lunes, 10 de abril de 2017


EL EGO, UN PAPADO INTERNO.  



Martin Lutero en una ocasión dijo: “No le temo al papado de roma, temo al papado de mi ser, de mi sentir, y el de mi ego; ya que si me dominan, me pueden conducir, a lo que no debo pensar, y no debo hacer”
El que un ser tenga dominio propio, es la virtud más grande que tiene para dominar y administrar las demás cosas. El que seamos proactivos siendo selectos en las decisiones es un derecho que el creador nos concedió. Esta virtud (la pro actividad) es la capacidad que tenemos los seres humanos de elegir como actuar cualquiera que sea la situación. Todos los seres humanos somos proactivos y muchos en su proactividad han elegido ser Reactivos que es donde radica el gran problema de los cristianos.
Ser Reactivos es dejarse afectar por el medio ambiente que nos rodea, no teniendo poder de decisión como para elegir las cosas que vayan acorde al carácter de Dios, a nuestro beneficio, en pro y en función del Reino de la luz. Para ser Proactivos en el aspecto positivo tomando decisiones sabias se requiere del dominio propio.
El término “Dominio propio” viene del Griego “Enkrateia” tiene que ver con la fuerza de voluntad.
El tener “Dominio propio” se conoce como el poder controlador de la voluntad bajo las operaciones del Espíritu Santo. Hechos. 24:25.
El “Dominio Propio”: Está en someterse a la voluntad de Dios a favor de sus demandas que están reveladas en su palabra 2ª Pedro 1: 3.9.
El “Dominio Propio”: Tiene que ver con el sometimiento del carácter y de los deseos carnales. Es el nivel de disciplina que tiene la persona evitando que la vida se desmorone; tiene que ver con uno que se retiene por dentro, (Tito.1:8) es tener cuidado de uno mismo 1ª Timoteo 4:16.
El “Dominio Propio”: Es La fuerza de la voluntad que un ser tiene para tomar decisiones sabias y dar pasos firmes y concretos. Si no tenemos dominio sobre nuestra propia vida, y no sabemos administrarnos a nosotros mismos, nunca podremos administrar los recursos de Dios.
Nunca olvides, que somos nosotros los llamados a renunciar a los deseos carnales, Dios no lo va hacer por nosotros. Nunca le pidas a Dios que te quite lo que tú tienes que dejar, ten Dominio propio sobre ti mismo, y serás un triunfador en la vida. Las Escritura registran que somos nosotros los que tenemos que renunciar a todas esas cosas.
El dominio propio: Tiene que ver con la prudencia, la prudencia es hija de la sabiduría. La prudencia nace de la sabiduría, la prudencia es la sabiduría práctica. La sabiduría es el arte y la sagacidad que se tiene para transmitir el conocimiento sea en dichos o en hecho. La prudencia es el complemento de la sabiduría, pero el conocimiento es el complemento de la prudencia. Por esta causa: No se puede proceder en prudencia manifestando la sabiduría si no hay conocimiento,
En una vida de pecado viviendo deliberadamente en: Imprudencia, en insensatez, en necedad, en obstinación, en rebeldía, nunca calificamos ante Dios para ser sus mayordomos, y su primera causa es; que Él sabe que le daríamos mal uso a los recursos que ponga en nuestras manos. Lo más grande de la mayordomía no está en que el mayordomo pueda confiar en su Señor, sino que el Señor pueda confiar en el mayordomo.
Hay áreas en nuestras vidas en las que todavía estamos atados por causa de pecados internos y ocultos que solo nosotros somos testigos de ellos, áreas que tenemos que liberar renunciando a todo tipo de maldad, no nos engañemos, Dios no puede ser burlado todo lo que el hombre siembra eso recibirá, si siembras café cosecharas café, si siembras cacao cosecharas cacao, si andas mal internamente todo lo que hagas te saldrá mal, nunca tendrás el apoyo de Dios.
Aunado a esto, debes entender, que el pecado es como la fuerza de gravedad que si te descuidas te desploma súbitamente sin advertencia, al caso, que Puedes estar dos meses escalando una montaña, si te resbalas no vas a tardar dos meses para caer, caes de una vez.
El pecado degrada la vida de los hombres, cercena la posibilidad de prosperar, de surgir, y de avanzar en el propósito de Dios. El pecado mata, hurta, destruye, llevando hacer al hombre estéril en la vida y en los planes de Dios. Por todo esto debemos ser administradores de nuestro propio ser para administrar los recursos y bienes de Dios. /// Bendiciones ///
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