viernes, 7 de octubre de 2016

EL MINISTERIO ES UN DESAFIO.

 MAESTRO. JOSE N. BRICEÑO A.

Un desafío: Es el llamado que recibimos de parte de Dios para alcanzar y lograr hacer lo imposible. De modo que el Ministerio también se puede caracterizar como un “reto”.
Debemos tomar en cuenta, que la obra que se desarrolla en el llamado Ministerial concerniente a la voluntad de Dios, solo la puede llevar a cabo Él. En los Salmo David da testimonio de esta verdad.
“Si Jehová no edifica, en vano trabajan los edificadores, si Jehová no guarda la casa en vano vela la guardia” Salmo 127.1.
Jesús dijo en el evangelio de Juan relacionado a la obra de Dios algo similar. “Sin Mí, nada podéis hacer” Juan 15:5.
Una de las cosas que pueden causar la ruina en un Ministerio, es el independizarnos de Dios y trabajar con nuestras propias fuerzas, entramos en el terreno de la autosuficiencia y la arrogancia, en lugar de mantener una actitud de humildad, reconociendo la incapacidad, debilidad, e impotencia que tenemos por si solo para realizar la obra de Dios cumpliendo su voluntad.
Por muy duro y difícil que sea el trabajo que Dios nos encomendó lo vamos a lograr, si Él está incluido en la obra.
Nunca esperes que Dios te haga un llamado al Ministerio y te envíe a hacer cosas fáciles, pues siempre que Dios llama hacer algo es para hacer lo imposible, por eso decimos que el Ministerio es un desafío que equivale a un reto.
Para Moisés no fue fácil la tarea de sacar a un pueblo en medio de una nación (los egipcios) que los tenían en cautiverio, enfrentarse al faraón, a los ancianos, a los sacerdotes egipcios, y los hechiceros; luego llevar a un pueblo a través del mar por todo un desierto, sin agua, sin provisión. Enfrentar el valle de las serpientes, luego enfrentar la terquedad, la
obstinación, la rebeldía, de un pueblo hasta el punto que lo hicieron pecar en contra de Dios y por esta causa fue desterrado y no entró en la tierra prometida. No fue fácil para Josué continuar la tarea, cruzar el Jordán, enfrentar a sus enemigos.
No fue fácil para Jesús de Nazaret pasar por la agonía del Getsemaní, los padecimientos y la tortura romana considerada la más agonizante y más terrible de aquellos tiempos, el ser flagelado y recibir ciento veinte azotes, donde el látigo tenía tres flecos y cada uno tenía pedazos de metal, de plomo y huesos en la punta, que cuando caían en la humanidad rasgaban la carne, partían los huesos; luego le colocaban una corona cuyas espinas tenían la propiedad de succionar la carne.
Seguidamente, le colocaron una cruz camino al Gólgota, el Monte de la Calavera, clavándolo sobre el madero con unos clavos cuadrados con la punta en roma, que medían cinco pulgadas, para luego enfrentar el juicio de Dios, cargando con nuestros pecados y enfermedades y todas nuestras maldiciones y seguidamente enfrentar la muerte y los poderes de las tinieblas.
No fue fácil para el Apóstol Pablo llevar a cabo la obra en el llamado Ministerial, pasando por todo estos padecimientos:
“Además de las afrentas, necesidades, persecuciones y angustias, azotes, cárceles, tumultos, trabajo, desvelos, ayunos, deshonra, mala fama de engañadores, Como moribundos más he aquí vivimos, como castigados, mas no muertos, "como entristecidos, más siempre gozosos", "como pobres, más enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada, más poseyéndolo todo; azotes sin números; en cárceles, en peligro de muerte muchas veces”.
“De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno; tres veces he sido azotado con vara; una vez apedreado; tres veces he sufrido naufragio..., un día y una noche he estado como náufrago en alta mar; en camino muchas veces, en peligro de ríos, peligro de ladrones, peligro de los de mi nación, peligro de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajos y en fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez, despreciado, perseguido, difamado, hecho como la escoria del mundo, el desecho de todos hasta hoy”
Pablo fue perseguido en Damasco, rechazado en Jerusalén, olvidado en Tarso, apedreado en Listra, azotado y preso en Éfeso, expulsado en Tesalónica y en Verea, tomado como impostor en Atenas y en Corito, atacado en Éfeso, aprisionado en Jerusalén, acusado en Cesárea, víctima de naufragio en el viaje a Roma, mordido de serpiente en la Isla de Malta, preso y decapitado en la capital Roma; Él en lo personal afirma traer en su cuerpo las Marcas de Cristo. Gálatas. 6:17.
El término “Marcas” usado en el pasaje es del griego “Stigma” que indica las impresiones que se hace con un hierro candente. Es probable que el apóstol haga referencia a los sufrimientos físicos, ataques y persecuciones que había padecido por proclamar a Jesús como el Mesías y Señor en el desarrollo de su ministerio.
Además de todas estas cosas, morir decapitado sin derecho a la defensa.
No fue fácil para el resto de los Discípulos que algunos fueron confinados en una isla, (Juan) otros fueron crucificado boca abajo, (Pedro) otros fueron lapidados. (Esteban) y pare usted de contar.
Por igual no va a ser fácil para nosotros, de una u otra forma vamos a ser atacados, pero toma en cuenta estas palabras: “Si Dios es por nosotros quien contra nosotros” “Mayor es el que está en nosotros que el que está en el mundo”.
Por muy difícil que sea la tarea no te detengas. Siempre he dicho que el problema no es el problema en sí, sino como vemos el problema. Cuando el rey Saúl vio a Goliat, dijo: “Este hombre es tan grande que es imposible tumbarlo” Pero cuando David miró a Goliat, dijo: “Este hombre es tan grande que no lo voy a pelar con la piedra que le voy a tirar”.
Acuérdate el Ministerio es para los vencedores. Jesús dijo: “El Reino de los cielos sufre violencia y solo los violentos lo arrebatan”. Mateo 11:12.
Cuando fui ordenado al Ministerio se me acercó un anciano con más de 50 años en el Ministerio y me dijo: “José avanza y acuérdate de algo hijo, delante de ti va Dios, pero detrás de ti va el diablo. Él va a tratar de hacer oposición pero no te preocupes Dios lleva la delantera”.
De mi parte siempre he dicho Dios no te ofrece en el Ministerio un camino fácil pero si una llagada segura. Ten en cuenta que el Ministerio es un reto, es un desafío.
Bendiciones




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