domingo, 22 de abril de 2012

LA FE SE DA EN CUATRO PASOS

LA FE SE DA EN CUATRO PASOS.

OIR > ACEPTAR > CONFESAR > ACTUAR. 

Estos cuatro pasos se dieron en la mujer que tenía el flujo de sangre. Pasemos analizar el pasaje.

“Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre, y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor, cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote, Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote”. (Marcos 5:25)

OIR:

El oír es uno de los pasos fundamentales para que la fe se desarrolle y se manifieste, ya que no podemos creer o darle credibilidad, confesar y actuar sobre lo que no hemos oído acerca de la Palabra de Dios, debido a que la fe tiene fundamento en lo que Dios ha dicho y ha establecido en su Palabra. Del oír depende los otro pasos.

Jesús dijo: “El que tenga oídos para oír, oiga” Mateo 11:15.

Oír: Equivale al conocimiento que tengamos de la Palabra y la atención a ella; esto lo presenta Pablo en una de sus cartas.

“Esto sólo quiero saber de vosotros: ¿Recibisteis el Espíritu por las obras de la ley, o por el oír con fe”. (Galatas 3:2)

Oír: Es algo más que escuchar. No se limita al oído físico, tiene que ver con percibir con el corazón, aceptar con el entendimiento.

Alguien dijo: “Para mirar al cielo tengo que observarlo unas cuantas veces para poder verlo, porque podemos tener nuestra mirada en el cielo, y tener la vista en otras cosas”.

Por igual, podemos estar escuchando algo y no oír nada. Por esta causa, decimos que el oír no se limita al oído físico, sino a la atención y la diligencia que tengamos de aquella información que percibimos a través de los sentidos físicos en relación con la Palabra de Dios.

Oír: tiene que ver con el conocimiento, la comprensión, el escudriñar, el indagar, el investigar, la búsqueda, el meditar, estar atento y diligente, ser amante de la verdad y apropiarse de ésta.

“Acerca de esto tenemos mucho que decir, y difícil de explicar, por cuanto os habéis hecho tardos para oír. Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido”. (Hebreos 5:11.12)

El oír la Palabra nos permite desarrollar y preparar un fundamento sólido para desarrollar una vida de fe. Nunca descuidemos el estudio de la Palabra y lo que conlleva. Pedro dijo: “No es justo que nosotros dejemos la palabra de Dios, para servir a las mesas…Nosotros persistiremos en la oración y en el ministerio de la Palabra”. (Hechos 6:2,4)

ACEPTAR.

Aceptar: Tiene que ver con la aprobación, con un secundar, con una conformación.

Aceptar: Tiene que ver con entender que la Palabra de Dios no falla.

Aceptar: Tiene que ver con el entender que la Palabra de Dios no regresa vacía.

Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios no miente.

Aceptar: Tiene que ver con entender que Dios primero deja de ser Dios antes de dejar de cumplir su Palabra.

Nota: Una vez que oigo la Palabra debo aceptarla sin cuestionar ni vacilar, ni opinar; entendiendo que ésta es la verdad de Dios y que Él no miente.

Más adelante cuando tratemos el punto de la integridad de Dios y de su Palabra desarrollaremos mejor este punto.

Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí,…”. (2ª Corintios 4:13)





CONFESAR:

En la carta del Apóstol Pablo a los Romanos encontramos el principio Bíblico acerca de confesar sobre lo que se ha creído y se ha oído. Pasemos analizar el pasaje.

“…si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación”. (Romanos 10:9.10)

El principio radica en que “todo lo que tú creas o aceptes en tu corazón y lo confieses con tu boca, lo vas a recibir”.

>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu sanador y lo confiesas con tu boca, vas a recibir sanidad.

>Si tú crees y aceptas que Jesús es tu proveedor y lo confiesas con tu boca, vas a recibir la provisión.

El texto dice: Con el corazón se cree, y con la boca se confiesa, éste es el principio. Esto lo debemos adaptarlo a todas las áreas de nuestra vida.

Jesús dijo: “Cualquiera que le dijere (decir es confesar) a este monte quítate y échate al mar y no dudare en su corazón sino que creyere que será hecho lo que dice, lo que diga será hecho” (Marcos 11:23). Según el pasaje, lo que digas y creas, será hecho.

El evangelio de Mateo nos da un ejemplo como la confesión tiene que ver con la fe.

“Entrando Jesús en Capernaum, vino a él un centurión, rogándole, y diciendo: Señor (kirio = palabra que no debían de salir de la boca de un centurión solo para dirigirse al cesar), mi criado está postrado en casa, paralítico, gravemente atormentado. Jesús le dijo: yo iré y le sanare.

Respondió el centurión y dijo: señor, no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la Palabra, y mi criado sanará. Porque también soy hombre bajo autoridad, y tengo bajo mis órdenes soldados; y digo a éste: ve, y va; y al otro: ven, y viene; y a mi siervo: haz esto, y lo hace. Al oírlo Jesús (observe el término oír que tiene que ver con la confesión), se maravilló, y dijo a los que le seguían: de cierto os digo, que ni aun en Israel he hallado tanta fe”. (Mateo 8:5.10)

Pregunta: ¿Cómo supo Jesús que el centurión tenía fe?

Respuesta: Por su confesión.

Cuando analizamos el caso de la mujer cananea, tomando en cuenta el evangelio de Mateo y Marcos en forma paralela, podemos percibir, que Jesús se percata de la fe de la mujer por su confesión (Mateo 15:21.28. Marcos 7:24.30) Según estas dos versiones, Jesús le dijo a la mujer: “Por lo que has dicho, grande es tu fe”.

Cuando analizamos el caso de la mujer que tenía el flujo de sangre, tomando en cuenta las culturas, podemos inferir fácilmente que esta mujer tenía una fe impresionante.

Toda persona que era inmunda, y su inmundicia estaba oculta, debía vociferarla con el fin de que nadie se le acercase y evitar tener roces para no “contaminar” con su inmundicia. La persona que no vociferaba su inmundicia era merecedora de la pena capital; en este caso la lapidación.

La inmundicia de esta mujer estaba oculta ya que se trataba de un flujo de sangre. La fe en su confesión estuvo en que sobre todo los riesgos que se dieron, en vez de vociferar su inmundicia, confesaba su sanidad, porque decía: “Si tan siquiera tocase el manto seré sana”.

“cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva”. (Marcos 5:27.28)

Nuestra fe o nuestra incredulidad se determinan por nuestra confesión. Alguien dijo: “Nunca estuve tan derrotado hasta el mismo momento en que confesé mi derrota”.

Proverbios 6:2 dice: “Te has enlazado con las palabras de tu boca, y has quedado preso en lo dicho de tus labios”.

Proverbios 18:20 dice: “Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre; y será saciado del fruto de sus labios”.

El Apóstol Pablo dijo: “Pero teniendo el mismo espíritu de fe, conforme a lo que está escrito: Creí, por lo cual hablé, nosotros también creemos, por lo cual también hablamos”. (2ª Corintio 4:13)

¿A QUE SE DEBE LA CONFESIÓN NEGATIVA EN EL CREYENTE?

Respuesta: A la poca formación de la Palabra. A través de la confesión, puedes captar hasta donde la Palabra se ha formado o desarrollado en la vida de un creyente.

Jesús dijo: “porque de la abundancia del corazón habla la boca”.

Proverbios 23:7 dice: “Lo que el hombre tiene en el pensamiento, así es en el corazón”.

Según estos dos pasajes, el problema del hombre no está en la lengua, sino en el corazón.

Cuando hablamos de la formación de la Palabra de Dios en el creyente estamos expresando: La necesidad de un cambio de carácter y conducta que corresponda con la condición espiritual interna, a fin de que pueda darse conformidad moral con la Palabra, y que de ello dependan nuestras acciones y nuestras confesiones.

Pablo expresa la necesidad que hay de la formación de la Palabra en el creyente.

“hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros”. (Gálatas 4:19)

El término griego que el Apóstol Pablo utilizó para hacer referencia a la formación es: “Morpho”. Según los valores etimológicos del término, se dice de aquello que se viene desarrollando en el interior de algo o de alguien y que con el tiempo tiene su manifestación.

El deseo del Apóstol, es que la Palabra llegue a ser uno con el creyente, ya que todas sus acciones y sus confesiones están en proporción directa con la formación que haya tenido el alma producto de la iluminación, por la revelación que haya tenido el espíritu renacido de la Palabra de Dios. De modo que de acuerdo a su formación así será su confesión.




ACTUAR:

Para mayor comprensión del tópico, debemos hacer una diferencia, de los términos “Creer y Fe”.

El término “Fe” viene del griego “Pistis”, que gramaticalmente se conoce como un sustantivo. La fe es la fuerza que está en el espíritu renacido, y que lo capacita para aceptar la verdad de Dios sin vacilación alguna.

El término “Creer” viene del griego “Pisteos”, que gramaticalmente es un verbo que indica una acción. En la expresión de algunas personas: “Yo sé que la Biblia es la Verdad de Dios, pero me cuesta creerla”, implícitamente hay fe, que es la capacidad que se tiene para aceptar la Verdad de Dios, lo que le falta es “Creer”, que tiene que ver con la acción. El creer es el “ejecútese” de la fe.

El actuar es uno de los pasos de la fe y es el más determinante, ya que es como el detonador que activa el poder de Dios para que se alcance el objetivo para lo cual se creyó. Nada hacemos con oír, aceptar, confesar y no actuar; es como que si no hubiésemos creído. Daremos ejemplos en lo concerniente a la fe que están registrados en las Escrituras:

La Biblia nos narra que estando Jesús enseñando y sanando en una casa las multitudes venían a Él. Y aglomerándose la gente impedía la entrada a unos hombres que traían a un paralítico en su lecho, y procuraban llevarlo adentro y ponerlo delante de Jesús; pero no hallando como hacerlo decidieron abrir un hueco en el tejado, y por allí bajaron al paralítico. El texto dice que Jesús, “viendo la fe de ellos” sanó al paralítico.

La pregunta es: ¿Cómo pudo Jesús ver la fe de los que traían al paralítico en su lecho si la fe no se puede ver? La respuesta es: Por la acción. Jesús conocía estos principios y se movía en ellos.
En el evangelio de Marcos, vemos a Jesús incluyendo la acción en la fe, lo que indica una creencia.

“Cuando al salir de la sinagoga, fue a la casa de Pedro y encontraron a la suegra de este con fiebre. Jesús le tomó la mano y la levantó; al instante la fiebre la dejó”. (Marcos 1:30.31)

Nótese que Jesús no le dijo a la suegra de Pedro que se quedara durmiendo, sino que la tomó de la mano y la levantó, accionando en fe, que indica una creencia que conlleva una acción.

En el evangelio de Lucas tenemos otro ejemplo relevante:

“Yendo Jesús a Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Y al entrar en una aldea, le salieron al encuentro diez hombres leprosos, los cuales se pararon de lejos y alzaron la voz, diciendo: ¡Jesús, Maestro, ten misericordia de nosotros! Cuando él los vio, les dijo: Id, mostraos a los sacerdotes. Y aconteció que mientras iban, fueron limpiados”. (Lucas 17:11.15)

Si analizamos el caso en el contexto cultural, Jesús mandó a hacer a estos leprosos todo lo contrario a lo establecido por la Ley bajo un principio de fe, sirviendo la fe como salvoconducto. La Ley establecía, en el caso de que un leproso fuera sanado, debería presentarse al Sumo Sacerdote para testificar su sanidad, y bajo una serie de rituales el Sumo Sacerdote lo declaraba limpio, y de esta forma se le daba carta de convivencia para que volviera a formar parte de la sociedad.

Pero antes de presentarse al Sumo Sacerdote, primero tenía que hacerlo ante los setenta Sacerdotes que formaban parte del Sanedrín, y lo debían hacer en perfecta sanidad, sino eran apedreados en el momento. Jesús conociendo que la fe debe llevar implícita la acción, que indica una creencia, les dio el mandamiento en prueba de fe, para hacer todo lo contrario a lo establecido por la ley.

Los leprosos hicieron lo que Jesús les dijo a todo riesgo, no dependiendo de las circunstancias y los acontecimientos, cuando emprendieron el camino fueron sanados. El resultado se dio porque actuaron conforme a las palabras que oyeron de Jesús, y esto es fe.

Para darle fuerza a lo dicho en cuenta a la acción, contaré una historia de un hecho real que se dio con un prestigioso malabarista en las cataratas del Niágara. Este malabarista colocó una guaya de un extremo al otro cruzando parte de las cataratas. El espectáculo consistía en llegar de un extremo al otro sobre la guaya haciendo malabarismo, acto que realizó con facilidad, ante los aplausos de la multitud vislumbrados por dicha hazaña. En medio de la algarabía, el malabarista preguntó: “¿Cuántos creen que puedo cruzar hacia el otro extremo con una carretilla en la mano?” A lo que el público respondió al unísono: “Lo creemos, lo creemos, lo creemos”. En ese momento, en medio de la muchedumbre, le preguntó a uno que tenía a su lado: “¿Tú lo crees?”, A lo cual el espectador le respondió firmemente: “Lo creó”, y seguidamente el malabarista le hizo una invitación: “Si lo crees, móntate en la carretilla”

Éste es el lamentable caso de muchos, que cuando les toca accionar en lo que han oído, aceptado y confesado, pierden la bendición al no atreverse a hacerlo.

Alegóricamente lo digo: En ocasiones difíciles de la vida, me ha tocado montarme en la carretilla y accionar en fe, y lo he hecho confiadamente, porque la carretilla la lleva Jesús y Él no me va a dejar caer, ni perecer. Él es el autor y consumador de la fe.

MAESTRO: JOSÉ N. BRICEÑO A.

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1 comentario:

  1. Dios le continúe bendiciendo hermano. soy del estado Portuguesa pronto nos veremos en el instituto biblico.mi correo es Landaez_325@hotmail.com

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