿Por
qué Pablo insta a las mujeres a permanecer en silencio? En el contexto del capítulo
se denota que había un problema con las lenguas, y las profecías. Existen tres
órdenes por parte del apóstol Pablo para que se
conserve el orden: ―
=Y si no
hay intérprete, calle en la iglesia, esto es en relación con el hablar en lengua sin ser
interpretada; y hable para sí mismo y para Dios. 1a Corintio. 14:28.
=Y si
algo le fuere revelado a otro que estuviere sentado,
calle el primero. Esto es en relación con la profecía (1a Corintio. 14:30); ―
=Vuestras
mujeres callen en las congregaciones. 1a Corintio. 14:34`
Hay que tomar en cuenta que, en el
puerto de los corintios, se le rendia culto a la diosa Afrodita, diosa de la
sexualidad, el cual contaba con más de mil sacerdotisas. Se corre la
posibilidad que parte de estas mujeres formaban parte de la iglesia en su profesión
de fe, y querían ejercer autoridad queriendo ejercer un liderazgo tal como lo
hacían en su antigua creencia, y es donde Pablo les ordena a callar y no les da
voz ni voto en la iglesia, sino que preguntaran a sus maridos en sus casa. Todo se da por un desorden en las asambleas y un trasfondo
cultural.
En
total, se les dice a los hombres y las mujeres por igual que callen en la
iglesia para conservar la armonía y el orden, no se les está prohibiendo
completamente en lo absoluto para, en forma determinada hablar en la
congregación.
Analicemos la carta escrita a Timoteo
que contienen el mismo asunto en relación al silencio en la mujer en la
congregación.
Analicemos
la carta escrita a Timoteo que contienen el mismo asunto en relación al
silencio de parte de la mujer en la congregación.
La mujer aprenda en
silencio, con toda sujeción, porque no permito a la
mujer enseñar, ni tomar autoridad sobre el hombre, sino estar en silencio. Porque Adán fue formado primero, después Eva; y Adán no fue engañado, sino que la mujer, siendo engañada, incurrió en
transgresión. 1a Timoteo. 2:11.14.
TRANFONDO CULTURAL JUDIO.
Este pasaje no se debe leer fuera de su
contexto histórico por seguir y considerar la situación en la que se escribió.
esta carta se escribió desde un trasfondo judío. La comunidad judía le daba a
la mujer un lugar tan importante y significante en el hogar y en el seno
familiar, pero fuera de ella, oficialmente la posición de la mujer era muy
inferior. Para la ley judía la mujer fuera del hogar no tenía gran valor, era
mirada como un objeto, estaba totalmente a la disposición de sus padres o su
marido.
La mujer judía le era prohibido ejercer
el rol de maestra en una escuela pública, pero les era permitido ejercer la
enseñanza en sus hogares. Cuando iban a las sinagogas ( no a la iglesia)
escuchaban las liturgias desde un recinto apartado de los hombres, y no se les
permitía participar de las liturgias ni de la enseñanza, ni hablar en medio de
la comunidad judía. Las mujeres, los esclavos, y los niños menores de 13 años; no tenía ni voz ni
voto dentro de la comunidad judía. La mujer ocupa un lugar inferior en el mundo
antiguo. Según el Talmud el enseñarle la ley a una mujer era como echarles las
perlas a los cochinos, pero el peor de los casos es, el aceptar que una mujer
ejerciera la enseñanza de la ley en la sinagoga. Todo se da por un trasfondo
cultural. Un estricto rabino no saludaba nunca a una mujer en la calle, aunque
fuera su esposa, su hija, su madre, o hermana. Esto es todo lo contrario a lo
que hizo Jesús con la samaritana. Juan.4:1.26.
Por otro lado, en la comunidad de
Efesios, había otro templo el cual se le brindaba culto a la diosa diana, y
contaba con centenares de sacerdotisas, el cual estaban dedicadas a la
prostitución. A estas mujeres aunque formaban parte la iglesia, no se les daba
ninguna participación por causa de su antecedente vida. Una mujer griega
responsable y respetable, llevaba una vida muy recluida, dedicada a su marido,
nunca se les veía sola en las calles, nunca asistía a una reunió publica sin su
marido.
Parte de la oración de un judío
matutina, era dar gracias a Dios porque no le había hecho gentil, ni esclavo,
ni mujer. El que un judío hablara con una mujer a sola, se le consideraba una
desgracia, una maldición, y era expulsado de la sinagoga, y se consideraba
destinado para el infierno. Bajo este trasfondo se escribió las cartas a
Timoteo.
Desde el punto de vista
etimológico, hay que tomar en cuenta que, el término silencio
que utilizó Pablo en el escrito a Timoteo en el griego
koiné hay dos con diferentes aplicaciones y significado. El primera es el
vocablo Sige que indica el dejar de hablar, el no emitir una
palabra, (Hechos. 21:40 – Apocalipsis. 8: 1) El segundo término es Asuquia
que tiene que ver tanto con el silencio, como con guardar la calma, tener
sosiego, dejar la algarabía y el desorden por la intervención y las preguntas
excesiva en forma desordenada. En el caso del versículo, no sería tanto el de
guardar silencio, sino de estar sosegada, en el caso de la mujer en el entorno
social de la iglesia donde causaban alteraciones con sus preguntas. Por esta
causa, Pablo exhorta a las mujeres a callar en las congregaciones; y
si quieren aprender algo, pregunten en casa a sus maridos; caso que se dio en
la iglesia de los Corintios, muy similar a la de los Efesios. (1a
Corintio.14:34.35), esta es una cultura judía, no tiene nada que ver con el
carácter de la gracia.
De estos escritos de Pablo
a los Corintios y a Timoteo en relación a la intervención de la mujer en la
congregación, hay que tomar en cuenta que, al parecer, Pablo escribe
esta carta bajo una connotación cultural interna, de las cual no se divorció
para considerar el lugar que le mujer debería ocupar en la iglesia, y esto se
deduce por la expresión drástica que el apóstol usa en sus escrito, cuando
dijo: “No permito a la mujer enseñar” se ve más como una
determinación personal, que como una ordenanza apostólica en el ejercicio de la
autoridad delegada por Dios para ejercer su gobierno en la congregación. Es
algo similar a lo que está registrado en la primera carta a los Corintios
capitulo siete verso doce cuando expreso: “Y a los demás yo digo, no el
Señor” Lo que no se entiende es que, el por qué Pablo que fue un
precursor y defensor de la gracia, escriba está carta bajo esta cultura judías
prohibiendo a la mujer el formar parte en las liturgias en la congregación.
Reiter, según el contenido de lo que está escrito, Pablo escribe esta carta
bajo una connotación cultural interna, de las cual no se divorció para
considerar el lugar que le mujer debería ocupar en la iglesia.
En el Texto Sagrado se consiguen
registros donde Pablo acepta el que una mujer sea usada por la persona del
Espíritu Santo para expresar el don de la profecía. (Hechos
21:9). Por igual, en la
primera carta a los Corintios, Pablo corrobora el que una mujer pueda ser usada
en público por el Espíritu Santo en el don de la profecía (1a Corintios.
11:5) En adición a esto, Pablo
aborda la necesidad y le escribe a Tito, en que
las mujeres ancianas enseñen a las demás mujeres cristianas los principios del
reino eterno (Tito. 2:4) Por igual Pablo exhorta a Timoteo que nunca abandona lo que
aprendió de su abuela Loida y de su madre Eunice, dos grandes mujeres que
ejercieron en el sacerdocio en el hogar. 2a Timoteo. 1:5.
Priscila
y Aquila en Éfeso conocieron al evangelista llamado Apolos judío de Alejandría, si
bien Apolos era un hombre erudito que hablaba con precisión y con gran fervor, pero
su conocimiento del camino de Dios en relación con Cristo era incompleto (Hechos.18:24), al reconocer la oportunidad de invertir
en Apolos que era un joven líder, el
conocimiento que tenia del Mesías, Priscila y Aquila que indiscutiblemente eran
un matrimonio constituido, lo invitaron a su casa y le brindaron una
instrucción más profunda. Si discusión alguna, Priscila junto a su esposo
Aquila fungieron como maestro. Hechos.18:24.26.
Hay algo más relevante en cuanto al
liderazgo de una mujer en tiempo de gracia. Quiero hacer mención de una mujer
que fue escogida y constituida por Dios, como Juez y Profeta de Israel, cargos
de mayor o igual relevancia que un ministerio en tiempo de gracia, el cual su
nombre es Débora. A esta mujer usó Dios para librar a Israel del cautiverio en
el cual los tenían sometidos por 20 años los cananeos. Jueses.4:4.23.
Pero aunado a esto, María la hermana de
Moisés, fungió de parte de Dios el ministerio de profeta, siendo un líder,
profetiza y cantora en la nación de Israel en la antigua tradición Hebrea.
“Y María la profetisa, hermana de
Aarón, tomó un pandero en su mano, y todas las mujeres salieron en pos de ella
con panderos y danzas”. Exodo.15:20.
Mi pregunta es: ¿Si Dios constituyo a dos
mujeres para ejercer un liderazgo en dispensaciones antes de la gracia, porque
restar la posibilidad que lo haga en tiempo de Gracia? Para Dios todos somos
iguales, el no hace ni distinción de persona. Esto indica que, debemos ver las cosas humanamente hablando
bajo las culturas del reino de Dios que se sustenta en el amor y la gracia, y
no bajo las culturas de los pueblos, ni las naciones. En Dios no hay acepción
ni excepción de persona. Pablo dijo:
Ya
no hay judío ni griego; no hay esclavo ni libre; no hay varón ni mujer; porque
todos vosotros sois uno en Cristo Jesús. Gálatas 3:28.
DR. MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A.
josebriceno71@gmail.com
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