jueves, 20 de abril de 2017

NO SE PUEDE SER EFECTIVO EN EL EJERCICIO DE UN MINISTERIO, DEPENDIENDO DE LOS SENTIMIENTOS Y LAS EMOCIONES.
En las emociones se encuentran el estado anímico de los hombres que se activan a través de los sentidos físicos. Cuando un hombre vive de emociones en el aspecto negativo, su carácter no está preparado para un Ministerio. El depender de las emociones en el aspecto negativo para ejercer un Ministerio nos afectan sentimentalmente y seria la vía segura para el fracaso. Debemos entender que Dios nunca ha trabajado con gente que dependa de las emociones.
Las emociones: Es el estado afectivo que transforma de un modo momentáneo pero brusco el equilibrio de la estructura psicofísica del individuo según la información que perciben los sentidos.
Las emociones: Son fenómenos psicoficiologicos que representan modos eficaces de adaptación a ciertos cambios de las demandas ambientales.
Las emociones: Son todos aquellos sentimientos que se producen dentro del individuo, y como una energía son capaces de transformar, impulsar, o influenciar la vida de este. Las emociones se exteriorizan en la vida de un ser en lo que se conoce como sentimientos.
Los sentimientos: Es el resultado de una emoción a través del cual el consciente tiene acceso al estado anímico propio del individuo. Hay sentimientos negativos, que afectan al individuo para ser exitoso en el ejercicio del Ministerio. entre ellos se en cuenta los siguientes: Odio, celo, ira, rincón, egoísmo, instinto de venganza, envidia, decepción, desanimo, defraude, frustración, desconsuelo, desespero, herido, ansiedad, angustia, tristeza, temor, condenación, culpabilidad; entre otros.
Debes entender, que todos estos sentimientos afectan psicofísicamente al individuo para mal en el cumplimiento del Ministerio. Por esta causa, cuando Dios llama a una persona al Ministerio, lo prepara y lo capacita tratando con el alma donde se encuentran las emociones.
Debemos quedar claros que Dios no llama al Ministerio a causa de las emociones, por tanto no se debe salir ni ejercer un Ministerio dependiendo de las emociones que nos afectan sentimentalmente.
>En el Ministerio llegarán momentos donde puedes ser afectado psicofísicamente, donde te puedes sentir: Desanimado, oprimido, triste, turbado, herido, desilusionado, decepcionado, angustiado, sin esperanza.
>Momentos donde moralmente te puedes sentir: Despreciado, traicionado, defraudado, censurado, injuriado, calumniado, disfamado, ignorado, condenado, culpable.
>Momentos donde físicamente te puedes encontrar enfermo, agotado, asolado como en un desierto. Pero debes entender que es un camino que debemos atravesar y que no lo podemos evadir ni abandonar.
Esta es una de las causas por la cual debemos ser fuerte emocionalmente para no ser afectado sentimentalmente. Job fue un hombre que vivió momentos trágicos en todos los aspectos, pero emocional y sentimentalmente dependía de Dios. Job 19:25.
Si nos detenemos a leer y meditar en el Libro de Los Hebreos Capitulo 11 nos daremos cuenta, de hombres que no dependieron de las emociones ni se dejaron llevar por los sentimientos, sino se aferraron a la fe en la Palabra que recibieron de Dios, y de esa forma alcanzaron los objetivos en el llamado que recibieron de Él.
El caso de nuestro Señor en el Huerto de Getsemaní, totalmente angustiado, con una tristeza que le estaba produciendo la muerte. Abandonado de sus discípulos, de su propia nación y aun de Dios mismo, y no se detuvo, en lo emocional se fortaleció en fe canalizando sus sentimientos y emociones al propósito de Dios y llevando a cabo la obra hasta la muerte.
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia;…” Hebreos 5:7.8.
Unos de los ejemplos más claro registrado el Nuevo Testamento en la vida de los Apóstoles es el caso de Pablo, donde prácticamente la mayor parte del desarrollo de su Ministerio la paso como los nómada, como extranjero, en total abandono, en prisiones, moralmente tratado como un delincuente, despreciado de los que se decían ser hermanos, tratado como lo más vil, desechado como la escoria, abandonado por la gente que él tanto le sirvió. Pero nada de estos desajustes lo afectaron emocionalmente, él siguió adelante, nada lo detuvo.
“…Además de las afrentas, necesidades, persecuciones y angustias, azotes, cárceles, tumultos, trabajo, desvelos, ayunos, deshonra, mala fama, engañadores, Como moribundos más he aquí vivimos", "como castigados, mas no muertos, como entristecidos, mas siempre gozosos, como pobres, más enriqueciendo a muchos, como no teniendo nada, mas poseyéndolo todo; azotes sin números; en cárceles, en peligro de muerte muchas veces. De los judíos cinco veces he recibido cuarenta azotes menos uno; tres veces he sido azotado con vara; una vez apedreado; tres veces he sufrido naufragio..., un día y una noche he estado como náufrago en alta mar; en camino muchas veces, en peligro de ríos, peligro de ladrones, peligro de los de mi nación, peligro
de los gentiles, peligros en la ciudad, peligros en el desierto, peligros en el mar, peligros entre falsos hermanos; en trabajos y en fatiga, en muchos desvelos, en hambre y sed, en muchos ayunos, en frío y en desnudez, despreciado, perseguido, difamado, hecho como la escoria del mundo, el desecho de todos hasta hoy he sido para muchos”
Pablo fue perseguido en Damasco, rechazado en Jerusalén, olvidado en Tarso, apedreado en Listra, azotado y preso en Éfeso, expulsado en Tesalónica y en Verea, tomado como impostor en Atenas y en Corito, atacado en Éfeso, puesto en prisión en Jerusalén, acusado en Cesárea, víctima de naufragio en el viaje a Roma, mordido de serpiente en la Isla de Malta, preso y decapitado en la capital Roma; Él en lo personal afirma traer en su cuerpo las Marcas de Cristo. Gálatas. 6:17.
El término “Marcas” usado en el pasaje es del griego “Stigma” que indica las impresiones que se hace con un hierro candente. Es probable que el apóstol haga referencia a los sufrimientos físicos, ataques y persecuciones que había padecido por proclamar a Jesús como el Mesías y Señor en el desarrollo de su ministerio. Además de todas estas cosas, morir decapitado sin derecho a la defensa.
Alguien dijo: “El Ministro debe estar preparado emocional y sentimentalmente para recibir una puñalada de su propia madre”
David el Rey en unos de sus Salmos da testimonio de esta verdad.
“Aunque mi padre y mi madre me dejaran, Con todo, Jehová me recogerá” Salmo 27:10.
Si analizamos los momentos que Abraham vivió cuando Dios le dijo que sacrificara su hijo, ¿cómo crees tú que se sintió Abraham emocionalmente? A tres días de camino al monte moriah, y en dicha caminata espera un posible arrepentimiento de Dios en relación a la orden que le dió. Aún más ¿cómo crees tú que se sintió Isaac cuando su Padre le dijo la verdad acerca que él iba a hacer el sacrificio? Toma en cuenta que ellos fueron personas de fe, no se detuvieron antes de las emociones, ni se ataron a los sentimientos. Simple y llanamente obedecieron.
Lo mismo puede suceder con nosotros. Habrá áreas en las que tenemos que renunciar, lugares que tenemos que dejar, valores que tenemos que entregar, deseos que tenemos que suprimir, seres queridos que tenemos muchas veces que abandonar. Te aseguro, que si en lo emocional y lo sentimental tienes un lazo con estas cosas, jamás darás un paso hacia la realización del Ministerio.
Todo esto lo podemos pasar, aceptar, soportar; cuando nuestras emociones estén totalmente canalizadas y entrenadas en la Palabra. Por esto un hombre nunca podrá llevar a cabo un Ministerio mientras esté atado a las emociones, y sea un hombre sentimental en el aspecto negativo. En mi caso, he pasado momentos difíciles, en todas las índoles, pero tengo algo presente: En el Ministerio se te detienes pierdes, y si te regresas fracasas. Como Ministro y Maestro de la Palabra, la única forma que deje el Ministerio es que Dios me abandonase porque sin Él nada podemos hacer. Por eso admiro la valentía y la fe de Jesús que aunque el Padre lo desamparó en la Cruz no se detuvo. Él pudo decir “Consumado es”. La separación de Dios para con Él no lo afectó ni emocional ni sentimentalmente, creyó en Dios hasta el último momento de su vida. /// Bendiciones ///
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